Cuando hacer cosquillas al bebé no es tan bueno como parece
¿Es malo hacerle cosquillas a un bebé? Aquí, las ventajas y precauciones de esta acción
- ¿Es malo hacerle cosquillas a un bebé? Cuándo detener el juego con tu hijo
- Riesgos para los bebés cuando las cosquillas no son buenas (y por qué)
- Las cosquillas y sus tipos - ¿Por qué se les llama reacción de miedo?
- 14 beneficios y precauciones a la hora de hacer cosquillas a tu bebé
Uno de los mejores momentos para los padres es oír a nuestro bebé riendo. Es un gesto muy emocionante y gratificante y, apenas comienzan a hacerlo, es un evento muy importante y que nos hace demasiado felices, por eso muchas veces buscamos que ocurra la risa o las carcajadas por medio de morisquetas y estímulos a través de caricias o cosquillas a nivel del cuerpo, sobretodo en pies, axilas y tórax (costillas). ¿Y si te decimos que hacer cosquillas al bebé no es tan bueno como parece?
¿Es malo hacerle cosquillas a un bebé? Cuándo detener el juego con tu hijo

Las cosquillas pueden ser positivas cuando se usan como juego breve, cariñoso y respetuoso, en especial a partir de los primeros meses en que el bebé ya tolera mejor el contacto y 'responde' con sonrisas y balbuceos. Funcionan mejor en bebés y niños pequeños cuando el objetivo es simplemente conectar y jugar, y cuando el niño ya puede mostrar con claridad si le gusta o no.
En lactantes muy pequeños, lo más recomendable es optar por las caricias y masajes suaves, dejando las cosquillas más intensas para etapas posteriores, debido a que ellos no pueden expresar por sí mismos si esa acción les agrada o no. No hay una edad exacta en la que 'dejen de ser buenas', sino que depende de la sensibilidad del niño y de si puede detener el juego cuando lo pide.
Como dije anteriormente los pies de los niños son la parte más sensible para las cosquillas, sobre todo para los recién nacidos o lactantes menores, y se debe a que es la zona del cuerpo con mayores terminaciones nerviosas por metro cuadrado (más o menos como 7 mil terminaciones nerviosas), lo que explica tanta sensibilidad en los pies, más cuando se trata de niños pequeños.
Muchas veces las cosquillas pueden resultar agradables o desagradables, incluso para muchos las cosquillas no son divertidas. Lo ideal es estimular esa zona más bien con masajes, caricias y cosquillas suaves, que les proporcionarán algunos beneficios como un estado de tranquilidad y relajación, la estimulación del desarrollo cognitivo y psicomotor, o el aprender a reaccionar a la sorpresa.
Riesgos para los bebés cuando las cosquillas no son buenas (y por qué)

Cuando las cosquillas se hacen de una forma intensa, la reacción de tu bebé puede ser al principio de diversión, pero llegará un momento que le resultarán incómodas y terminará llorando. También hay que tomar en cuenta el momento más adecuado para realizar las cosquillas, ya que si el bebé está irritable, con sueño o cansado, tendrá una reacción de incomodidad, enfado y llanto.
Las cosquillas dejan de ser un juego sano cuando el niño no las está disfrutando, cuando no puede detenerlas o cuando se hacen para 'dominar' la situación. También pueden ser negativas si el niño se siente invadido o si se burlan de su reacción. La risa por cosquillas no siempre significa placer: a veces es un reflejo involuntario, y el cuerpo está más en alerta aunque parezca que 'ríe'.
En ese sentido, existen algunos riesgos para los bebés si se hacen mal las cosquillas:
- Sobreestimulación. Muchos bebés pasan de reír a llorar rápido si el estímulo es intenso o se sale de control.
- Afectación emocional. Si el adulto sigue aunque el niño pida parar, afecta la sensación de seguridad corporal y aprender sobre los límites.
- Riesgo físico por movimientos bruscos. En la risa involuntaria el cuerpo se retuerce; si el adulto aprieta las costillas, las axilas o el abdomen con mucha fuerza, puede lastimar o asustar.
- Elegir momentos inadecuados. Si el bebé está con sueño, enfermo, con cólicos, recién comió o está muy irritado, las cosquillas aumentan el malestar.
Procura que las cosquillas tengan una duración corta, haz presión suave, pausas frecuentes y como 'regla de oro' detente a la primera señal de incomodidad. En niños más grandes, sirve acordar una palabra o señal de 'alto' para reforzar el respeto. Así que el mejor momento para realizar cosquillas a tu bebé es cuando lo veas de buen ánimo, juguetón y alegre, como a la hora del baño.
Las cosquillas y sus tipos - ¿Por qué se les llama reacción de miedo?

Las cosquillas son una sensación que se produce al tocar una parte del cuerpo y que suele provocar de forma involuntaria la risa de la persona a quién se toca. Se consideran una forma de comunicación y relación con otra persona, ya que uno mismo no se hace cosquillas, o sea, no llegarían a ser efectivas. Esa actividad, de dar y recibir cosquillas, establece vínculos interpersonales.
Al principio pueden ser agradables pero, después pueden convertirse en una sensación desagradable, si sobre todo, se realizan en forma intensa o repetitiva en el mismo momento. En la Antigüedad, se realizaban unas torturas llamadas, 'torturas inofensivas' y se llevaban a cabo realizando cosquillas a nivel de los pies. Científicamente a las cosquillas se les ha llamado también 'reacción de miedo'.
Lo anterior es porque el cerebro hace que el músculo estimulado se mueva bruscamente, es decir, la sensación es de miedo cuando otra persona hace las cosquillas, pero es inevitable que se responda con la risa. En muchos casos, esta aparece como respuesta a la sorpresa del estímulo, y no siempre es un 'me encanta'; si es intenso o invasivo, el cuerpo puede entrar en modo estrés.
Por eso, para que las cosquillas sean un juego respetuoso, elige el momento adecuado, empieza suave y haz pausas con cosquillas cortitas. También, observa las señales (si tu hijo se tensa, se gira, se aparta, se enfada o llora), eso te dirá cuándo detenerte. Si es un poco más grande, da control al niño: '¿quieres cosquillas sí o no?' y respétalo. Además, evita zonas sensibles si le incomodan.
14 beneficios y precauciones a la hora de hacer cosquillas a tu bebé

Como verás, las cosquillas pueden ser un juego ideal para reforzar el vínculo, provocar risas y acompañar el desarrollo sensorial de tu pequeño bebé, siempre que se hagan con suavidad, en el momento adecuado y respetando sus señales. Si él se incomoda o dice 'no', detente de inmediato. Así, las cosquillas dejan de ser un estímulo invasivo y se vuelven una experiencia divertida y afectuosa.
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