El apego en niños de 0 a 6 años y su beneficio al desarrollo emocional
¿Cómo evoluciona el apego en los primeros meses del bebé y hasta cumplir los 6 años?
- ¿Cuál es la importancia de estimular el apego durante la infancia?
- ¿Cómo evoluciona el apego en la infancia? Rangos por edad del niño
- Características y beneficios del apego para los niños desde la infancia
El vínculo emocional más importante, al menos en la primera infancia, es el apego. Llamamos apego al vínculo afectivo que el niño establece con una o varias personas del sistema familiar. El apego en la infancia tiene una función adaptativa tanto para el niño como para los padres. Cumple dos funciones básicas: favorecer la supervivencia del niño (función muy biológica) manteniendo unidos al niño y los padres y proporcionar seguridad emocional. Conoce aquí, el apego en niños de 0 a 6 años y su beneficio al desarrollo emocional.
¿Cuál es la importancia de estimular el apego durante la infancia?

Para cumplir estas funciones básicas de proteger y proporcionar seguridad, el apego tiene cuatro manifestaciones fundamentales:
- Buscar y mantener la proximidad de la madre o el padre.
- Resistirse a la separación y protestar si se produce.
- Usar la figura de apego como base de seguridad desde la que se explora el mundo físico y social, (el niño se atreve a explorar el mundo con la referencia de la figura de apego cerca)
- Sentirse seguro buscando en la figura de apego el bienestar y el apoyo emocional.
El apego tiene un papel muy importante a lo largo de todo el ciclo vital por lo que establecer adecuados vínculos de apego con personas adultas que nos cuiden y eduquen, así como vínculos de amistad con iguales con los que compartamos experiencias y juegos, es fundamental para el desarrollo emocional. Para ello, es necesario saber cuáles son los tipos de apego y qué significan:
- Apego seguro: es cuando el niño confía en que el adulto estará disponible, por lo que explora y vuelve a la figura de apego para regularse.
- Apego inseguro-evitativo: en él, el niño aparenta 'no necesitar' al adulto y suele darse cuando aprende que pedir consuelo no funciona.
- Apego inseguro-ambivalente o resistente: el pequeño busca al adulto, pero le cuesta calmarse. Se muestra muy demandante porque la respuesta del cuidador es irregular.
- Apego desorganizado: hay conductas contradictorias o desorientadas ante el cuidador (se acerca y se aleja); se relaciona con experiencias de miedo o estrés intenso que requiere apoyo profesional.
¿Cómo evoluciona el apego en la infancia? Rangos por edad del niño

Las primeras experiencias de apego durante la infancia dan lugar a un modelo interno de relaciones afectivas, que aunque puede verse afectado por ciertas experiencias posteriores, además de que sirve de base para las relaciones afectivas que tengan lugar en el futuro. Por lo que del primer año a los 6, es muy importante en el desarrollo emocional de los niños, (y futuros adultos):
- 0-3 meses: Cuando el niño nace, manifiesta preferencia por los miembros de la propia especie sin establecer diferencias entre quienes interactúan con él.
- 3- 6 meses: Poco a poco aparece la preferencia por la interacción con los adultos que le cuidan, pero sin rechazar a los desconocidos. Los niños discriminan entre unas personas y manifiestan preferencia por interactuar con quienes les cuidan. Esta habilidad para reconocer a las figuras de apego y diferenciar entre propios y extraños, la adquieren entre los 3 y los 5 meses.
- De 6 meses a un año: los bebés manifiestan preferencia por las figuras de apego, a la vez que rechazan a los desconocidos. La separación provoca reacciones de protesta y ansiedad, (lloros) y el reencuentro produce alegría y sosiego. El sistema de apego está formado.
- A partir del primer año de vida, una vez establecido el vínculo del apego, el niño va conquistando cierto grado de independencia de las figuras de apego gracias a sus nuevas capacidades de locomoción, verbales e intelectuales.
- 0 a 3 años: el niño necesita cercanía y respuesta rápida. El apego se fortalece con cuidados consistentes, contacto afectivo y rutinas. Entre el año y los 3 años aparece la exploración: se aleja, pero 'vuelve' emocionalmente al adulto. Es normal la ansiedad por separación y los 'picos' de demanda.
- Apego de 3 a 6 años: el niño puede esperar un poco más y empieza a regularse mejor con palabras, pero sigue necesitando la figura de apego. Surgen miedos evolutivos, preguntas emocionales y mayor necesidad de validación. El apego se sostiene con límites claros y cariñosos y acompañamiento si se equivoca o frustra.
Características y beneficios del apego para los niños desde la infancia

Para las teorías del apego, el principal determinante de la seguridad del vínculo afectivo es la sensibilidad de la figura de apego, la disposición a atender a las señales del niño, interpretarlas adecuadamente y responder a ellas rápida y apropiadamente, estrechamente relacionada con la empatía. Si la seguridad del apego depende del tipo de relación madre-hijo, tenemos que considerar también aquellos factores que pueden incidir sobre esa relación:
- Las características del cuidador, su historia afectiva, su personalidad configurada las expectativas y creencias sobre las capacidades y necesidades infantiles, la crianza y la disciplina, etc...
- Las características individuales del bebé: el temperamento, prematuridad... (son factores de riesgo que hay que tomarlos en cuenta relacionados con otros factores)
- Contexto en que se produce la interacción: familia, relación entre los padres, vivencia de la paternidad, estrés de los padres, la cultura.
Por ello, un apego seguro se relaciona con mejor autoestima, mayor capacidad para manejar el estrés, mejores habilidades sociales y mayor facilidad para pedir ayuda cuando hace falta. En cambio, cuando el apego ha sido inseguro o inconsistente, puede haber más dificultad para regular las emociones, miedo al rechazo o al abandono, dependencia excesiva o evitación del vínculo.
También se vuelven más vulnerables ante ansiedad o los conflictos. La buena noticia es que el apego puede tratarse con experiencias reparadoras posteriores, ya sea al cuidado de otras personas, tener relaciones sanas o acudir a terapia, pueden mejorar esos modelos internos. Finalmente, ayuda fomentar el apego en los niños pero con pautas sencillas y realistas para que sea positivo.
Esto se logra al responder con sensibilidad y escuchar y nombrar lo que pasa para ofrecer calma. También, las rutinas predecibles ayudan porque se anticipa lo esperado. El juego compartido de 10 o 15 minutos diarios de 'tiempo especial', ofrece al pequeño estabilidad. Por último, acompañar el llanto y luego ayudar a reparar hace que el apego se fortalezca gracias al adulto que guía y protege.
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Bibliografía
- Garrido-Rojas, L. (2006) Apego, emoción y regulación emocional. Implicaciones para la salud. Revista Latinoamericana de Psicología, vol. 38, núm. 3. Fundación Universitaria Konrad Lorenz (ed.) Colombia, pp. 493-507 Disponible en: https://www.redalyc.org/pdf/805/80538304.pdf