La niña de la caja de cristal. Un cuento para niños y padres

Cuento suizo y anónimo adaptado para padres e hijos acerca de la sobreprotección de los niños

Vilma Medina
Vilma Medina Directora de Guiainfantil.com

Lee este cuento a tu hijo y luego habla con él sobre lo que ha entendido. La niña de la caja de cristal es un cuento suizo anónimo que hemos adaptado para que padres e hijos de Guiainfantil.com puedan disfrutarlo y aprender con ello. Descubre el por qué la madre del cuento encierra a su hija en una caja de cristal. Qué puede causar la sobreprotección a los niños. Y descubre el final feliz de una historia que podría tener graves consecuencias.

Un cuento sobre la sobreprotección. La niña de la caja de cristal

la niña de la caja de cristal. Cuento para padres e hijos

Érase una vez una niña que vivía en un pequeño pueblo de Suiza. Su madre la amaba y todo hacía para que la niña estuviera bien. Pero al mismo tiempo, se preocupaba mucho por lo que podría pasar a su hija, fuera de casa. Cuando la miraba, siempre le decía:

- ¡Qué hermosa eres, mi niña! Tus ojos son muy bellos, tu piel es blanca y suave como el algodón y tu cuerpo es frágil como el cristal, solo quiero que seas feliz, que nada te moleste y nadie te lastime.

Su preocupación era tan grande que se convirtió en una obsesión, hasta que un día decidió meter a la niña en una gran caja de cristal para que estuviera a salvo de cualquier peligro. A través de un agujerito le daba de comer y beber, y en los días que hacía sol, llevaba la caja hasta el jardín de la casa para que la niña viera el paisaje y escuchara el canto de los pájaros.

La pobre niña, muy obediente y sin quejarse, solo miraba a todo a través del cristal. No respiraba aire fresco, ni tomaba sol, ni tenía espacio para moverse, correr, ni niños con quienes jugar. Los días pasaban y la niña se ponía cada vez más pálida, triste y ojerosa. Cada día le desinteresaba más por lo que sucedía a su alrededor.

Un día, su madre tuvo que salir y dejó a la caja con la niña junto a la puerta que daba al jardín. Desde allí, la niña podía ver a los niños jugando, corriendo y riéndose. Al ver esto, la niña empezó a llorar desconsoladamente porque deseaba ser como los demás niños.

Lloró durante mucho tiempo hasta que le acercó un duende a la celda de cristal y le preguntó si quería jugar con los niños. La niña se levantó, paró de llorar y le dijo que sí al duende. Inmediatamente, el duende usó su varita mágica y, sin lastimar a la niña, rompió el cristal, dejándola libre.

Sí, ¡La niña estaba libre! Finalmente ella pudo sentir el aire fresco en su mejilla, el aroma de las flores, y el calor de los rayos de sol. Entonces empezó a corretear sobre la hierba y a jugar con los demás niños. La niña recuperó su vitalidad.

Pero cuando nadie lo esperaba, la madre de niña volvió y se llevó un tremendo susto al ver la caja de cristal rota y a su hija libre. Salió de casa y vio a la niña riéndose, saltando y jugando con los demás niños. Por un momento, pensó en regañar a la niña, pero cuando la vio tan feliz y tan llena de vida, se acercó a ella y le dió un abrazo muy, muy fuerte. La niña le contestó al abrazo y luego volvió junto a los niños, mientras su madre recogió los cristales rotos y se olvidó de la caja para siempre.

FIN

Preguntas para la comprensión de texto para niños

1. ¿De qué se preocupaba la madre de la niña?

2. ¿Qué hizo la madre para proteger a su hija?

3. ¿Cómo comía y bebía la niña?

4. ¿Qué pasa con la niña por estar encerrada en una caja?

5. ¿Quién liberó a la niña de la caja?

6. ¿Qué hizo la niña cuando finalmente pudo salir de la caja?

7. ¿Cuál fue la reacción de la madre al ver a su hija libre?

8. ¿Crees que los niños deben estar encerrados para estar protegidos?

9. ¿Qué más te ha gustado de este cuento?

10. ¿Compartirías este cuento con tus amiguitos?