La tienda de disfraces. Cuento divertido para niños

Cuento divertido para niños sobre los animales

Azucena Zarzuela
Azucena Zarzuela Periodista y escritora de cuentos

La tienda de disfraces es un divertido y original cuento para niños de Azucena Zarzuela.

Los animales de la sabana acuden a una nueva tienda de disfraces porque todos quieren vestirse de otro animal ¿podrá disfrazarse una jirafa de hormiga o volar como un pájaro un hipopótamo?

La tienda de disfraces. Cuento sobre animales para niños

La tienda de animales. Cuento de animales para niños

Marcos le gustaban mucho los animales. Desde niño podía escucharlos y entender lo que decían. Era un don que había heredado de su abuela Clotilde. Por ello, durante muchos años había trabajado de traductor de éstos para que el resto de niños, papás y mamás pudieran saber lo que sus mascotas querían y necesitaban.

Gracias a ello había hecho muchos amigos diferentes y había averiguado que, como a todos los niños, a los animales también les gustaba disfrazarse. Sin embargo, con sus patitas, pezuñas y alitas les costaba mucho hacerse los trajes. Utilizaban hojas caídas de los árboles, pero éstas se les resquebrajaban; piedras que juntaban con baba de caracol, pero éstas pesaban mucho… Necesitaban ayuda.

Y así fue como Marcos abrió su tienda de disfraces para animales. Allí se podía encontrar de todo: sombreros con plumas de colores, capas de telas brillantes, espadas con luces, vestidos de princesas… y siempre estaba llena de criaturas.

La señora Jirafa quería disfrazarse de hormiga, pero todos los trajes le quedaban pequeños. Así que Marcos decidió hacérselo a medida. Al señor Cocodrilo le gustaba el disfraz de gallina y al cachorro Pastor Alemán, el de reloj. La señora Hormiga quería ser un león feroz y el señor Gato optó por el de ratón. Marcos tuvo que convencer al señor Hipopótamo de que aunque le cosiera suaves plumas a las alas de su disfraz de águila no podría volar con él. La señora Mariquita no se decidía, dudaba entre vestir de tortuga o de cafetera. Por el contrario, el señor Topo tenía claro que quería ser un zapato.

Todo era muy divertido y costaba saber quien era quien, pero todos estaban muy contentos de poder jugar a disfrazarse. Y para darle las gracias a Marcos por abrir la tienda de disfraces decidieron elegir un día para celebrar un carnaval en honor a todos los amigos de los animales.