El comecocos de las emociones para hablar de sentimientos con los niños

Juegos para trabajar la alegría, la sorpresa, el miedo o el rechazo en casa

Lidia Nieto
Lidia Nieto Editora Jefe

"¿Qué tal te ha ido en el colegio?" "¿Cómo has pasado el día hoy?" "¿Estás contento porque hoy están papá y mamá a cenar contigo en casa?". Cada día bombardeo a mis hijas con un montón de preguntas para saber cómo están, qué piensan o qué sienten, pero, a mi pesar, me cuesta escuchar una respuesta. Más bien, y con suerte, me regalan un gesto. Así que para intentar hablar de sentimientos con los niños, he creado el comecocos de las emociones. 

Cómo construir tu propio comecocos de las emociones 

el comecocos de las emociones

Los niños necesitan jugar. A través del juego se conectan con el mundo, descubren, exploran, sienten, pero también se expresan. ¿Has probado a observar durante varios días seguidos cómo juega tu hijo? Es una práctica muy poderosa para saber si él está triste, contento, enfadado...

Otra forma, que hemos ideado en Guiainfantil.com, es hacerlo mediante 'El comecocos de las emociones'. Este juego, al que los padres jugábamos de pequeños, es un clásico que no pasa de moda y que es muy habitual hoy en día en los recreos o los patios de muchos colegios. 

Siendo el comecocos un juego que les resulta muy familiar y atractivo, ¿por qué no customizarlo para llegar al corazón de nuestros hijos? La idea es construir uno de manera tradicional y, después, en cada esquina dibujar un emoticono relacionado con una emoción, tanto positiva como negativa, y es que no hay emociones buenas ni malas, porque de todas ellas se aprende y nos ayudan a forjar nuestra personalidad. 

Te proponemos que trabajes con las 6 emociones básicas- alegría, tristeza, miedo, ira, asco y sorpresa- y que, como el juego te lo pide, añadas dos más: decepción, enfado, frustración, rechazo, amor...  ¡tú puedes poner las que quieras, es tu juego!

El objetivo que te planteamos con este juego es que el niño empiece a entender y a comprender sus sentimientos y, sobre todo, que no los tenga miedo y que no los rechace. Solo conociendo nuestras emociones seremos capaces de poder gestionarlas. 

Ahora que ya tienes la idea de qué va a ir tu comecocos de las emociones solo nos queda construir uno: 

- Coge un folio y recórtalo para que te quede una forma cuadrada.

- Doble el papel de tal manera que se junte la esquina derecha con la izquierda y, viceversa, la izquierda con la derecha. 

- Ahora, cada esquina, dóblala hacia el centro. ¿Lo tienes? ¡Dale la vuelta al papel! 

- Y seguimos doblando otra vez las esquinas hacia el centro. 

- Siguiente paso. En cada uno de los triángulos, dibuja un número del 1 al 8 y, después, ábrelo y pinta un emoticono en cada uno de ellos. 

- Y ya estamos llegando al final. Dobla por la mitad el papel y, después, haz que se junten los laterales. 

- Mete los dedos por detrás, debajo de los triángulos, y... ¡comenzamos a jugar! 

Más juegos para trabajar las emociones en casa con los niños

Si llega un día en el que este juego ya no le llama la atención o le cansa, saca las siguientes ideas y a seguir trabajando las emociones en casa y a continuar descubriendo los sentimientos que guarda tu hijo. 

- El rincón de los secretos
Coge una sábana blanca lo más grande que tengas y colócala encima de la mesa del salón, de tal manera que la tape por completo de arriba a abajo. Así estarás construyendo vuestro particular rincón de los secretos, donde tú le contarás los tuyos y él/ella... ¡alguno! 

- Leer cuentos de emociones
¿Se te ocurre una forma más sencilla de explicarles conceptos tan abstractos e intangibles que hacerlo mediante la lectura de cuentos, poemas o fábulas? Escucharán historias de niños como ellos que viven y pasan situaciones muy parecidas a las suyas. En definitiva, ¡se identificarán totalmente!

- Los dibujos de las emociones
A casi todos los niños les encanta pintar. Como quizás no quieran dibujarse a ellos mismos, ¿por qué no les pides que te pinten a ti según tu estado de ánimo? Además, de hacerte con bigote (je, je, je) quizás descubras cómo te ve él y eso os puede dar pie a hablar de una emoción en concreto. 

- Collage de emoticonos
Seguramente tengáis miles de selfies con muecas vuestras. Imprímelas, colócalas en un corcho e intenta que cada día el niño te diga con qué fotografía se siente más identificado. 

- Mímica de las emociones
Y si tu pequeño no es de mucho hablar, ¡no pasa nada! El juego de la mímica de las emociones será una propuesta irrechazable. Solo con gestos, cada uno de los miembros de la familia tenéis que decir cómo ha sido vuestro día en el trabajo o en la escuela. ¿Estáis preparados? 

Elige el juego que más te guste o que más pueda llamar la atención de tus hijos. Busca un momento del día o de la semana en el que estéis tranquilos y... ¡a jugar y a aprender de las emociones