Necesidades afectivas de los niños - Ser amados, respetados y escuchados
Cuando educamos en el amor a nuestros hijos, se sienten respetados y queridos
- ¿Qué son las necesidades afectivas infantiles y por qué son importantes?
- Lo que gana tu hijo cuando se siente amado, visto y respetado en casa
- Las 4 necesidades afectivas que debes cubrir en casa para tus hijos
- Beneficios en el desarrollo de tu hijo al cubrir sus necesidades afectivas
Concepción Arenal dijo que 'el amor es para el niño lo que el sol para las flores. No le basta pan: necesita caricias para ser bueno y fuerte'. Esta frase expresa de forma muy bella lo que te queremos transmitir a continuación. Y es que es importante que los padres seamos conscientes de que hay necesidades afectivas de los niños como ser amados, respetados y escuchados, la cuales debemos garantizar todos los días.
¿Qué son las necesidades afectivas infantiles y por qué son importantes?

Se trata de requerimientos básicos afectivos que todos los niños necesitan tener cubiertos, ya que es un buen punto de partida para que como padres reflexionemos sobre qué ofrecemos a nuestros hijos. Además de ser amados, vistos, escuchados y respetados, conviene entender que las necesidades afectivas infantiles funcionan como 'nutrientes emocionales'.
En ese sentido, cuando estas necesidades están cubiertas, el niño se regula mucho mejor, aprende con más facilidad y puede construir una autoestima estable. Es por ello que los niños necesitan sentir al menos cuatro cosas de forma constante:
- Amor y afecto incondicional, es decir, que sepan que lo quieren aunque se equivoque.
- Seguridad y protección física y emocional, traducido a que está a salvo y puede confiar,
- Reconocimiento y validación, por ejemplo, que sus emociones importan y su esfuerzo se valora
- Respeto a su individualidad, que se manifiesta en que puedo ser él mismo, con sus gustos y su forma de sentir, dentro de límites claros.
Al contrario de lo que se piensa, estas necesidades no 'malcrían', al contrario: ayudan a que el pequeño se vuelva más autónomo, más resiliente y con mejores habilidades sociales, ya que al cubrir estas cuatro necesidades afectivas no es 'darles todo', sino un hogar emocional donde el niño sepa que pertenece, que es importante y que puede equivocarse sin perder el amor de su familia.
Si un pequeño se siente querido, seguro, validado y respetado en su núcleo familiar, se atreve a explorar, aprende mejor y se relaciona con más confianza. Ese es el verdadero objetivo de la crianza: el formar niños capaces, sensibles y fuertes, que crecen sabiendo que su valor depende de ser quienes son por sí mismos, acompañados por adultos que los guían con límites sanos.
Lo que gana tu hijo cuando se siente amado, visto y respetado en casa

Los padres son los principales proveedores en la satisfacción de las necesidades básicas de los niños, ya que los menores son totalmente dependientes de los adultos. Como ninguna otra especie, los 'cachorros' humanos necesitan de sus progenitores para la supervivencia. Sin embargo, todos sabemos que esto no es suficiente, las necesidades de los niños van más allá.
El alimento que más nutre en los primeros años de vida es el amor. El primer septenio (los primeros siete años de vida) resulta clave en la configuración de la estructura psíquica y emocional de los menores. Este periodo es una 'primera vuelta de tuerca' en el desarrollo evolutivo posterior, en realidad supone la cimentación por un lado de la identidad y del concepto de sí mismo.
Por otro, tenemos las habilidades y los recursos de afrontamiento, todo ello es tan determinante para gozar de una vida sana y plena. En ocasiones reducimos las necesidades del niño a su tamaño y olvidamos que no son adultos pequeños; son niños y como tales tienen necesidades y recursos distintos. Los padres han de tener la sensibilidad suficiente para distinguirlo.
Esto significa respetar, escuchar, ver y amar a sus hijos de forma abarcadora. Recuerdo que mi hija de pequeña, cuando jugaba con sus primos al 'pilla pilla' siempre decía a sus compañeros de juego 'mamá es casa'... es un recuerdo muy tierno que ilustra a la perfección ESO que debemos ser para los niños, debemos ser el lugar donde se sienten a salvo, queridos, respetados, vistos, escuchados...
Las 4 necesidades afectivas que debes cubrir en casa para tus hijos

