Mi bebé sólo quiere estar en brazos

Todas las mamás sabemos la importancia de coger en brazos a nuestros hijos y de que mantengan un contacto físico con nosotras para sentirse protegidos. Para todo bebé, su mamá es la solución a todos sus males, pero puede pasar que nuestro hijo se acostumbre y no quiera dejarnos ni a sol ni a sombra. ¿Cuándo es razonable cogerles en brazos?

Hay bebés que son, por naturaleza, más demandantes que otros, muchas veces lloran, no para cubrir sus necesidades fisiológicas, sino por soledad o por sensación de inseguridad. Muchas madres tenemos que ir cargando con nuestros hijos mientras limpiamos el polvo, comemos o hacemos pis. En cuanto pierde nuestra visión, el niño berrea porque no quiere estar solo y nos limita enormemente la posibilidad de realizar otras tareas.

Brazos de mamá o dependencia del bebé

bebé en brazos con su madre

En un principio, todos podemos entender estas exigencias. Esta dependencia es normal, pero según van creciendo deben de aprender a adaptarse al mundo: a su cuna, a estímulos externos, a la presencia de terceras personas, etc. y, para ello, debemos de tratar con paciencia la situación.

Hay que acostumbrar poco a poco a que nuestro hijo se sienta seguro fuera de nuestros brazos. Podemos empezar poniéndole en una hamaquita y llevárnoslo adónde nosotras estemos para que nos tenga presentes, pero sin cargarlos en brazos al mínimo quejido (sé que, casi siempre, el llanto de un bebé nos desconcierta y nos conmueve). No debemos dejarles coger un berrinche con nuestra indiferencia, pero sí ayudarle a que aprendan a esperar un poco antes de conseguir lo que espera.

También podemos ofrecerles entretenimientos: un juguetito, un trocito de pan de manera que aprendan a relajarse y a no estar constantemente pendientes de nosotras. El resultado dependerá en buena parte de la personalidad del bebé, pero tenemos que tener en cuenta que los hábitos y costumbres también se aprenden.

El bebé tiene que empezar a explorar, a jugar..., ir siendo más independiente, aunque seguirán siendo importantísimos los abrazos y cariños que les demos, la cuestión es darles lo necesario, ceder a su demanda de brazos cuando se produzca una situación de inseguridad o cuando sea razonable. El bebé debería soportar, progresivamente, que nosotras no podamos atender sus demandas en todo momento.

Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com