17 señales de que tus hijos (y tú) sois unos frikis de la Navidad

Cosas que solo hacen las familias que son verdaderos fanáticos de las fiesta navideñas

Sandra Llorente

Cuando empiezan a sonar las campanas navideñas automáticamente tu estado de ánimo cambia, te pones en modo ‘felicidad absoluta pase lo que pase’ y haces todo ¡todo! lo posible por que la temporada navideña se estire mucho más. ¿Te suena de algo? Entonces eres de las mías, sí, por qué no decirlo, soy una friki de la Navidad y me siento orgullosa de ello. Si estás en sintonía conmigo, seguro que te gustaría saber más sobre qué hace una fanática (o fanático) navideña para serlo. Aquí dejo una lista de lo que los frikis de la Navidad hacemos para considerarnos unos verdaderos frikis del espíritu navideño. ¡Vamos allá!

Cosas que solo hacen las familias que son frikis de la Navidad

familia friki en navidad

El verano está genial por las vacaciones y el tiempo, pero donde esté el mes de diciembre con sus luces, sus adornos y su Navidad... Si tú también eres de los que exprime esta época del año al máximo seguro que compartes conmigo todo lo que a continuación te voy a contar.

1. Buscamos ideas de decoración todo el año
Al menos unos meses antes de que empiece la Navidad empezamos a buscar en Internet las últimas tendencias navideñas en decoración para idear cómo queremos decorar este año la casa. Disfrutamos pensando cómo aprovechar los adornos que ya tenemos, qué manualidades haremos con nuestros hijos (o solos, porque no nos engañemos, adoramos hacerlas) y en qué podremos invertir este año para que nuestro hogar quede muy pero que muy navideño.

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2. Nuestra casa huele a Navidad
Tenemos un arsenal de velas aromáticas con olor a canela, clavo, naranja, jengibre y pino, para que siempre huela como si llegaras a la casita de Papá Noel. Cada habitación de la casa tiene una y se prenden constantemente para que durante las fechas navideñas huela a Navidad. Incluso a veces, en pleno verano, nos da por prender alguna velita para recordarnos que pronto llegará nuestra época del año favorita.

3. El calendario de adviento se convierte en un gran acontecimiento familiar
Cada año buscamos la manera de sorprender más a nuestros hijos con un calendario de adviento único e inspirador que haga que amen tanto la Navidad como nosotros. Esperar al día de Navidad para que se despierten ilusionados para abrir su regalo es demasiado poco, por eso darles la posibilidad de la ilusión durante 24 días antes de la fecha señalada con pequeñas gotas de regalos imaginativos es un verdadero placer.

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4. Adornamos más de un árbol de Navidad
Un árbol de Navidad es para aficionados, así que no nos conformamos con el llamativo árbol de la sala de estar, sino que ponemos alguno más estratégicamente situado en otras zonas del hogar. Incluso nos encanta poner un pequeño árbol colgado del espejo retrovisor del coche, para que cada día recordemos que ¡ya estamos en Navidad!

5. Comenzamos a organizar la cena desde julio
En cuanto tenemos un cumpleaños en el que toda la familia se junta, aprovechamos para sacar el tema de la cena de Nochebuena, la comida de Navidad, Reyes, Año Nuevo... Me encanta tenerlo pensado con mucha antelación, no vaya a ser que nos quedemos sin alguno de los productos del menú de este año.

6. Los maratones de películas navideñas no pueden faltar en nuestra vida
En plena Navidad, podemos llegar a ver una película por día, incluso estamos deseando conocer la cartelera navideña del cine o las películas nuevas con las que Netflix nos sorprenderá este año. ¡Las vemos todas! Pero es que, además, una vez al mes aprovechamos para ver alguna de nuestras películas navideñas favoritas, esas que nos recuerdan los adorables valores del espíritu navideño como la solidaridad, la gratitud, el amor, la paz o la generosidad. Y es que somos de los que piensan ¿por qué no es Navidad todo el año?

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7. Tenemos un armario especial para la decoración navideña
No lo podemos evitar, nuestros elementos decorativos son sagrados y necesitan un lugar seguro para ser guardados todo el año y que cuando sean sacados puedan cumplir su función: alegrarnos la vida y a los que están a nuestro alrededor.

8. Nos aseguramos de que los regalos de Navidad sean perfectos
En octubre empezamos a sondear a nuestros hijos, pareja, padres, hermanos... para saber qué es lo que querrán en Navidad. Solemos encargarlos con cierta antelación para asegurarnos de que no se agoten, pero a la vez nos aterra la idea de que, sobre todo nuestros hijos, cambien de parecer en último momento y no les demos el regalo que desean (que, por cierto, pasa). Para prevenir, solemos pedirles que escriban su carta con bastante antelación, pero bueno, si algo falla, siempre están los Reyes Magos para remediarlo.

