5 cosas que hacemos mal al estimular al bebé y perjudican su aprendizaje

Errores que cometemos los padres con la estimulación temprana del bebé

La estimulación temprana se basa en proporcionar al bebé un entorno rico en estímulos físicos y mentales para facilitar su aprendizaje, son un conjunto de actividades que podemos realizar desde el nacimiento hasta los seis años.

Una estimulación bien realizada le puede estimular de forma positiva a hablar, a gatear o a mejorar su motricidad. Normalmente somos los padres quienes comenzamos a estimular al bebé para que adquiera esas habilidades. Con toda nuestra buena intención intentamos enseñarle pero, en ocasiones, tendemos a cometer ciertos errores de estimulación. Estas son 5 cosas que solemos hacer mal al estimular al bebé y que perjudican su aprendizaje.

5 errores de padres al estimular al bebé

Errores de padres al estimular al bebé

Los padres cuando somos primerizos cometemos cientos de errores, eso es un hecho. Aprendemos a base de prueba y error, sin embargo, algunos de estos errores pueden perjudicar el aprendizaje o el desarrollo natural del niño. Conocer en qué solemos equivocarnos y qué cosas hacemos mal al estimular al bebé es muy importante: 

- Forzarle: los padres tenemos muchas prisas para que el bebé comience a caminar o a gatear. Leemos manuales sobre cómo podemos estimularle a dar los primeros pasos y cómo debemos hacerlo, y olvidamos lo fundamental, esperar a que el bebé esté preparado. "Mi hijo no quiere sentarse, ni gatear", me comentó una amiga que, agobiada llevó a su bebé a un fisioterapeuta porque creía que tenía que gatear sí o sí, después de probar en casa con juegos y actividades y no lograr nada. El experto, por supuesto, le dijo que esperara, ya llegaría el momento porque su hijo no tenía ningún problema. En este tiempo, sólo logró frustrar al bebé y pasar unas cuantas noches en vela pensando que el niño tenía algún problema motriz.

- Sobreestimular al bebé: no hace falta que creemos una gymkana de actividades para nuestro bebé, cajas sensoriales, bits de inteligencia, actividades para mejorar su concepción espacial, la motriz, la prensil... Es un bebé, no hay que sobreexigirle ni pasar el día en un constante devenir de pruebas para que alcance nuevas habilidades. Basta con realizar algunos juegos de estimulación unos minutos, pocos, y siempre sin agobiarle, respetando sus tiempos y hacerlo mediante el juego divertido.

- Convertir la estimulación en una obligación: poner tareas al bebé desde las primeras etapas no funciona, es un error y el bebé acabará rechazando ese momento del día. La estimulación se ha de realizar siempre mediante el juego, en momentos en el que nuestro hijo esté dispuesto, tranquilo, sin sueño o hambre. Nunca día tras día, en el mismo sitio y a la misma hora.

- Comparar con otros niños: "como el hijo de mi vecino ya escribe con tres años, voy a ponerle a hacer caligrafía", "mi sobrino ya dice palabras en inglés, voy a enseñarle el idioma desde ya"... Cada niño es un mundo, quizás uno pueda realizar trazos y garabatos con 2 años y otro no pueda ni tomar el lápiz hasta más adelante. Respetar el desarrollo del niño y conocer sus límites es básico. De lo contrario podemos provocar un efecto rebote y bloquear el aprendizaje de la escritura u otro idioma.

- Perder la paciencia: los niños necesitan un ambiente tranquilo, relajado y estimulante, no un padre o madre con mal genio que intenta realizar una actividad con bits de inteligencia y, como no obtiene una reacción positiva, se enfada y regaña al bebé o al niño. Incluso le grita porque no consigue tomar la cuchara correctamente o porque no logra pronunciar bien una palabra. Hay padres que llegan a etiquetar al bebé "este niño es un torpe". Nunca debemos utilizar la agresividad o los malos modos, es una actitud totalmente opuesta a la idea de estimular al bebé.