Beneficios del sonajero para los bebés

Por qué son buenas las sonajas para los bebés

Sin duda, uno de los primeros juguetes que el niño manipulará será un sonajero, antes de que se empiecen a llenar sus estanterías de miles de puzles, muñecos y demás objetos a lo largo de su vida. Pero ¿por qué desde que tenemos memoria los padres hemos intentado que nuestros hijos usen vehementemente ese artilugio tan sencillo? En Guiainfantil.com te contamos cuáles son los beneficios de los sonajeros para bebés.

Ventajas de las sonajas para los bebés

Beneficios de los sonajeros para bebés

No hace falta ser un estudioso en la materia para saber que el sonajero es uno de los primeros estímulos sensoriales externos que nuestros bebés van a experimentar. Por eso es un buen hábito regalar este tipo de juguete desde los primeros meses de vida, ya que desde los 3 a los 6 meses es cuando pueden aprender más de ellos y se les saca más beneficio.

- En primer lugar; los sonajeros estimulan sus sentidos. Al principio, cuando apenas se mueven, es el oído el que guía sus movimientos. Les estimula atrayendo su atención y puedes jugar con él escondiéndote de él y haciendo sonar el sonajero para que te busque con los ojos.

- Además estimula la vista, ya que la explosión de colores con la que se diseñan no los deja indiferentes. Les atraen y suelen alargar la mano para poder tocar los diferentes colores, un valor añadido, por lo que se recomienda que tengan diferentes texturas, ya que el sentido del tacto también se empieza a desarrollar con este tipo de juguetes. Puedes comprarlos de tela, de plástico o de goma, aunque es importante que no sean demasiado duros ya que al principio no controlan bien sus movimientos y pueden golpearse en la cara con ellos.

En un par de meses tu bebé estará buscando el sonajero con sus manitas para hacerlo sonar él mismo, así entrena su coordinación corporal y ojo-mano, y se sentirá muy satisfecho cuando lo logre.

- Otro factor a tener en cuenta, es que son muchos los pediatras que invitan a los padres a reforzar la memoria del bebé con juegos donde participan los sonidos de distintos sonajeros asociándolos a conductas o a sucesos que van a ocurrir inmediatamente después; como el ejemplo del perro de Pavlov, en el que el perro salivaba cuando el dueño tocaba una campaña para anunciarle la hora de la comida. Del mismo modo, se puede asociar un comportamiento, como por ejemplo la hora del baño, a un tipo de sonido; mientras que para la hora de mamar se puede asociar con otro; así el niño podrá anticipar cuál es la rutina que le toca nada más que escuche ese sonido. Esto mejora su memoria, le evita sorpresas y le ayuda a sentirse más seguro. 

En la actualidad hay sonajeros de todo tipo: los que se agarran con la mano, los que se ponen en las muñecas o en los tobillos, calcetines que suenan, con diferentes texturas, tamaños y formas, para llevar en el carrito… uno para cada ocasión; porque si realmente hay que sacarle un uso útil a este artefacto tan arcaico como la humanidad, es que entretiene y divierte ¿qué más queremos por tan poca cosa?