El chimbel. Un divertido poema para niños sobre el respeto a los demás

Proponles a tus hijos estas actividades de comprensión que te proponemos tras la poesía

Marisa Alonso Santamaría

La culebra se estaba apunto de quedar dormida cuando, de repente, la serpiente llegó cantando la nueva canción que se había aprendido. ¿Respetará el descanso de su amiga o seguirá cantando a los cuatro vientos la nueva melodía? Este poema para niños, que habla sobre el respeto a los demás, hará reflexionar a los pequeños. Además, hemos acompañado los versos con algunos ejercicios de comprensión lectora y actividades a partir de la poesía. ¡A disfrutar!

Poema para niños sobre el respeto a los demás

Un poema para niños sobre el respeto

A los pies de unos arbustos
enrollada una culebra,
tomaba el sol encantada
con el calor de la tierra.
 
casi tocando la gloria
y apareció una serpiente
gritando con mucha euforia.
 
He aprendido esta canción:
¡Chimbel, chimbel, chimbel!
Dijo moviendo la cola
tocando su cascabel.
 
La culebra muy cansada,
solo quería dormir,
dijo que lo hacía bien
y que ya se podía ir.
 
Animada la serpiente
otra vez cantó el chimbel
y de nuevo entusiasmada
tocó fuerte el cascabel:
 
¡Chimbel, chimbel, chimbel!
 
Mira serpiente —le dijo—,
ve a cantar a otro lugar,
he venido a mi rincón
para poder descansar.
 
La serpiente era educada
y el mensaje comprendió
y a tocar el cascabel
con el chimbel se marchó.

 

Ejercicios de comprensión lectora a partir de la poesía

Ejercicios para niños a partir de este poema infantil

Para saber si tus hijos han comprendido este poema, a continuación te dejamos algunas preguntas de comprensión lectora. Se trata de un ejercicio de 'verdadero o falso', en el que algunas frases son ciertas mientras que otras son mentira. Pídele a los niños que descubran cuáles son falsas y que traten de corregirlas para que vayan acordes al relato.

- La culebra estaba intentando echarse la siesta.

- La serpiente no se acordaba de la letra de la canción que se había aprendido.

- La culebra se enfadó mucho porque la serpiente no le dejaba dormir, así que le dio un buen grito.

- La serpiente decidió quedarse en el mismo lugar, para molestar a la culebra.

Si los niños han sabido identificar qué frases eran falsas, ¡enhorabuena, han estado muy atentos a la lectura de poema! Si han dudado en algunas de ellas, solo debéis leer un par de veces más la poesía. Y para fijar aún más lo aprendido en la poesía, a continuación encontrarás otro ejercicio de comprensión lectora en el que hay que completar las frases.

- La canción de la serpiente decía _________.

- La serpiente tocaba el _______ para acompañar a canción.

- La culebra le pidió que respetara su descanso y que se _________.

Y, por último, te proponemos un ejercicio de lengua que ayudará a los niños a practicar algunas de las enseñanzas más importantes que han adquirido en los últimos meses. A continuación, cogemos algunas palabras extraídas del texto y os proponemos distintos desafíos.

- Encantada. ¿Qué tipo de palabra es? ¿Se te ocurre un aumentativo de esta palabra?

- Euforia. ¿Qué significa esta palabra del poema? ¡Búscala en el diccionario si no sabes su definición!

- Animada. ¿Eres capaz de encontrar un sinónimo de este adjetivo?

- Cantar. ¿En qué tiempo está este verbo? ¿Podrías conjugarlo a presente del modo indicativo y a presente del modo subjuntivo? ¡Genial!

Te proponemos algunas actividades educativas sobre el poema

Actividades infantiles para hacer con tus hijos

Si tras leer y recitar el poema quieres seguir trabajando con él, a continuación te proponemos algunas actividades educativas muy divertidas para tus hijos o alumnos. Puedes sugerírselas como un juego para que se sienta más atraído por ellas.

- Inventar una canción
La serpiente se aprende una canción llamada 'Chimbel'. ¿Y si vosotros también inventáis de vuestra propia melodía con una palabra de vuestra imaginación?

Os proponemos el siguiente experimento divertido: escribid en un folio todas las letras del abecedario y recortadlas por separado, de forma que tengáis un pequeño papelito con cada letra. A continuación, meted todas las letras en una bolsa o en un recipiente y, con los ojos cerrados, sacad tres de estos papeles. Con las letras que salgan, tenéis que formar una palabra (podéis añadir todas las vocales y consonantes que queráis). Esta será la palabra con la que tenéis que inventar vuestra canción. ¡Ya solo queda buscarle una melodía!

- Continuar la historia
Echándole un poco de imaginación y ganas, seguro que podéis continuar la historia de la serpiente y la culebra, ya sea en verso o en prosa. ¿Se acabará yendo la serpiente o volverá para molestar a la culebra? ¿Quién será el próximo animal que escuche la canción del Chimbel? ¿Se enfadará y le pedirá también que respete su descanso? Estas preguntas os podrían inspirar para seguir el hilo de la historia.

- Ilustrar el poema
Seguro que los niños se sienten entusiasmados cuando les propongas ilustrar el poema que acaban de leer. Coged lápices de colores y rotuladores... ¡y a pintar! Es curioso ver que, si le propones este ejercicio a distintos niños, cada uno lo realizará de una forma muy diferente. ¡Qué genial es la imaginación de los más pequeños!

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