Comprueba si tus hijos y tú sois unos verdaderos fanáticos de la Navidad

familia friki y fanática de la navidad

¿Cuántas cosas, de las que te he enumerado, hacéis en casa? Sigue leyendo y descubre si eres un verdadero friki de las fiestas navideñas.

9. Adoramos ir con nuestros hijos a todas las actividades navideñas de nuestra ciudad
Somos los primeros en enterarnos de cuándo se celebran los mercadillos navideños, nos gusta participar en la organización de actividades de nuestra iglesia o nuestro centro cultural, nos hemos ofrecido más de una vez ora disfrazarnos de Rey Mago y, reconozcámoslo, más de una vez nos hemos sentado en el regazo de Papá Noel (Santa, para los amigos). En el fondo de tu corazón sabemos que no solo lo hacemos por nuestros hijos, sino porque retroceder a nuestra infancia nos colma de felicidad.

10. En casa, dejamos la decoración navideña un mesecito más
No es por dejadez, es porque no queremos que acabe la Navidad. Las luces, las esferas de Navidad, las estrellas o el Belén ¡son tan lindos! No podemos evitarlo, la Navidad en temporada de Navidad nos sabe a poco y necesitamos un poquito más de esa alegría decorativa.

11. Huimos de la gente 'anti-Navidad'
Sobre todo si ya estamos en plena Navidad, y es que no soportamos que alguien llegue a juzgar nuestro profundo amor por esta época del año. Con los años hemos aprendido que no sirve de nada decirles lo mucho que adoramos la Navidad y por qué, así que solemos cambiar de tema o, literalmente, nos alejamos de esa persona que para nosotros está siendo terriblemente tóxica cuando se pone en plan crítica anti-navidad. Así que nuestro mantra para los anti-navideños es algo así como: ‘Bye, bye, Ho ho ho’.

12. Durante un mes (o dos) hay música de fondo navideña en tu hogar
¡Y no nos cansamos nunca! Incluso hemos inspirado tanto a nuestra familia, que en las vacaciones de verano nunca falta una canción navideña en el viaje en coche. Por cierto, hablando de coches, suele ocurrir que el arbolito del retrovisor del que os hable antes se quede ahí durante todo el año, ¿verdad?

13. En casa hay varios cuentos de Navidad que siempre se leen en familia
Es una tradición familiar a la que no estamos dispuestos a renunciar y rezamos para que nuestros hijos tampoco (¡que no crezcan nunca!). El Cascanueces, el Soldadito de Plomo, la Reina de las Nieves o el Cuento de Navidad de Dickens forman parte de nuestra biblioteca navideña. Además, seamos religiosos o no, siempre aprovechamos para leer el párrafo de la Biblia del nacimiento de Jesús y la llegada de los Reyes Magos.

[Leer más: Cuentos de Navidad para niños]

14. Grabamos el momento en que nuestros hijos abren sus regalos de Navidad
Porque para nosotros es uno de los más especiales de su vida y de las nuestras como papás y mamás. Poder ofrecerles esa ilusión y esa alegría, dejarles días disfrutando de sus nuevos juguetes y ver que son tan felices es el mejor regalo que podemos ofrecerles.

15. Hacemos todo lo posible por que nuestros familiares puedan llegar
Ofrecemos nuestra casa para los que viven lejos, les pagamos el boleto de autobús, la gasolina o el avión si hace falta. Lo importante es que toda la familia podamos juntarnos, al menos una vez al año. Y no, no nos gusta cuando algún primo decide que se irá de vacaciones esta Navidad en vez de pasarla con todos, pero nos lo callamos y secretamente deseamos que cambien de opinión, aunque no se escapa de poder realizar una videollamada.

16. Las galletas navideñas son nuestra especialidad
Y si la cocina no es lo nuestro, las compramos y les damos un golpe de horno para que toda la casa huela y sepa a Navidad. Cualquier invitado en estas fechas sabrá que siempre podrá encontrar galletas de jengibre, turrón y mazapanes en nuestra casa. Y por supuesto, ¡estamos más que encantados de que prueben todo lo que quieran!

17. Siempre sube la factura de la luz
Bueno, esto no nos pasa a todos, porque con los años hemos tratado de invertir en luces led e incluso solares para contaminar un poquito menos. Pero la verdad es que no podemos evitar que nuestra casa se llene de luces, aunque sea las encendemos un ratito cada día para disfrutar la visión de una Navidad luminosa y llena de alegría y que este espíritu nos acompañe hasta el próximo año.

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