Padres impulsivos. Cómo controlar la impulsividad al criar a los hijos

Aprende unas técnicas para no perder el control si sueles reaccionar de forma impulsiva con los niños

Eva Hernández
Eva Hernández Psicopedagoga y maestra

A lo largo de nuestra vida todos podemos manifestar en alguna ocasión reacciones más o menos impulsivas ante lo que consideramos una amenaza. Factores como el estrés o la ansiedad pueden favorecer este tipo de respuestas, pero cuando la impulsividad se adueña de nuestra vida y forma parte de nuestra manera de ser, va a acarrear consecuencias negativas para las personas que nos rodean. A continuación reunimos algunos consejos para que los padres impulsivos aprendan a controlar la impulsividad a la hora de criar a sus hijos.

Cuando somos padres impulsivos, ¿cómo criamos a nuestros hijos?

Controlar la impulsividad al criar a los niños

Los padres impulsivos son aquellos que suelen actuar sin controlar sus emociones y sin reflexionar, movidos por elecciones instintivas y guiados únicamente por sus pulsiones.

Las personas tenemos derecho a hacer uso de respuestas impulsivas en determinadas ocasiones, tenemos derecho a cometer errores y a equivocarnos. No pasa nada por gestionar de forma menos reflexiva o meditada un conflicto concreto. Nos lo podemos permitir, somos humanos y nadie es perfecto.

Exactamente esto es lo que debemos tratar de transmitir a nuestros hijos e hijas cuando nos ven actuar de manera impulsiva ante un acontecimiento. Somos su modelo a seguir, su ejemplo, así que mostrar nuestro lado más vulnerable, pedir perdón, reconocer que nos hemos equivocado, que esa no es la manera y explicarles qué otras alternativas a nuestro alcance deberíamos haber usado, es una lección maravillosa que les podemos brindar.

Pero precisamente porque somos referentes de nuestros niños y niñas, si habitualmente reaccionamos impulsivamente antes los problemas o retos, les estaremos enseñando que es así como hay que actuar o enfrentarse a la vida, lejos de la reflexión y sin evaluar las consecuencias que nuestras acciones puedan tener. Lógicamente esta no es una buena lección de afrontamiento.

Cómo afecta a los niños que sus padres sean impulsivos

Los padres impulsivos con sus hijos

Los niños y niñas que crecen en un ambiente con padres impulsivos pueden acabar presentando sentimientos como la frustración, la rabia, la ira o la tristeza.

Además, es muy posible que no logren desarrollar herramientas adecuadas para gestionar los conflictos o para establecer relaciones interpersonales sanas. Algunas de estas herramientas son: empatía, asertividad, capacidad de reflexión, autocontrol, expresión y gestión adecuada de las propias emociones, capacidad de escucha activa y habilidades sociales en general. En definitiva, los padres impulsivos propician niños y niñas impacientes, tiranos y egoístas.

Si la impulsividad es una de nuestras señas de identidad o estamos atravesando una época complicada emocionalmente que genera que tengamos menos paciencia a la hora de enfrentar nuestros problemas o de tratar con nuestros pequeños, conviene que tomemos conciencia de este hecho y pongamos en práctica algunos consejos para aprender a controlar nuestros impulsos.

¿Cómo controlar la impulsividad al educar a los hijos?

No perder el control con los niños

En primer lugar es imprescindible que detectemos cuál es el agente causante de esas conductas inadecuadas e intentemos, en la medida de nuestras posibilidades, alejarnos de él o evitarlo. Esto que puede parecer una obviedad, en ocasiones no es tan fácil.

Para facilitar la búsqueda podemos utilizar un registro de las ocasiones en que perdemos los papeles (qué estímulo lo ocasionó, cómo estábamos nosotros justo antes, cuál ha sido nuestra reacción y cómo nos sentimos después). De esta manera podremos identificar patrones que utilizaremos como señales de rastreo.

Una vez tengamos consciencia de la causa o las causas de nuestras reacciones impulsivas, podemos empezar a tomar control sobre nuestras respuestas.

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Consejos para relajarnos y no perder el control con los niños

relajarnos al educar a los hijos sis somos padres impulsivos

La forma más eficaz sería sortear o librarse del agente causante que nos convierte en esos padres impulsivos, pero si esto no puede ser, estos son algunos de los métodos que podemos poner en práctica para mantener a raya nuestra impulsividad.

1. Contar hasta tres (hasta diez o hasta lo que haga falta)
Cerrar los ojos, respirar profundamente y dejar pasar un tiempo entre el estímulo causante y nuestra respuesta contribuirá a que esta última no sea tan inmediata y precipitada. De esa manera propiciaremos las condiciones necesarias para dar paso a pensamientos algo más reflexivos y esto a su vez puede ayudar a calmar nuestras emociones.

Este es un ejercicio que debemos realizar de forma absolutamente consciente y deliberada. Al principio puede costar, pero la fuerza de voluntad, teniendo en cuenta que las consecuencias de no hacerlo pueden ser nefastas para los niños, debe ser nuestro motor para seguir intentándolo.

2. Separar los hechos objetivos de nuestras emociones
A veces nos tomamos las cosas en función de nuestro ánimo. El mismo hecho que nos parece una tontería sin importancia en un momento determinado puede ser un drama increíble influenciado por nuestro estado anímico. Por eso es importante que realicemos un ejercicio de madurez e intentemos juzgar los hechos por sí mismos.

Nuestros hijos e hijas a veces cometen 'niñerías' o trastadas que por sí solas pueden resultar hasta graciosas pero que, vistas desde los ojos del cansancio, del estrés o de la rutina diaria, nos afectan mucho más de lo que deberían y nuestras reacciones son más exageradas. Darnos cuenta de cuándo nos dejamos llevar por esos estados para intentar no hacerlo será lo más sensato por nuestra parte.

3. Buscar alternativas
Una vez tengamos identificadas las circunstancias que nos hacen saltar como un resorte y actuar de una forma más impulsiva, podemos idear maneras más asertivas y adaptativas para enfrentarnos a esas situaciones. Repetirnos algunas frases como si de un mantra se tratase, darnos instrucciones en voz alta, relativizar los hechos, e incluso ignorarlos, puede sernos de ayuda. El sentido del humor y la ironía también suelen ser buenos aliados.

4. Hacer deporte
Realizar ejercicio físico o cualquier otra actividad que nos ayude a canalizar nuestra energía con regularidad.

5. Aprender a calmarnos
Llevar a cabo a técnicas de relajación o meditación con asiduidad.

6. Buscar ayuda profesional
Si ninguna de las técnicas anteriores nos funciona, siempre es una buena alternativa acudir a un profesional para que nos ayude a gestionar y controlar nuestras conductas impulsivas.

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