El muro de los propósitos para enseñar a los niños a cumplir sus metas

De cara al Año Nuevo o al nuevo curso, enseñamos a nuestros hijos a ponerse objetivos y cumplirlos

Belén de Toro Mingo
Belén de Toro Mingo Psicóloga infantil

Ya sea al finalizar un año y dar la bienvenida al Año Nuevo, como al terminar un curso y antes de empezar el siguiente, podemos aprovechar la ocasión para hacer con los niños una divertida y emotiva actividad que les ayudará a reflexionar sobre cómo le ha ido en los meses anteriores y proponerse objetivos para los siguientes meses. A continuación te hablamos de cómo usar el muro de los propósito con el que conseguirás enseñar a los niños a cumplir las metas que se propongan.

El objetivo es poder hacer balance de todo lo aprendido y experimentado en este año o curso que cerramos y que nos ayude, a su vez, a plantearnos nuevos retos para el que entra.

Lo primero, hacer balance con los niños del año o curso

Tips para enseñar a los niños a cumplir sus metas

Lo primero que debemos hacer, para invitar a nuestros hijos a la reflexión, es hacer balance sobre lo que ha ocurrido en los días, semanas, meses anteriores. Para ello, lo ideal es que nos sentemos todos alrededor de una mesa o en un círculo en una alfombra.

Por turnos, diremos qué ha sido lo que nos ha resultado más difícil en los últimos tiempos (por ejemplo, no poder jugar con mis amigos después del colegio en el parque, desapuntarme de la clase de baile, no poder celebrar el cumpleaños con todos mis amigos...) de estos acontecimientos desagradables vamos a decir cada uno qué es lo que hemos aprendido o nos ha ayudado a tomar conciencia (lo importante que son mis amigos para mí, cuánto necesito ver a mis abuelos, etc).

El último turno lo van a realizar los padres y van a decir a cada uno de los niños qué consideran que han logrado o aprendido en los últimos tiempos. Después de este balance en que preparamos el terreno y reconocemos a nuestros hijos, analizamos qué propósitos queremos establecer para el próximo año, curso o periodo.

Los nuevos objetivos que los niños pueden proponerse

Objetivos que los niños se proponen en el año nuevo o nuevo curso

En este momento debemos preguntar a los niños qué es lo que les gustaría cambiar de su vida o de ellos mismos. Algunos niños podrán conectar con la pregunta pero otros podrán desear cosas más imaginativas y que no tengan nada que ver con ponerse logros. Por ello, como hemos hecho antes, debemos hacer una segunda ronda donde los padres orientemos en qué cosas pensamos que ellos pueden mejorar o perfeccionar para ser mejores cada día.

De esta manera, teniendo en cuenta los deseos de los niños y la buena orientación de los padres podemos obtener 3 propósitos para el nuevo curso o nuevo año. Debemos ser cuidadosos con los propósitos, de los difíciles que sean para los niños. Por ejemplo, para un niño con déficit de atención, poder tener su cuarto ordenado es muy difícil, entonces en este caso debemos reducir el número de retos.

Los propósitos deben ser, además, reales, asumibles y concretos. Continuando con el ejemplo anterior: tener el cuarto ordenado puede ser muy ambiguo para un niño pequeño. Podemos desglosarlo en: colocar los almohadones encima de la cama, guardar los bloques de construcción en el baúl, guardar los zapatos en el armario.

Cada niño escogerá entre uno y tres propósitos.

El muro de los propósitos para que los niños cumplan sus metas

Hacer el muro de los propósitos en casa

Ahora que ya hemos establecido cuáles serán nuestras metas para las próximas semanas o meses, ¿cómo hacemos para enseñar a los niños a lograrlas?

El muro de los propósitos
Una vez que cada niño tenga un propósito, debemos 'plasmarlos' en una cartulina. Cada niño debe tener su propia cartulina. Debe escribir la meta (o escribírselo si no puede). Luego buscaremos recortables de revistas, periódicos, imágenes de internet, para pegar en nuestro reto. Debemos buscar aquellas imágenes que nos inspiren a conseguirlo, que reflejen para nosotros qué significa ese propósito. También podemos hacer uso de pegatinas, rotuladores, purpurina... Cualquier elemento que haga más especial nuestro mural de propósitos.

- Lograr los objetivos en el tiempo 
Al lado de cada propósito deberemos 'temporalizar' nuestros objetivos. Temporalizar significa poder poner fechas en el calendario del año en lo que esos objetivos se puedan conseguir. Lógicamente para los más pequeños esto es muy ambiguo y no tienen aun la capacidad de pensar tan a largo plazo. Por ello debemos hacerle cada domingo un dibujo de la semana (como si fuera un horario) para poder recordar los propósitos de la semana y poder hacer un 'positivo' cada día que lo logremos. Para este positivo podemos usar rotuladores, pegatinas, sellos...

Cómo manejar si tus hijos no están cumpliendo un propósito

Las metas y propósitos de los niños

Lógicamente habrá muchos días que los propósitos no se cumplan, o incluso serán motivo de disputa en casa. Esto es de lo mas natural porque cuando queremos desarrollar un comportamiento necesitamos un proceso de aprendizaje, y por supuesto, equivocarnos es necesario para aprender.

Por ello os dejamos algunas pistas para saber qué hacer en caso de que alguna de nuestras metas no se esté cumpliendo:

- El recordatorio
Usar algún tipo de alarma, señal o momento que recuerde al niño que debe realizar aquello que se ha propuesto. Por ejemplo: si el propósito es lavarse solo los dientes, podemos usar una pegatina de un cepillo de dientes que coloque en su cabecero. Si el propósito es ayudar a poner la mesa podemos poner una alarma en casa a las 20:00 que nos indique que toca poner la mesa.

- Analizar en vez de regañar
Si durante varios días el niño no está logrando sus propósitos o metas debemos hablar con él, puede que esté preocupado o ese propósito o la forma en la que lo estamos abordando no sea la acertada. Sentarse a escucharle y tenerlo en cuenta es lo más motivador para ellos.

- Compartir tus experiencias con los niños
Nosotros también podemos compartir con nuestro hijo en qué momentos nos ha costado especialmente lograr un propósito: empezar a hacer deporte, dejar de fumar, mejorar el inglés... Mostrarles nuestros trucos o las veces que nos equivocamos o fallamos nos ayuda a empatizar y poder buscar soluciones juntos.

Motivar los propósitos de Año Nuevo o del nuevo curso

Por último, es ideal poder hacer la caja de los propósitos, donde podamos ir escribiendo todos aquellos momentos en los que nos ha resultado difícil lograr nuestro objetivo, o todo lo contrario: que lo hemos conseguido y ha sido muy gratificante.

Esta caja se va a ir llenando de papelitos que escribiremos nosotros y también el propio niño. Podemos ayudarle a escribir los papeles. Una vez a la semana abriremos la caja y leeremos los papelitos. Esto le ayuda a ganar conciencia de las superaciones, de todo el camino que ha recorrido. Es un mensaje muy potente para su autoestima.

Educar a nuestros niños en intentar mejorar cada día, superándose y queriendo ser mejores personas será un regalo para toda su vida. Debemos buscar y emplear las herramientas adecuadas para que el proceso de educar sea emocionante y apasionante y, sobre todo, os una más como familia.

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