Lo bueno y lo malo de los sustos para los niños

Por qué a los niños les gusta tanto dar sustos

Sara TarrésPsicóloga Infantil

A los niños les encanta esconderse y darnos sustos pero también les gusta que les asustemos... ¿o no?. Jugar a asustar les entusiasma pero ¿por qué? ¿Es bueno o malo que jueguen a esto? ¿Qué hay detrás del susto por sorpresa?

Analizamos el porqué de este tipo de juegos. Tal vez jugar a asustar esconda algo más. 

Por qué a los niños les gustan los sustos

Bebé escondido

Si nos fijamos bien cuando andamos por la calle veremos cómo más de un niño juega a esconderse tras el portal de alguna casa para dar un susto a sus padres cuando pasan, ellos se avanzan un poco, se esconden y los esperan para sorprenderles con un '¡uuuhh! Susto!'. 

Es todo un clásico que se repite en ciudades y pueblos. No importa donde ni cuando,  el tema es sorprender a papá o mamá y reírse un rato. Visto así parece que no hay nada de malo tras este juego de niños, y por lo general así es. Pero qué ocurre cuando las 'víctimas' del juego son los niños, ¿es igual de divertido o por el contrario este juego acrecienta aún más los miedos de nuestros niños?.

¿A los niños también les gusta que les asusten?

Parece ser que sí en la gran mayoría de casos. Su reacción ante los sustos por sorpresa son risas o carcajadas, aunque a veces puede que se enfaden con nosotros, pero lo normal es que se diviertan.

El juego de asustar por sorpresa cumple, como cualquier otro juego, una función psíquica que contribuye al desarrollo cognitivo, social y emocional permitiendo la construcción de la personalidad del niño

Los beneficios para el niño de jugar a los sustos 

Jugar a asustar por sorpresa, tanto si el niño es el que asusta o el asustado, permite la liberación de angustias, miedos o temores reprimidos a lo largo del día de un modo lúdico y controlado. Por lo que el niño se sentirá mejor tras el juego, cuanto menos se juega más se reprimen los sentimientos, por lo que hay que dejar que fluyan.

Este tipo de juegos nos permite trabajar algunos de los miedos infantiles como son el miedo a estar solo o a lo que hay detrás de las puertas cerradas de armarios o trasteros. Aunque se debe utilizar con cautela con aquellos niños muy sensibles puesto que el objetivo es divertirse no atemorizar o agudizar los más.