Cómo tratar el estrés infantil

Consejos para controlar el estrés de los niños

Sara TarrésPsicóloga Infantil

Cuando nuestro hijo está especialmente cansado, irascible, inapetente, y cambia bruscamente de estado de ánimo, tal vez sufra sin saberlo, estrés. El estrés infantil está asociado con algún cambio en su vida que desbarata su orden. No tiene por que ser un cambio aparentemente grande. Por ejemplo, la llegada de un hermano, puede ser suficiente. 

Lo mejor en estos casos es localizar el origen del estrés. Después, los padres pueden ayudarle a ordenar su mundo y sus sentimientos y a potenciar su autoestima

Cómo pueden los padres controlar el estrés infantil

Niño decaido

Ante un caso de estrés infantil, los padres  debemos ayudar de diferentes formas a nuestros hijos. La primera de ellas es darnos cuenta de que algo está pasando en sus vidas, algo que no es pasajero, algo que hay que tratar y solucionar cuanto antes.

Seguir unas sencillas pautas podremos reducir en gran manera el impacto del estrés en los niños, como por ejemplo:

- Mantener unos buenos hábitos y rutinas, en la alimentación, higiene y sueño.

- Estimular a los niños para que realicen algún deporte.

- Reducir el número de horas frente al televisor u otras pantallas.

- Controlar el número de actividades extraescolares que realiza.

- Promover el diálogo en familia, escuchar activamente lo que nos quieren explicar, que nos hablen de todo aquello que les preocupa ya sea sobre el colegio, sus amigos, hermanos, ...

- Facilitar que puedan realizar algunas de sus actividades favoritas.

- Ser menos exigentes, ser más flexibles y tolerantes.

- Crear un ambiente sereno y tranquilo en casa. Es importante que se sientan seguros, en un ambiente lo más estable y equilibrado posible. 

- Dedicarles tiempo, jugando, leyendo, escuchando música relajante, viendo una película o sencillamente disfrutando del privilegio de estar juntos.

- Ayudarles a expresar sus emociones, a poner palabras a sus sentimientos, a que los dibujen o escriban. Ayudarles a encontrar un modo de canalizar el enfado, la tristeza, la alegría, el miedo, … hablar con naturalidad de todo ello en familia.

- Practicar alguna técnica de relajación adecuada al nivel de edad de nuestros hijos. Existen varias de ellas que se pueden practicar en casa y en familia, como parte de un juego o actividad más.  

Cuando la situación nos sobrepase debemos buscar ayuda profesional, aquí nos ayudarán a tratar específicamente el problema que afecta a nuestro hijo.