Cómo saber si mi hijo es un niño de alta demanda y qué necesita de mí

Conocer las necesidades y características de los niños de alta demanda nos ayudará a comprenderles

Úrsula Perona
Úrsula Perona Psicóloga infantil y divulgadora

'Mi hija no se separa de mí', 'Mi bebé me llama a cada rato', 'Mi niño no para en todo el día', 'Qué intenso es mi pequeño', ¿es mi hijo un niño de alta demanda?'... ¿Te suena? No siempre resulta sencillo determinar si estamos ante un caso de alta demanda, por eso es importante aprender a reconocer las características pero también las necesidades de los niños de alta demanda.

Para saber más sobre estos pequeños intensos y sensibles, hemos charlado con Úrsula Perona (psicóloga y autora del libro 'Hijos de alta demanda') y Carol Hernández (mamá de una niña de alta demanda).

¿Cómo puedo saber si mi hijo es un niño de alta demanda?

Si mi hijo es un niño de alta demanda

Identificar a un niño de alta demanda no quiere decir, para nada, poner etiquetas. Tampoco quiere decir que se trate de ningún trastorno psicológico, sencillamente significa reconocer las necesidades de nuestro hijo para poder así satisfacerlas de la mejor forma posible sin dejar de lado al resto de la familia.

Y es que cuando un niño o niña requiere de nuestra presencia, de nuestro contacto a cada rato, a cada instante, cuesta trabajo no sentirse agotada, frustrada e incluso enojada y con el pensamiento constante de 'no puedo más'.

Por ello, hemos hablado con la psicóloga Úrsula Perona para que nos ayude a saber algunas de las características más destacables de los niños de alta demanda. Sin embargo, ante cualquier duda que tengamos, es mejor que nos pongamos en contacto con el pediatra de nuestro pequeño o un especialista.

Características de los bebés y los niños de alta demanda

Las características de los niños de alta demanda

Estos son algunos de los rasgos, características, actitudes y comportamientos que tienen niños y niñas de alta demanda. Si te identificas con ellos, si crees que tu hijo actúa de este modo es muy probable que se trate de un pequeño de alta demanda. Tranquila, más abajo verás unos valiosos consejos que te serán de gran ayuda.

1. Los niños de alta demanda suelen tener una alta y marcada intensidad; todo es de otro nivel, es como tener el nivel de la radio a máximo volumen.

2. Además, son inquietos, muy movidos, les cuesta estar sentados mucho rato seguido o mantener la atención en una misma actividad.

3. Son sensibles y muy reactivos, es decir, manifiestan los sentimientos y las rabietas a otro nivel: cuando lloran, gritan o patalean parece como si se fuera a acabar el mundo.

4. Demanda constante de atención: si te dieran una moneda por cada vez que tu hijo dice 'mamá' al cabo del día ¡serías multimillonaria!

5. Apego y gran dependencia. Le cuesta separarse de ti, incluso cuando te vas a la ducha quiere estar dentro del baño.

6. Son impredecibles, lo que hoy funciona mañana puede no servir de nada, hay poca constancia. Por eso es por lo que, muchas veces, la técnica, la estrategia o el recurso que te ha funcionado también hoy, mañana puede no tener ningún efecto positivo sobre su comportamiento.

Qué necesitan los hijos de alta demanda de sus padres

Qué necesitan los niños de alta demanda de sus padres

Los consejos que te compartimos a continuación te ayudarán para que la crianza de un niño de alta demanda no sea tan exhausta, tan exigente, para que no te agotes y para que no haga mella en otras relaciones que tienes en tu vida como, por ejemplo, con tu pareja o con el resto de tus hijos. Y es que, al estar tan cansada, al tener que estar siempre ahí, no es de extrañar que descuides otras cosas, que al final te pasa factura. Estos son algunos de los consejos y algunos puntos que los niños de alta demanda necesitan de sus padres.

- No te sientas culpable 
'Lo estoy haciendo mal', 'le consiento demasiado', 'vaya madre soy'... Parece que somos la generación de la culpa cuando en verdad debemos decirnos frases como 'qué bien lo hago', 'así sí', 'mañana seguro que me sale mejor'. ¿Has visto qué gran diferencia?

Tener un hijo de alta demanda no es nada fácil, si los pequeños ya de por sí requieren toda la atención del mundo, imagínate un niño con unas necesidades todavía un poco más especiales. Por ello, en lugar de sentirte culpable, dite a ti misma lo bien que lo estás haciendo.

- Que las expectativas que tengas sobre tu niño sean reales
Si entre tus expectativas o tus metas diarias se encuentran la de bañarle todos los días porque es lo mejor, no dejarle con los abuelos ningún rato para no sentirme mal, tener siempre la casa recogida o hacer cuantas más juegos y actividades con los niños mejor, igual deberías detenerte y pensar un poco.

Al hecho de procurar ser realistas, de tener unas expectativas normales, de decirnos a nosotros mismos: 'estoy cansada voy a parar un poco', se une el saber pedir ayuda cuando la necesitemos. Si tienes la gran suerte de contar con familia y amigos de verdad que te echen una mano en la crianza de tus hijos, adelante, os beneficiará a todos.

- Empatiza con tu hijo
Escucha a tu niño para poder acompañarle en su crianza de la mejor forma posible. Entiende a tu hijo o hija, trata de ponerte en su lugar, acompaña a tu hijo para que él pueda adaptarse mejor a los cambios. Un niño pequeño difícilmente sabrá autocontrolarse para no dar la nota en ese restaurante, pero mamá y papá, como adultos que son, sí que tienen la capacidad de decidir ir a un lugar un poco más tranquilo en el que no haya tanto ruido.

Los rasgos de los niños con alta demanda

- Ayúdale en la gestión de sus sentimientos y emociones 
Trata de entender sus sentimientos, los niños de alta demanda pueden verse desplazados, por eso necesitan que sobre todo sus padres estén siempre para quererle y ayudarle desde el respeto. Acuérdate de recursos tan valiosos como los cuentos y los vídeos, verse reflejado en esos personajes le hará sentir mucho mejor.

- Empieza con pequeñas separaciones 
Tu hijo necesita estar pegado a ti, sobre todo en su primera infancia, pero tú necesitas favorecer otras cosas. Por eso, las separaciones cortas pueden ser el primer paso, un buen comienzo. Por ejemplo, deja a tu hijo en la trona cinco minutos mientras terminas de hacer la cena (siempre con seguridad). Explícale con palabras sencillas que desde su trona te va a poder ver, que no le va a pasar nada, que va a estar seguro y que en cuanto termines de hacer esas cosas le volverás a coger, volverás a jugar con él y a dedicarle toda tu atención.

- Fomenta su independencia de forma respetuosa y paulatina
En torno a los 4 o 5 años se produce un punto de inflexión en el que los niños comienzan a ganar un poco de independencia, aspecto que se verá mejorado alrededor de los 6 o 7 años. Fomentar su independencia con actividades de ocio que sean de su gusto, que les resulten motivadoras, que para nada lo vean como una obligación es otro truquito que os puede venir muy bien a ambos; a ti para tener unos minutos libres y a tu hijo para ver lo bien que sienta la autonomía.

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