Niños trofeos: Cuando las oportunidades se convierten en pesadillas

¿Qué están dispuestos los padres a hacer para que sus hijos logren el éxito?

Adriana Méndez

Todo padre quiere lo mejor para su hijo, eso eso es un hecho indudable. Los padres siempre tratan de buscar la manera de darle a sus hijos todo lo que ellos no tuvieron: una mejor educación, más juguetes, tecnología novedosa y herramientas para que desarrollen habilidades que los ayudarán en el futuro. ¿Qué sucede cuando los padres sobrepasan el límite? Que convierten a sus hijos en niños trofeos y las oportunidades se vuelven pesadillas. 

¿De qué forma puede afectar los deseos de los padres a los hijos?

niños trofeos

¿Puede una buena intención convertirse en una pesadilla? La respuesta es sí, porque en la mente de los padres, todo lo que hacen es por el bien de sus hijos, sin importar las consecuencias, incluso si ellos no están felices o de acuerdo con ello. Porque los papás siempre saben más, pero lo que ignoran es que esta insistencia puede afectar seriamente el desarrollo de sus hijos.

La clave está justamente en el título, los deseos de los padres no siempre son los deseos de los hijos. Si bien, estos pueden compartir gustos, no debe confundirse con los casos en que los padres obligan a sus hijos a estudiar cierta carrera universitaria o la misma carrera que ellos estudiaron, practicar una disciplina por las opciones que ofrecen, ya que los hijos son personas completamente diferentes y autónomas.

La trampa ocurre cuando los padres no son conscientes de que para lograr esta autonomía, no basta solamente con las cosas materiales o las oportunidades forzadas, sino que hace falta ese espíritu de curiosidad y aventura que todo niño debe experimentar para conocer el mundo que lo rodea: conocer amigos, desarrollar habilidades sociales, cometer errores y aprender de ellos, tener tiempo para juegos y sobre todo, para ser niños.

Niños trofeos: ¿futuros problemas en la adolescencia y la edad adulta?

Este es justamente lo que sucede con los niños trofeos, un denominador que se le otorga a los casos donde los niños son excepcionalmente buenos en todas las disciplinas que practican, pero no por gusto propio, sino por ser forzados por sus padres a ser siempre menos que excelentes.

Podemos ver más claramente estos casos con niños y adolescentes que practican deportes de grandes categorías, como los deportes olímpicos, el béisbol o el fútbol. También existe el caso de los niños que se convierten en estrellas de cine y televisión a muy corta edad, los niños prodigios musicales y aquellos 'niños genios' que son sobresalientes en todas las clases y competencias escolares.

Eso sí, hago de nuevo la aclaratoria que, muchos niños pueden tener talentos naturales para cualquiera de estos campos y disfrutan practicándolo e, incluso, sobrellevan muy bien las exigencias. Pero, en el caso de los niños trofeos, son los padres quienes obligan a sus hijos a ser partícipes de estas actividades o se aprovechan del interés de sus hijos para explotar sus capacidades de forma negativa, haciendo que eso que una vez amaron, lo odien por completo.

Consecuencias de ser un niño trofeo

consecuencias de ser un niño trofeo

Cuando los padres observan este talento natural en sus hijos, en lugar de tomar la oportunidad para mejorar su desarrollo, autoestima e independencia, lo utilizan como un medio para alcanzar un solo objetivo: el éxito, convirtiéndose en una obsesión por la que no les importa derrochar dinero o presionar a sus hijos al límite.

Y aquí suceden cosas como sacarlos del colegio, restringir sus salidas con amigos, hacerlos tener una dieta estricta e, incluso, castigarlos, peinarlos o humillarlos por sus derrotas. ¿Qué consecuencias tienen todas estas actitudes en los pequeños? 

Aislamiento social
Esta es quizás la consecuencia más notoria y grave de ser un niño trofeo, ya que solo se debe tener en la mente ganar a toda costa y los amigos o las relaciones interpersonales quedan relegadas a un segundo plano. Esto genera desarrollar sentimientos de soledad y vacío en los jóvenes, causando problemas de autoestima, confianza y desenvolvimiento interpersonal.

Dependencia
Los niños trofeos pueden ser excelentes en su área de desenvolvimiento, pero esto no asegura que alcancen la independencia necesaria para defenderse por sí mismos en la edad adulta, lo que conlleva a estos niños a elegir relaciones agresivas y dependientes, así como tendencias a las adicciones para aliviar las emociones negativas que los agobian.

Distanciamiento familiar
Las restricciones y las obligaciones paternales son una de las mayores causas de la ruptura de las relaciones de estos con sus hijos durante la edad adulta. Los niños, ya no tan niños, buscan librarse de su yugo, a lo que se une los rencores que puedan mantener por todo lo que se perdieron por culpa de sus padres y, más que todo, porque ellos no reconocen sus errores, sino que pueden tildar a sus hijos de desagradecidos.

Éxito vacío
El trabajo forzado no asegura el éxito y, una vez conseguida esta meta, tampoco se puede asegurar que los niños trofeos se mantengan ahí por más tiempo. Es justamente cuando todo llega a su fin que, en lugar de sentirse liberados, sucumben ante todas las presiones vividas y por ello mismo se les haga difícil resurgir en cualquier otro ámbito de desarrollo o, en caso más grave, puede llevarlos al suicidio.

Como psicóloga, una sugerencia que doy siempre es asistir a consulta psicológica para determinar cuál es el mejor rumbo y cómo abordarlo en el caso de que los padres descubran un talento realmente excepcional en sus hijos. La idea no es evitar que lo desarrollen, sino que lo disfruten y aprovechen todo lo que puedan adquirir de esa capacidad.