Cómo equilibrar 4 tipos de pensamientos para empoderarte como madre

Los pensamientos positivos y necesarios os empoderan; los negativos e inútiles os limitan como padres

¿Alguna vez te has parado a reflexionar cómo te hablas a ti misma? ¿Has pensado qué tipos de pensamientos predominan en ti? ¿Cuáles priman a la hora de educar a tus hijos? Debemos aprender a equilibrar nuestros pensamientos ya que estos pueden empoderarnos como madres y padres o servirnos como lastre que nos dificulte al criar a los niños. ¿Qué palabras predominan más en ti?

Cómo los pensamientos nos empoderan o nos limitan

Cuáles son los pensamientos que te empoderan

Existen cuatro tipo de pensamientos que son muy importantes y que no debemos pasar por alto, ya que nos ayudan a tener una actitud consciente tanto con nuestras necesidades como con las de nuestros hijos. Los pensamientos, en líneas generales, son la capacidad que tenemos las personas de formar ideas, juicios, representar la realidad, relacionarlos con otras ideas o con otras realidades, etc.

Por tanto la primera conclusión que sacamos de los pensamientos es que son individuales y cada uno de ellos está basado en nuestro aprendizaje, en nuestras experiencias, momentos, valores y/o creencias. De ahí la importancia del pensamiento y de aprender a pensar.

Una vez que, más o menos, sabemos cuáles son y cómo están determinados, podemos identificar 4 tipos de pensamientos que solemos tener las personas, donde dependiendo de cuáles usemos nos puede resultar mejor que otros tipos. De ahí, la importancia de equilibrarlos para sentirnos mejor y empoderadas como madres o padres.

Y es que, no podemos olvidar, que nuestros pensamientos nos pueden acabar empoderando o nos pueden limitar. Es nuestra misión reflexionar sobre cuáles predominan en nosotros, sobre todo a la hora de educar y criar a nuestros hijos.

Los 4 tipos de pensamientos que debemos aprender a equilibrar

Tipos de pensamientos de las madres

Los 4 tipos de pensamiento que hemos identificado son: pensamientos positivos, negativos, inútiles y necesarios. A continuación vamos a conocer un poco más sobre ellos para que podamos reflexionar sobre ellos y utilizarnos a nuestro favor en la crianza de nuestros hijos.

1. Los pensamientos positivos

Los pensamientos positivos son aquellos que creamos observando la realidad desde una perspectiva alegre, optimista, tranquila e incluso motivadora con el ánimo de disfrutarla.

Adoptamos estos pensamientos cuando pensamos en los aspectos positivos de aquella situación a la que nos vamos a enfrentar, abordamos el camino con optimismo y calibramos nuestros recursos de forma positiva para abordar los posibles obstáculos.

Sin duda, estos nos ayudan a enfrentar la crianza y la educación de nuestros hijos desde una posición más fuerte y empoderada.

2. También existen los pensamientos negativos

En cambio los pensamientos negativos son aquellos que hacen todo lo contrario a los positivos. Los pensamientos negativos son representaciones subjetivas o ideas que nos provocan miedo y debilidad, que nos hacen sentir que carecemos de recursos, habilidades, capacidades y también de esperanza para afrontar el camino o el obstáculo. Son los que lastran también nuestra fuerza de voluntad algo que, aunque no lo parezca, también afecta a la hora de educar a los niños.

Lamentablemente, los pensamientos negativos son más multiplicadores que los positivos, esto significa que influyen más en nosotros que los positivos. Sin embargo, si nos enfrentamos a ellos de una manera consciente, seremos más capaces de enfrentarnos a ellos.

Empoderarse a las madres con sus pensamientos

3. Cuáles son los pensamientos necesarios

Por otro lado, tenemos los pensamientos necesarios, que hacen referencia a aquellos pensamientos que necesitamos, y que procuran hacernos la vida más fácil y más tranquila. Suelen estar basados en recordar o pensar aquellas cosas cotidianas que debemos hacer a lo largo del día.

Son del tipo: debo llamar al médico, debo hacer la compra, etc. Son, como dice su propio nombre, necesarios para afrontar nuestro día a día. Son aquellos que nos ayudan a realizar tareas de escasa índole, que no son inspiradoras o gratas, pero que nos ayudan a llevar nuestro día a día de forma ordenada y tranquila.

4. Por último, conocemos los pensamientos inútiles

En otro espacio, tenemos los pensamientos inútiles, los cuales, como ya imaginas, no sirven para nada. Suelen ir muy ligados con las preocupaciones, por eso son inútiles. A veces, acabamos creando pensamientos inútiles y generando preocupaciones absurdas sobre hechos que no sabemos si sucederán o sobre situaciones que no dependen de nosotros mismos (¡ni siquiera las controlamos!). Estos suelen, aparte de quitarnos tiempo, restar energía y crear victimismo. Son del tipo de: ¿y si no apruebo la carrera?, ¿y si me va mal con mi pareja?, etc.

Lo que está claro es que cualquiera de los 4 tipos de pensamientos se alimenta de palabras, por eso debemos cuidar mucho cómo nos hablamos, qué palabras escogemos para decirnos las cosas, cuáles son aquellas palabras que nos limitan y cuáles son, en cambio, aquellas que nos empoderan, y entre todas tener un equilibrio con la historia que nos contamos. Esto nos ayudará a sentirnos más preparados y capacitados a enfrentarnos a la crianza de nuestros hijos.

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