Frasco de la calma oceánico para niños nerviosos. Manualidades infantiles

Esta herramienta también se conoce como botella de la calma o bote mágico

Silvia Leal
Silvia Leal Creativa

Observar el océano es una acción muy agradable y relajante, incluso para los mas pequeños de la casa (aunque parezcan disfrutar de la vida felices y despreocupados casi siempre). Conectarse con la madre naturaleza nos ayuda a serenar nuestra mente y encontrar nuestra paz interior. Y, en este mismo sentido, las botellas, botes o frascos de la calma también son muy útiles.

Para calmar los nervios de los niños y evitar que sus pensamientos se descontrolen en ciertas situaciones agitadas, os proponemos hacer un bote mágico muy especial. ¿Qué os parece si creamos un pedacito de océano en una botella? Se trata de una manualidad fácil para niños. Con ella lograremos captar su atención y redirigir sus pensamientos para evitar que la incertidumbre se convierta en miedo excesiva o en momentos de ansiedad o pánico.

Cómo hacer el frasco de la calma paso a paso

Materiales:

  • Un bote o botella
  • Agua
  • Piedrecitas (opcional)
  • Colorante líquido azul
  • Purpurina plateada (opcional)
  • Aceite corporal
  • Un juguete pequeño (opcional)

Paso a paso del frasco de la calma para niños

¿Ya tenéis todo preparado para empezar a hacer este frasco de la calma? ¿Qué os parece si antes de comenzar, nos sentamos y realizamos una respiración profunda? ¡Pero no cualquier respiración! Coged aire por la nariz, y al exhalar... ¡abrid bien la boca! ¡Expulsad todo el aire con fuerza!, ¡con ganas!, ¡sacad la lengua!, ¡como si fueseis un monstruo marino gigante y quisieseis asustar a los marineros que surcan vuestras aguas! Incluso podéis imaginar que esos marineros son vuestros nervios, vuestros miedos... ¡fuera, fuera!

Con esta respiración, como mínimo, vamos a lograr desconectar nuestra mente de pensamientos para que fluyan nuestra imaginación e inspiración, pero os advertimos que os puede dar un ataque de risa en familia.

Y ahora sí, ¡comenzamos!

1. Lo primero y más importante, es que os aseguréis de que la tapa del bote o frasco que habéis elegido cierra bien. Para ello, podéis rellenarlo con un poquito de agua y agitarlo enérgicamente para comprobar si el agua se sale o no. Una vez realizada esta comprobación, abre el frasco y llénalo con agua hasta la mitad.

Puedes utilizar un bote o una botella, que puede ser de plástico o de cristal, pero es necesario que sea transparente. Nosotros hemos reciclado un frasco de cristal que teníamos en casa, pero para los niños, siempre son un poco más seguros los recipientes de plástico.

Cómo hacer el frasco de la calma para niños

2. ¿Y qué hay en el fondo del mar? Cuando nos bañamos en el mar, sentimos la arena, las algas, piedras, y puede que incluso algún bichito travieso de mar, por eso, el siguiente paso consiste en introducir piedrecitas en el bote ¡para recrear un pedacito de océano lo más similar posible! ¿o a lo mejor tenéis algunas conchas? ¿Qué se os ocurre? No obstante, recuerda que este paso es opcional. Si no disponéis de ningún objeto, podéis continuar con el paso número 3.

3. Para continuar, ¡vamos a teñir el agua! Para ello es necesario añadir un poquito de colorante de color azul. Recuerda que con una gotita es suficiente. Removed el agua con una cuchara para que el tono sea uniforme.

Bote de la calma oceánico paso a paso

4. ¿Os habéis fijado cómo brilla el agua del mar cuando le da la luz del sol? Para conseguir unos reflejos parecidos, solo necesitas añadir un poquito de purpurina o brillantina plateada en el agua y volver a removerla con la cuchara. ¡Haced un remolino! Pero si no tenéis purpurina, no os preocupéis, porque podéis continuar con el siguiente paso y el resultado va a seguir siendo muy bonito (y oceánico).

5. Añadid un poco de aceite corporal. La idea es rellenar el bote o la botella a tres cuartas partes de su capacidad (la mitad de la botella tiene que ser agua y un cuarto de aceite). Os recomendamos verter el aceite lentamente. Podéis utilizar un embudo o inclinar ligeramente el recipiente para que el aceite escurra por el interior.

Botella para niños nerviosos

6. El paso que describimos a continuación también es opcional. Introducid un juguete que sea pequeño. ¿Que os parece una pelotita de goma como la de nuestro bote? O un caballito de mar, una estrella de mar, una figura de un submarinista... cualquier juguete que tengáis y que os recuerde a la playa.

