Una amistad perdida a mordiscos. Cuento para niños que muerden a otros

Cuento infantil para que los niños reflexionen sobre la amistad y por qué hay que cuidarla

Azucena Zarzuela
Azucena Zarzuela Periodista y escritora de cuentos

Muchos niños pasan por una fase en la que muerden a sus padres, a sus amigos y a todo aquel que se cruza en su camino. Esto puede suponer un problema para el niño que, como le pasa a la protagonista de este cuento, puede encontrar dificultades para hacer amigos. Este cuento titulado 'Una amistad perdida a mordiscos' es una herramienta ideal para que los niños que muerden a otros se vean reflejados y dejen de hacerlo.

Cuento dedicado a los niños que muerden a otros

Cuento para los niños que muerden a otros niños

En el gran Mundo de la Fantasía había revuelo y crispación. La pequeña hada Carmen había empezado a morderlo todo. Al principio, su objetivo era el bosque. No había fruto al que no hubiera hincado el diente. Y aunque había recibido regañinas y castigos, su comportamiento no había mejorado.

Con el paso de las semanas la cosa había ido a peor. Ahora las víctimas eran sus amigos, con los que compartía juegos y tareas. Al pequeño duende Fermín le había mordido en la oreja izquierda. Fermín lloraba y Carmen se excusaba en decir que como su amigo era negro ella pensaba que sería de chocolate y que se podía comer. Nueva regañina y nuevo castigo.

La elfa Cristina no había tenido mejor suerte. Esta pequeña tenía el pelo de un naranja intenso y Carmen explicó, tras el mordisco oportuno, que ella solo pretendía averiguar si sabía a naranja. El mismo pretexto utilizó nuestra hada tras dejar la huella de sus dientes en el brazo de Chinlin, un gracioso ogro con antepasados humanos chinos. Como era amarillo Sofía dijo haberlo confundido con un limón. Más regañinas y más castigos.

Todos estaban muy enfadados y doloridos y ninguno quiso volver a jugar con Carmen. La pequeña hada seguía a dentelladas con todo aquello que encontraba, pero cada vez estaba más sola y triste. Miraba de lejos como sus antiguos compañeros se reían, compartían juguetes y jugaban en el bosque de Fantasía.

Morder empezaba a aburrirla, ella quería jugar con sus amigos, pero cada vez que se acercaba a ellos, todos huían volando o corriendo. Finalmente, la hechicera Morgana acordó una reunión entre los pequeños. En ella, Carmen pidió perdón a todos entre lágrimas y aseguró que ningún mordisco era más importante que tener amigos. Y es que, la soledad había dado una importante lección al hada Carmen: a los amigos hay que cuidarlos y, sobre todo, nunca hacerles daño.

Algunas preguntas de comprensión lectora

Preguntas de comprensión lectora sobre el cuento

Además de que tu hijo se dé cuenta de por qué no está bien morder, podéis aprovecha este cuento para trabajar la comprensión lectora del pequeño. Esta habilidad, que debe ir perfeccionándose poco a poco, se mejora a base de práctica. Por eso, a continuación te proponemos algunas preguntas basadas en el cuento que le puedes plantear a tu hijo para saber si estaba prestando atención, siempre teniendo en cuenta cuántos años tiene.

- ¿Por qué estaban tan nerviosos en el gran Mundo de la Fantasía?

- ¿Qué excusa utilizaba el hada Carmen cuando mordía alguno de sus amigos?

- ¿Por qué se quedó sola y sin amigos el hada Carmen?

- ¿Cómo solucionaron el problema en el gran Mundo de la Fantasía?

Como actividad extra, te proponemos buscar en el diccionario algunas de las palabras más complicadas que aparece en el texto. Nos referimos, por ejemplo, a palabras como 'crispación' o 'regañina'. Antes de coger el diccionario, puedes preguntarles a tus hijos si son capaces de descubrir el significado de estas palabras por el contexto del cuento. Esta tarea, que es muy complicada para los niños más pequeños, supondrá un pequeño desafío para tus hijos.

A continuación, podéis buscar las palabras en el diccionario. Te recomendamos que utilices un diccionario físico, de los de papel (si es que aún tienes alguno en casa), ya que este es buen ejercicio para que los niños mejoren su conocimiento del abecedario. Y si son demasiado pequeños como para saberse aún las letras, siempre es positivo que tomen ejemplo de vosotros, que cuando tenéis una duda buscáis una herramienta para darle respuesta.