Y, ¿cuáles son esas necesidades afectivas de los niños que los padres debemos de cubrir? Son cuatro y a continuación hablamos más sobre cada una de ellas.
1. Los niños necesitan ser amados
Tus hijos necesitan amor incondicional que esté a salvo de enfados y de regañinas, de tal forma que podamos decir 'aunque ahora estoy enfadado contigo te quiero mucho', 'no me gusta esto que has hecho pero te quiero y te acepto tal y como eres'.
Nuestro amor no varía según los enfados y los conflictos del día a día; lo cuidamos como el tesoro que es. Recordemos la frase que abre este texto: los niños necesitan el amor como las flores al sol. Puede haber carencias materiales pero lo que nunca debe faltar es el amor.
2. Los niños necesitan ser vistos
Esto significa que tenemos que verles y darles su sitio. Observar sus emociones y sus necesidades para responder a ellas. Debemos mirar a los niños a los ojos, comunicarnos con ellos con el cuidado que lo haríamos con un adulto, es bueno incluso ponernos físicamente a su altura para hablarles.
3. Los niños necesitan ser escuchados
Tenemos que tener oídos que no solo oigan, sino que también escuchen, tanto lo que los niños hacen explícito como lo que no dicen pero es importante, muy importante. Tenemos que aprender a escuchar sus miradas, su cuerpo, sus gestos... Una escucha abarcadora; integral.
4. Los niños necesitan ser respetados
En multitud de ocasiones se falta el respeto a los niños argumentando cosas parecidas a 'como son pequeños no se enteran'. Lejos de 'no enterarse', son absolutamente permeables a todo lo que sucede a su alrededor. Los padres han de ser conscientes de esto para poner atención y cuidado, tanto o más como lo harían si estuvieran interactuando con adultos.
[Leer : Por qué debes agacharte al hablar con tu hijo]
Beneficios en el desarrollo de tu hijo al cubrir sus necesidades afectivas

Cuando un niño se siente querido, seguro y validado en casa, empieza a vivir con menos estrés, duerme mejor, casi no presenta somatizaciones (como dolor de barriga o cabeza por ansiedad), además de mejorar su apetito y energía diaria. A nivel emocional, aumenta la autoestima, así como la tolerancia a la frustración y la capacidad de pedir ayuda a sus adultos responsables.
A nivel social, mejora la empatía, el respeto por los límites y la convivencia con los demás. Y en lo escolar, un pequeño que se siente seguro de sí mismo por el amor que recibe en casa presta más atención, se atreve a equivocarse y desarrolla una motivación más sana. Podemos decir que cubrir las necesidades afectivas del niño no es un extra, sino una base protectora para su bienestar.
Sin embargo, a pesar de esto, hay ejemplos de cómo a veces se 'suprimen' (sin querer) estas necesidades, las cuales no se niegan de forma directa, sino con gestos cotidianos como retirar el cariño cuando el niño se porta mal ('si sigues así no te quiero'), compararlo ('tu hermano sí puede'), minimizar sus emociones ('no es para tanto'), ridiculizarlo ('qué exagerado'), o gritar o castigar sin explicación.
También lo es el no cumplir promesas, no dedicar tiempo de atención real al niño o incluso invadir su individualidad ('tú no opines', 'te pones esto porque es lo que a mí me gusta') sin tener margen para expresarse. También puede pasar cuando se etiqueta al niño ('eres flojo', 'eres malo para el deporte'), porque las etiquetas dañan su autoconcepto y lo hacen sentir poco valioso.
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Bibliografía
- Amorós, P., Fuentes, N., et al. (2014) Aprender juntos, crecer en familia. Mostramos afecto en la familia. Obra Social ‘La Caixa’ (ed.) Universidad de Barcelona, España, pp. 1-68 Disponible en: https://fundacionlacaixa.org/documents/10280/198839/mostramos_afecto_en_la_familia_es.pdf/b398be5e-f204-4969-9da5-f556a3e9eb21