Por qué es importante no hacer NADA en las vacaciones familiares

Unas vacaciones familiares sin obligaciones ni compromisos

Cuando se tiene dos, tres, cuatro… hijos, o incluso uno solo, y además tienes que compaginar su educación y cuidado con tu propio trabajo, tus propios problemas de salud, tu falta de tiempo, tu pareja, las tareas domésticas, tus recados, etc, etc… no es fácil organizarse.

Pero, alguna vez ¿te has puesto en la piel de tus hijos? Todos los días, y a todas horas, ellos están viviendo y teniendo que acompañar las prisas y todos los compromisos de sus padres, y suyos. Ahora al colegio, ahora a comer, ahora los deberes, ahora el deporte, los cumpleaños…. Buffff……. ¡menos mal existen las vacaciones!! Y es que, es importante no hacer nada en vacaciones familiares.

No hacer nada también en las vacaciones

Cómo no hacer nada en las vacaciones familiares

Cuando se tienen hijos, especialmente cuando ellos son pequeños, las vacaciones llegan y las ganas que tenemos es de tirarnos al sofá y no hacer absolutamente nada. Eso me ha pasado. Me daba pereza incluso de buscar viajes para ir en familia. Y eso que me encanta viajar, ¿eh? Sin embargo, vamos a poner una gotitas de realismo a eso. Estamos todos cansados, agotados de trabajar, estudiar… y de tantas otras obligaciones y compromisos. ¿Por qué no optamos por no hacer NADA en las vacaciones familiares? Sí, nada de nada, por lo menos en una parte de las vacaciones.

¿Y qué significa no hacer nada? pues eso, no hacer nada de lo que nos exija esfuerzo ni trabajo. Vamos hacer solo lo que queramos. Tomar sol, jugar en la piscina, jugar con la pelota, hacer manualidades, escuchar música, jugar con el karaoke, leer y contar historias, ver la televisión, una película, jugar a las cartas, andar en bicicleta, visitar museos, ir a los parques, hacer algo diferente en la cocina, dormir todos en el salón, quedarse de pijama un día entero… hay tanto que hacer para que justifique el no hacer nada.

Hay demasiado estrés por todos los lados, en el nuestro hogar, en los vecinos, en los amigos… una vorágine por programar y conseguir unas vacaciones perfectas, de las que podemos retratar y luego compartir fotos memorables de algún lugar bonito, en las redes sociales, por whatsapp… Y todo eso acaba nos llevando y presionando a seguir la corriente. ¿Por qué no nadar en contra a esta corriente? Si para los niños, el estar juntitos a sus padres, da igual donde sea, es como tocar el cielo.

Las vacaciones también son para no hacer nada. Claro que es un periodo enriquecedor para los niños. Ir a un campamento, por unos días, por ejemplo, es una aventura, un aprendizaje que aporta mucho a ellos. Lo mismo un viaje en familia. Pero, para no sonar tan radical lo de no hacer nada, ¿qué os parece si en la agenda de vuestras vacaciones añadís días sin hacer nada? Creo que todos, hijos y padres, se sentirán eternamente agradecidos.