Educar a los niños sin gritar ni perder los nervios según Montessori
Te damos algunas claves basadas en el método Montessori para tener más paciencia en familia
- Método Montessori - Cómo educar a los niños sin gritos y con paciencia
- Pautas del método Montessori para educar desde la calma a los niños
- 5 trucos Montessori muy sencillos para no perder los nervios con los hijos
- ¿Qué dicen los gritos de los padres a sus hijos? Consecuencias negativas
¿Cómo podemos educar a los niños sin perder los nervios? ¡Y sin gritar! La teoría más o menos la tenemos clara pero cuando es hora de ponerla en práctica parece que se nos ha olvidado por completo. Quizás sea hora de darle una vuelta de hoja a esa teoría. ¿Cómo? Estarás pensando, pues aplicando el método Montessori. Vamos a ver qué consejos nos da este modelo educativo que te pueden servir para no perder la paciencia con tus hijos.
Método Montessori - Cómo educar a los niños sin gritos y con paciencia

Montessori invita a observar al niño, respetar su ritmo de desarrollo y preparar un entorno que le permita una mayor autonomía. Trasladada a la vida familiar, puede ayudarnos a prevenir conflictos cotidianos. En lugar de imponer nuestra voluntad, podemos crear un ambiente de colaboración al adaptar los espacios, anticipar las rutinas y enseñar lo que esperamos de los niños.
Esto no significa dejar que los hijos hagan lo que quieran ni renunciar a los límites. Educar con respeto implica acompañarlos con firmeza, pero sin convertir cada desacuerdo en una lucha. Cuando los niños saben qué va a ocurrir, tienen la oportunidad para colaborar y encuentran objetos a su alcance, es más fácil que participen en la rutina familiar sin prisas, órdenes o gritos.
Déjame que comparta contigo algo que me ha pasado más de una ocasión. Mi hijo, que ahora ya tiene 6 años se empeña más de una vez en ponerme las cosas muy difíciles, ya sea tirando los zapatos en lugar de ponérselo, dando contestaciones poco adecuadas o no haciendo caso a lo que le digo por mucho que los argumentos sean válidos y estén bien explicados.
Y es ante este tipo de situaciones que mi corazón y parte de la razón me dicen 'no es tan grave, no pasa nada', pero hay una vocecita interior (que nace de los temores que tenemos todos los padres) que me dice 'eso es intolerable, como no le pongas límites la cosa no va a ir bien'. Por supuesto que hay que poner límites desde el respeto y hablarles mucho para que entiendan las cosas pero, ¿de verdad es tan importante que aprendan a ponerse los zapatos justo ese día?
[Leer +: Consecuencias de educar con gritos a los niños]
Pautas del método Montessori para educar desde la calma a los niños

¿Por qué te cuento todo esto? Porque me imagino que a ti también te ha pasado, por eso y porque me gustaría compartir contigo lo que he aprendido yo del método Montessori. No es que lo siga tal cual, ya sabes que lo que vale para un niño quizás no funcione para otro, pero sí que me ha sido de gran ayuda seguir estas premisas, llevármelas a mi terreno y utilizarlas según el contexto.
- Analiza qué es lo que te da miedo
Como te decía antes, muchas veces gestiono mal los comportamientos de mis hijos por temor a que 'vayan por mal camino'. Pues ese es el ejercicio personal que tengo que hacer como madre, averiguar todos esos temores y pensar que no son para tanto, es decir, relativizar. Hazlo tú también y saldrás ganando.
- Cuando veas que no puedes más, visualiza un lugar que te haga sentir bien
Visualizar un lugar que te traiga bellos recuerdos o una de tus escenas cotidianas favoritas (yo adoro ver cuando mis hijos juegan juntos); resulta de gran ayuda para mantener la calma cuando hay situaciones de estrés en casa. Pero también lo es cuando se trata de ser positivos, educar sin perder los nervios y hacerlo desde el buen humor. Créeme, a mi me ha funcionado más de una vez, sobre todo cuando tengo un mal día.
- Anota en una lista todas las cosas buenas que sabes que te van a pasar ese día
Este ejercicio tan sencillo sirve para guiar a los pequeños sin nervios ni agobios y también como método personal para lograr la felicidad. Anota en una lista todas las cosas buenas que vas a vivir ese día: ir a buscar a los niños al colegio, merendar con ellos, leerles un cuento... ¿A que ya te sientes mejor?
- Disfruta de tus hijos todo lo que puedas
Sabemos que el ritmo de vida diario muchas veces no nos permite disfrutar de nuestros hijos todo lo que nos gustaría, pero siempre hay que sacar momentos exclusivos para ellos pues serán esos instantes de felicidad los que harán que nuestro estrés se aleje. ¿Tienes planes para este fin de semana? Organiza una salida con los tuyos, verás qué bien os sienta a todos.
[Leer +: Educar sin gritar a los niños]
5 trucos Montessori muy sencillos para no perder los nervios con los hijos

