El jardinero bondadoso. Cuento con valores para niños

Cuento sobre el valor de la bondad para enseñar a los niños

Marisa Alonso Santamaría

La finalidad de los cuentos no es sólo la de entretener a los niños. También son buenos transmisores de valores y grandes enseñanzas, como en este caso.

'El jardinero bondadoso'  es un cuento con valores para niños que dará a los más pequeños una gran lección sobre la importancia de respetar a los más mayores, y sobre todo, de no juzgar por las apariencias. Es un cuento son muchísimos valores, como el de la empatía, el perdón o la humildad. No dejes de leérselo a tus hijos y habla con ellos de la importancia de transmitir bondad mediante los gestos de amor.  

El jardinero bondadoso, un cuento con valores para niños

El jardinero bondadoso

Al amanecer, Alejandro se levantaba contento, se aseaba, desayunaba y salía a cuidar del jardín  como todos los días. Le gustaba su trabajo y su jardín era el más bonito del reino y muy famoso por las bellas flores que crecían allí. Alejandro sabía el nombre de cada una de ellas y los cuidados que necesitaban. Las regaba, acariciaba con dulzura  y hablaba contándoles mil y una historias de otras flores mientras paseaba entre ellas.

Una mañana mientras cuidaba con delicadeza a una vieja rosa roja, escuchó hablar a unos jóvenes jazmines:

- ¡Qué vieja y pálida está!

- ¿Has visto cuántas arrugas tiene?

- Además está encorvada.

- ¡Vaya pérdida de tiempo  prestarle tanta atención!

Aunque Alejandro escuchó las críticas de los jazmines, pensando que eran muy jóvenes, no dijo nada y continuó con su trabajo, entristecido por lo que había oído.

Unos días después cuando regaba a la vieja rosa roja y acariciaba las hojas de su tallo con mimo, de nuevo, escuchó criticar a los jazmines:

- ¡Casi no tiene color!

- Su tallo es frágil y fino.

- ¡Y ha perdido la razón!

- ¡Que le dé un buen pisotón! 

Y la rosa entristecida lo escuchó con gran dolor. Esta vez el bondadoso jardinero se volvió muy enfadado y dijo:

- ¡Basta ya de criticar! Cada arruga de su tallo es un día de su vida. Las espinas son sus penas, sus pétalos alegrías. Y sus hojas ahora secas, toda su sabiduría.¿Acaso pensáis vosotras que siempre seréis hermosas?, ¿qué siempre estaréis lozanas?, ¿qué nunca os haréis mayores como le ocurre a la rosa? 

Y se volvió hacia la flor y la regó con amor para aplacar su dolor.

En ese momento, los jazmines se dieron cuenta de lo crueles que habían sido y, arrepentidos pidieron perdón a la vieja rosa roja que, como era mayor y muy sabia, no tuvo en cuenta las críticas de los jóvenes y supo olvidar sus duras palabras viviendo feliz lo que le quedaba de vida.  

Desde entonces, cuando los jazmines  veían a Alejandro cuidar de las viejas flores con tanto cariño, pensaban en lo bondadoso y bueno que era aquél jardinero.