La valiosa función de los objetos de consuelo para los niños

El objeto transicional o de apego ayuda al niño a controlar la ansiedad por la separación de sus padres

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

Cuando nacen, los niños se muestran totalmente dependientes de sus cuidadores. Durante varios años  necesitan a su lado la figura de alguien que cubra sus necesidades básicas como son la alimentación, la seguridad o la protección. El problema surge cuando se da la “independencia” temprana, en la que el niño ha de separarse de su figura de apego por causas externas como, por ejemplo, la vuelta al trabajo.

Como respuesta a esa separación forzada, aparece el llamado objeto de consuelo de los niños para poder tolerar la soledad y todas las tensiones a las que queda expuesto. 

Para qué sirven los objetos de consuelo para los niños

El objeto de consuelo de los niños

El término de objeto de consuelo, que también se conoce como objeto transicional u objeto de apego, fue acuñado por el psicoanalista Donald Winnicott. Para él, este tipo de objeto tiene la función de ayudar al niño a afrontar su miedo a ser abandonado. Los pequeños aún no cuentan con las habilidades necesarias para socializar y ser independientes. Por tanto, el objeto de consuelo les sirve de apoyo para controlar la ansiedad que les genera separarse de su figura de apego, generalmente representada por los padres. 

Cualquier tipo de objeto o juguete que cumpla esta meta se puede considerar objeto de consuelo. Por lo tanto, pueden serlo: un peluche, un muñeco, un trapo, un chupete, pañuelos, mantas, etc. La variedad de objetos es infinita, pero existe la condición de que deben compartir las siguientes características:

1. El objeto es exclusivo
Las cualidades del objeto no pueden transferirse a otro. Es decir, el objeto no se puede remplazar si el niño no lo decide así.

2. Lo elige el niño
No será un objeto que pueda venir impuesto por alguien que no sea el propio niño.

3. Es uno más de la familia
Es probable que el niño atribuya al objeto cierta vitalidad. Es como si el objeto tuviera vida y fuera un miembro más de la familia. 

4. Su olor particular
El objeto tiene un olor especial para el niño (le recuerda al olor de su madre, de su entorno familiar) que le ayuda a adquirir seguridad. 

El papel de los padres con los objetos de apego

Como sabemos, después del primer año de vida el mundo se vuelve un desafío para los niños. Es por eso que los pequeños recurren a este tipo de objetos para enfrentarse a lo desconocido.

Por lo tanto, el uso del objeto de consuelo es algo absolutamente normal. Esta conducta suele ir desapareciendo de manera gradual antes de los cuatro años. Por ello, es mejor que los adultos no intervengan y que dejen que sea el propio niño el que regule la separación del objeto.

Es posible que después de dejar de utilizar el objeto transicional, recurra a él en momentos puntuales como una mudanza, el nacimiento de un hermano, la separación de los padres etc. Es normal su uso ya que le ayudará atravesar la ansiedad que le generan este tipo de situaciones.

Se debe tener en cuenta que hay niños que no utilizan este tipo de objetos. El proceso emocional en cada niño es diferente. Algunos pequeños en vez de usar objeto de consuelo adoptan otro tipo de conductas especiales como chuparse el dedo pulgar, tocar el lóbulo de la oreja, tocarse el pelo, acariciarse la nariz con el reverso de la mano, etc. Estas se llaman: conductas transicionales.