7. Para finalizar, cerrad bien el bote o la botella. Antes de comenzar a jugar y utilizarla, podéis terminar de decorarla como más os guste. Nosotros hemos pintado la tapa del frasco de color blanco, le hemos pegado un corcho en la parte superior y hemos atado un pequeño cordel alrededor para darle un toque marinero.

Manualidades para niños nerviosos

¡Fantástico! ¡Os ha quedado fenomenal!

Cómo usar el bote mágico oceánico con los niños nerviosos

A lo largo de los días, los niños se enfrentan a distintas situaciones que pueden hacerles sentir nerviosos: conocer personas nuevas, actividades que aún no han probado, la vuelta al colegio...

Para hablar con ellos sobre estas situaciones que les ponen nerviosos, y ayudarles a gestionar sus emociones, pídeles que sostengan el bote oceánico de la calma entre sus manos (en posición horizontal) y que comiencen a balancearlo, por ejemplo, dibujando el símbolo del infinito en el aire. En pocos instantes, ¡vuestro pequeño océano embotellado comenzará a agitarse!

Es el momento de colocar el bote (de pie) sobre una superficie plana para que observen qué sucede, y explicarles que esas olas que agitan el océano son como las emociones y las sensaciones que habitan en su interior (el miedo, los nervios...) pero que sentirlas no es algo malo ni negativo. ¡Es completamente normal! ¡Incluso a nosotros, los adultos, nos pasa!

La gestión de emociones, más concretamente de las emociones que nuestro cerebro clasifica automáticamente como desagradables, no consiste en rechazarlas ni en dejarlas de sentir, sino en sentirlas para aprender a diferenciarlas, y así aprender a controlar ciertos aspectos para que no resulten tan intensas.

De hecho, el miedo es un mecanismo de defensa. Es muy recomendable explicarle a los niños desde pequeños, que no deben tener miedo a sentir miedo, y enseñarles a observar sus pensamientos como si fuesen una película y ellos, los espectadores. ¡Aprovecha esta oportunidad para ayudarles a reprogramar su mente de una forma más positiva, beneficiosa y saludable para ellos!

Recuérdales que los pensamientos son solo pensamientos, y que al igual que las olas del océano de su frasco de la calma, terminarán por calmarse. De hecho ¡puedes enseñarles cómo hacerlo cuando terminen de observar el bote!

Enseñar a tus hijos la respiración oceánica del Mindfulness

Enseñar a los niños a calmarse

Además de hacer el bote de la calma, ¿buscas más técnicas para ayudar a los niños a relajarse?

La respiración oceánica o respiración ujjayi recibe este nombre porque al hacerla, producimos un sonido similar a las olas del mar. Como se explica en 'El training del actor' (Sabrina Zuliani para la Universidad de Palermo), este tipo de respiración provoca un sonido de ronquido en la garganta, que además ayuda al calentamiento corporal más rápido. Cuando practicamos de manera frecuente este ejercicio, aprendemos un recurso muy útil a la hora de practicar yoga, pero también para el día a día.

La vibración que produce este sonido es muy llamativo para nuestra mente, por lo que este ejercicio de respiración nos ayudará a calmar rápidamente el flujo de pensamientos a medida que nuestra práctica avance. ¿Sabías que, el ritmo de nuestra respiración envía mensajes a nuestro cuerpo que afectan a nuestro estado de ánimo y niveles de estrés? Si respiras rápido y poco profundo, el cerebro se hiperactiva, generando excitación y ansiedad. Si respiras lento y profundo de manera prolongada, te sentirás más tranquilo y relajado.

Para aprender la técnica de la respiración oceánica, os invitamos a sentaros en el suelo en la postura del loto o medio loto.

- Siéntate de frente a tus hijos, de esta forma les será más sencillo seguir tus indicaciones.

- Realizad 3 respiraciones profundas. Podéis cerrar los ojos para concentraros mejor. A continuación, pídeles que hagan una inhalación profunda por la nariz y exhalen por la boca, ¡cómo cuándo quieren hacer vaho!

[Leer +: Ejercicios de Mindfulness para los niños]

- Para que lo comprendan mejor, pueden imaginar que hace mucho frío y quieren ver el vapor que producen al expulsar el aire por la boca ¡o como cuando quieren empañar un cristal o un espejo para pintar un dibujo con el dedo! También puedes pedirles que, al exhalar, acerquen una de sus manos a la boca para sentir el calor.

- Repetidlo las veces que sea necesario para sentir el movimiento que realiza vuestra garganta y el sonido que se genera.

- El siguiente paso es volver a inhalar profundamente por la nariz y exhalar, esta vez con la boca cerrada ¡pero emitiendo el mismo sonido! Con esta técnica de respiración, contraemos ligeramente la glotis, restringiendo el paso del aire, por eso se produce un sonido parecido a las olas del mar.

Además, esta técnica nos ayuda a controlar la exhalación, tan importante para relajarnos, aumentar la calma y purificar y distribuir nuestra energía vital.