Estos pequeños gestos no garantizan la convivencia perfecta, sin embargo, sí que ayudan a sustituir parte de las órdenes repetidas por oportunidades reales de participación:
- Prepara el entorno
Coloca a su alcance la ropa, los juguetes y los materiales que puede usar solo para favorecer su autonomía. Solo supervisa que lo haga bien. - Anticipa las rutinas
Avísale con tiempo antes de salir, recoger o apagar la pantalla para evitar cambios bruscos y que él sepa qué sucederá. - Ofrece dos opciones válidas
En lugar de ordenar constantemente, pregunta: '¿Quieres ponerte primero los zapatos o la chaqueta?', esto les brinda autonomía. - Habla con calma y claridad
Utiliza frases breves y concretas. Un límite firme no necesita convertirse en un grito, ni mucho menos. Desde la calma se logra más. - Haz una pausa antes de responder
Respira, aléjate unos segundos si te es posible y después contesta cuando puedas hacerlo sin descargar tu enfado sobre el niño.
La clave no está en controlar cada movimiento de tu hijo, sino en acompañarlo para que aprenda a desenvolverse poco a poco por sí mismo. Cuando un pequeño encuentra un entorno adaptado a su edad y sabe qué se espera de él, es mucho más fácil que colabore sin sentir que todo se convierte en una orden, lo que los hace más receptivos a seguir indicaciones sin dramas.
También hay que recordar que el adulto necesita cuidarse a sí mismo para poder educar con calma. Trata de dormir mejor, bajar el ritmo cuando sea posible y pedir ayuda antes de llegar al límite. Con estas acciones sencillas pero efectivas se pueden evitar muchos gritos y discusiones innecesarias. Un adulto autorregulado hará niños igualmente regulados en sus emociones.
¿Qué dicen los gritos de los padres a sus hijos? Consecuencias negativas

Los gritos dicen mucho más sobre el estado emocional del adulto que sobre el comportamiento del niño. En ocasiones aparecen después de muchos factores, pero un padre o madre pueden terminar elevando la voz no porque hayan dejado de querer a su hijo, sino porque se han quedado sin recursos y reconocerlo no es justificar los gritos o hacerlos parte habitual de educar.
Cuando un adulto grita con frecuencia, necesita revisar qué momentos del día resultan más difíciles, qué apoyos le faltan y qué expectativas está colocando sobre el niño. A veces gritamos porque confundimos obediencia inmediata con aprendizaje. Pero un niño no desarrolla autocontrol solo porque tema a la reacción de sus padres, ya que educar implica modelar y poner límites claros.
Un grito aislado en un día difícil no define toda la relación familiar. Sin embargo, cuando los gritos, las humillaciones o las amenazas se convierten en una respuesta frecuente, afectan al bienestar emocional de los niños. En el momento del grito, el niño puede detener una conducta porque se asusta y aunque al momento el adulto consigue su objetivo, hay que enseñar qué hacer en su lugar.
Los gritos repetidos deterioran la comunicación familiar y con el tiempo, los niños interiorizan la idea de que los conflictos se resuelven con intimidación y si los gritos van acompañados de etiquetas como 'eres insoportable' o 'nunca haces caso', el pequeño confunde una conducta puntual con su propia identidad. Por eso, educar desde la felicidad es la clave para hacerlo sin perder los nervios.
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Bibliografía
- Rodríguez Blanque, E. (2013) Pedagogía Montessori: Postulados generales y aportaciones al sistema educativo. Tesis de grado en Educación Infantil. Facultad de Educación (ed.) Universidad Internacional de La Rioja, Argentina, pp. 1-67 Disponible en: https://reunir.unir.net/bitstream/handle/123456789/1911/2013_02_04_TFM_ESTUDIO_DEL_TRABAJO.pdf?sequence=1&isAllowed=y