Las 13 virtudes necesarias para que tu hijo alcance el éxito real

Los valores necesarios para alcanzar el éxito según Benjamin Franklin

Estefanía Esteban

Todos los padres deseamos que nuestros hijos sean felices. Que alcances sus metas, que logren sus sueños. Que a pesar de las derrotas, los miedos y los sabores amargos de la vida, consigan al fin la felicidad, que es en sí el éxito en la vida. 

Intentamos ayudarles en su camino. Les orientamos, les indicamos un camino. Les tendemos la mano cuando se caen y les besamos y abrazamos cuando sufren. Pero podemos ofrecerles algo más. Podemos alimentar esas 13 virtudes necesarias para que tu hijo alcance el éxito real. Que son en realidad valores esenciales. Son 13 virtudes de las que habló en su día el político y científico Benjamin Franklin y que conviene recordar cuando eduquemos a nuestro hijo.

Estas son las 13 virtudes que debes alimentar para que tu hijo alcance el éxito real

Las 13 virtudes necesarias para que tu hijo alcance el éxito

'Trece virtudes son necesarias para el verdadero éxito: templanza, silencio, orden, resolución, frugalidad, laboriosidad, sinceridad, justicia, moderación, pulcritud, tranquilidad, castidad y humildad' (Benjamin Franklin)

Reflexiona bien sobre esta frase llena de sabios consejos. Sin duda, un manual excelente para recordar a cada instante. Estas son, según Benjamin Franklin, las virtudes (o valores) indispensables para que tu hijo consiga el éxito en todo lo que se proponga:

  1. Templanza. Los impulsos de la ira a menudo nos hacen cometer errores graves. Los nervios nunca han sido buenos consejeros, y los problemas no conviene resolverlos en caliente. Cuando tu hijo sienta enfado, ira o tristeza, enséñale a dejar pasar un tiempo antes de tomar decisiones, a templar los nervios, a mantenerse sereno. Una cosa es 'hacer caso al corazón' y otra bien distinta 'dejarse llevar por la furia, el miedo o la tristeza'. Templanza es moderación, contención. Y solo se consigue en calma. 
  2. Silencio. El silencio entendido como la escucha activa. Aprender a escuchar en silencio es fundamental, como también lo es aprender a escucharnos a nosotros mismos. Y esto solo se consigue mediante el silencio. Los niños a menudo tienen problemas para mantener la mente en blanco y escuchar en silencio. Suelen ser nerviosos y muy activos por naturaleza. Pero aprender a estar en silencio no está reservado solo para los adultos. Existen actividades y juegos que pueden ayudar a tu hijo a aprender a meditar, como el Juego del silencio, de Montessori, o la técnica del Mindfulness. 
  3. Orden. Enseña a tu hijo a ser ordenado, porque del orden que aprenda a respetar en un espacio físico, se proyectará también un orden interior. Los niños que son ordenados con sus cosas materiales, suelen tener una mayor facilidad para ordenar sus pensamientos, lo que les ayudará a visualizar sus objetivos con facilidad y establecer una ruta para alcanzarlos.
  4. Resolución. La vida se construye a base de una toma de decisiones constante. De ahí la importancia de enseñar a los niños a resolver conflictos y a tomar con rapidez decisiones. Quien duda, suele equivocarse. Quien actúa con rapidez, suele acertar. Enseña a tu hijo a 'actuar', a no quedarse parado y a decidir con rapidez. 
  5. Frugalidad. A veces nuestros problemas no son más que una montaña imaginaria que creamos en un momento a partir de un simple grano de arena. 'Quitar hierro' a los asuntos es importante porque nos ayuda a ser positivos, optimistas y a focalizar la realidad de un asunto. Una virtud muy parecida al a de la templanza. 
  6. Laboriosidad. El esfuerzo y la perseverancia deben ser siempre compañeros de tu hijo. Son valores esenciales que les ayudará a alcanzar sus metas. Los objetivos por norma general no se consiguen en un primer intento, sino al cabo de numerosos intentos fallidos. Enseña a tu hijo a cuidar su trabajo, a ser perfeccionista con sus deberes y sobre todo, a esforzarse en cada uno de sus trabajos.
  7. Sinceridad. Un valor esencial para mantener tanto la paz interior como las relaciones con los demás. Muchos pensadores coinciden en establecer este valor, el de la sinceridad, como uno de los más importantes a la hora de alcanzar la felicidad. Enseña a tu hijo a no mentir, aunque observe que muchos otros 'se salen con la suya' cuando mienten. Al final, explícale, alguien que miente a los demás, se miente a sí mismo. 
  8. Justicia. Una de las grandes virtudes y más difíciles de lograr es la justicia. Esto incluye empatía, por supuesto, ese gran don de poder 'meterse en la piel del otro' para poder observar y decidir. Enseña a tu hijo a ser justo mediante tu propio ejemplo. Aunque ya sabemos que el sentido de la justicia en los niños a veces es muy diferente, poco a poco, al madurar, lo entenderán.
  9. Moderación. Los excesos nunca pueden ser buenos. Ya lo decía Aristóteles: 'la virtud se encuentra en  la equidad (el justo medio)'. De ahí que sea tan importante enseñar a los niños a no excederse con nada y ser moderados. Algo que además les ayudará a ser más justos.  
  10. Pulcritud. Aquí, aunque también podríamos hablar de la importancia de cuidar el aspecto externo, nos referiremos más a la pulcritud en cuanto al interior de cada uno. Ser pulcro como sinónimo de una conducta respetuosa. Se trata de enseñar a los niños ciertas normas sociales básicas: saludar, ser agradecido, tener respeto hacia los mayores...
  11. Tranquilidad. La serenidad nos hace ver todo con mucha más tranquilidad. Hay niños más nerviosos que necesitan de veras juegos y actividades que les ayude a relajarse. 
  12. Castidad. Se puede entender esta virtud de muchas formas. La castidad representa fidelidad, y la fidelidad es un valor que no solo se ciñe a una pareja. Puedes ser fiel a unas ideas, a un amigo o fiel a ti mismo. Y sí, también podemos entender esta virtud como respeto y sinceridad hacia una persona con la que te has comprometido de una u otra manera. La amistad, sí, también es un compromiso. 
  13. Humildad. La soberbia no es nunca buena consejera. Nos hace olvidar de dónde venimos, las dificultades que tuvimos que pasar y los errores que tuvimos que cometer. Enseña a tu hijo que nunca debe olvidar de dónde vino y que todo maestro fue en su día un discípulo. Enséñale a no ser vanidoso ni prepotente y que nadie es más ni menos que nadie.