Receta para saber qué hacer cuando tu hijo te desafía o provoca

Lo más importante es que los padres mantengamos la calma y no entremos en la provocación

Andrés París

Es frecuente, al hablar con padres, que durante la conversación se mencione rápidamente que se sienten retados y desafiados por sus hijos. ¿Alguna vez has sentido que tu hijo te está poniendo a prueba?, ¿has llegado a sentir el desafío?, ¿cómo te has sentido? A continuación hablamos sobre la receta, que no es mágica, ni mucho menos, pero que te ayudará a saber qué hacer cuando tu hijo te desafía o te provoca con su conducta.

Cómo nos sentimos los padres ante la provocación de tu hijo

Cuando tu hijo te desafía o provoca

Lo normal es que como padre te hayas sentido mal; a mí también me ha pasado y no ha sido una buena sensación ni experiencia. Básicamente nos solemos sentir mal cuando nos desafían porque dentro de la palabra desafío se engloban tres aspectos que no engarzan muy bien en las relaciones padres - hijos. Estos son los aspectos a tener en cuenta:

- Competencia
El desafío lleva implícito la competencia, y ningún padre o madre quiere competir con sus hijos. Por el contrario, queremos cooperar, dialogar o analizar; pero no competir.

- Rivalidad
Lo siguiente que conlleva el desafío es la palabra rivalidad, otro aspecto que ningún padre madre quisiera experimentar, ya que no es propio de una educación familiar sana.

- Provocación
Y por último estaría la palabra provocación. Este aspecto es, incluso, más importante, ya que el ser humano gestiona muy mal las provocaciones. Ante una provocación, nuestro cuerpo reacciona y rápidamente solemos responder de forma desproporcionada ante lo que creemos un ataque o desafío.

Por tanto, si es nuestro hijo o hija quien nos provoca, reta o nos hace rivalizar o competir no nos encontramos a gusto para afrontar ese momento de disputa.

Que hacer cuando un hijo te desafía o provoca con su conducta

Conductas de provocación y reto de los niños

Mi principal recomendación a los padres es que, sabiendo que la persona que nos provoca en este caso son nuestros hijos, queriendo competir, provocar y rivalizar, seguramente será más fácil gestionar aquello que les está pasando a ellos empatizando con sus emociones y analizar qué estamos nosotros sintiendo. Para ello, la receta a seguir es la siguiente:

- Desde el punto de vista emocional debemos estar tranquilos, llenarnos de paciencia. La amabilidad sigue siendo la actitud a tomar. Tal y como se explica en la guía '¿Qué significa ser padres?' (del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos) es importante asegurarnos de que estamos 'respondiendo' a nuestro hijo y no 'reaccionando', ya que esto determinará que nuestra respuesta parta desde la tranquilidad y se aleje de la exageración (nuestra respuesta debe ser adecuada, llegar en el momento adecuado y situarse a la medida de la situación).

- Pero también es importante ser determinantes y marcar los límites. Debemos hacérselos saber al niño de una forma clara.

- Es importante no caer en la provocación del niño.

No es tarea sencilla, pero debemos mantenernos en calma para poder ser un observador de la situación y no agente activo de la misma. Los padres deben aprender a gestionar emocionalmente este momento, para ello deben ser muy claros y determinantes en los límites con los niños y siempre desde la amabilidad y la tranquilidad.

Por qué los niños retan a sus padres

Por otra parte, no podemos olvidar que los niños pueden llegar a aprender que provocar y retar a los padres puede llegar a desesperar y, por tanta, esa puede ser la fuente para conseguir cosas que de otra forma no podrían. Aunque parezca que no, les gusta saber cuál es nuestro límite.

En la mayoría de los casos los niños retan, provocan o desafían por esta razón, por conocer el límite de sus padres, conocer hasta dónde pueden llegar. Otra cosa pudiera ser que el niño sufra algún tipo de trastorno que hubiera que tratar, para lo que te recomendamos que acudas a un especialista que os dé su apoyo.

Los niños deben saber hasta dónde pueden llegar sin pasarse, cuál es su límite y en qué situaciones y momentos ciertas conductas no son admisibles, ya que no todos los momentos son iguales. Deben calibrar sus desafíos y no poner a prueba a ninguno de sus padres sobrepasando límites insanos e inadecuados.

Cuando la familia se comunica desde una posición desafiante

Qué hacer cuando los niños nos desafían

El tiempo también determina el diagnóstico; no es lo mismo retar esporádicamente, que si es la forma habitual de comunicarse y relacionarse entre los miembros de la familia.

Si es esporádico no hay mucho problema, pero si fuera la forma habitual estaríamos hablando de un problema algo más serio de convivencia, que habría que intervenir, ya que puede complicar la vida social de la familia llegando a producir comportamientos inadecuados e inaceptables en una relación familiar sana.

Esta segunda situación no es la habitual: cuando sucede se suele dar en niños adolescentes que no han tenido límites claros ni normas marcadas durante su infancia, ni seguramente han tenido definida la figura de la autoridad en su familia.

Es lo que llamamos 'síndrome del Emperador', niños tiranos que acaban por dominar a sus padres e incluso, en casos más extremos, por maltratarlos.

Después de leer este post analiza qué haces con tus hijos, cómo te retan ellos, cómo gestionas sus desafíos y con cuánta frecuencia se produce esta situación en vuestra familia. Esto determinará en qué momento estás y cuál es la respuesta que necesitáis.

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