Mis hijos se pelean: ¿qué hago?

Tengo dos hermanos maravillosos, y aunque vivimos en distintos lugares, estamos y nos sentimos muy unidos. Cuando nos reunimos solemos recordar los "viejos tiempos" en los que jugábamos, íbamos de vacaciones, y uno de los recuerdos que más nos hace reír son las peleas que teníamos de cuando éramos muy pequeños. Hoy nos reímos, pero seguro que antes lo hemos pasado mal.

¿Por qué se pelean los hermanos?

Mis hijos se pelean

Los niños, principalmente cuando son hermanos, se pelean por todo. Por el trozo más grande de la chocolatina, por el juguete más divertido, por el lugar en la mesa, en el coche,... y principalmente cuando se sienten aburridos, cualquier motivo es razón suficiente para pelearse. En otras palabras, los niños se pelean por todo y por nada. Hasta cierto punto, hay padres que consiguen controlar y poner orden a la situación, pero cuando el conflicto se repite una y otra vez, día tras día, no hay control que de un resultado positivo, lo que hace que los padres se pregunten si esta situación es normal, si son sólo cosas de la edad, o en qué se están equivocando. Si tus hijos se pelean, tranquilízate, es totalmente normal. Es parte de su aprendizaje de la vida.

Las peleas pueden ser sólo una fase o convertirse en una costumbre familiar. Las riñas permiten que cada uno de los niños afirme su identidad ante sus hermanos. Si el niño grita, recrimina, insulta, se enfada y dice claramente lo que quiere y lo que no quiere, se está haciendo escuchar en la familia y, por lo tanto, existe. Es una fase importante en su vida siempre y cuando los padres sepan controlar e imponer las reglas y los límites, para que esta fase no se convierta en un hábito o en una costumbre que podrá llegar hasta la edad adulta de los niños.

Las peleas entre hermanos suelen aparecer a los 5 o 6 años. Los hijos se pelean no por cosas, sino para afirmar su identidad, por el amor y la atención de los padres, y también para poner a prueba sus límites y los de los demás. El niño aprende que si él pega o insulta a su hermano, también puede recibir lo mismo en cambio. El papel de los padres es fundamental en este sentido. Por eso, deben imponer algunas reglas desde muy temprano:

1. Enseñar que el respeto es esencial en la convivencia con los demás, con el ejemplo y paciencia. Que no podemos hacer lo que nos de la gana, aunque estemos enfadados.
2. Enseñar a reconocer sus errores y a pedir perdón. Jamás deben irse a la cama enfadados uno con el otro. Eso nos enseñó mi madre.
3. Enseñar que ellos tienen derecho a enfadarse, a discutir, a discordar, pero no a pelearse ni a insultar o humillar al otro. Cuando uno no quiere, dos no se pelean. Así que hay que castigar a los dos y no sólo a uno, a menos que esté claro quién es realmente el culpable.
4. Establecer las consecuencias de la falta de cumplimiento de las reglas. Si pelean, castigados sin ver sus dibujos preferidos, etc.
5. Estimular el diálogo y la charla entre los hijos.
6. Considerar si la familia está viviendo un momento difícil, de cambios, etc. Algo puede está influyendo en el comportamiento de los hijos.
7. La diversión hace olvidar todos los males. Si tus hijos se pelean mucho, invítales a dar un paseo y a jugar al aire libre.

Vilma Medina. Editora de GuiaInfantil.com