Fábulas para niños. La liebre y la tortuga

Esa es una fábula, de Esopo, que enseña el valor de la persistencia y del esfuerzo a los niños

Guia Infantil

Las fábulas son cortas y breves narraciones literarias, normalmente en verso, que terminan siempre con un mensaje de enseñanza o moraleja de carácter instructivo para los niños. Guiainfantil.com nos ofrece una de las fábulas preferidas de los niños, que habla sobre el valor del esfuerzo y del trabajo.

Sus personajes casi siempre son animales u objetos ficticios, como en la liebre y la tortuga. Las fábulas son una buena vía para entretener y educar al mismo tiempo, a los niños, mientras ayudamos a desarrollar su imaginación.

La liebre y la tortuga. Fábula para niños sobre el esfuerzo

La liebre y la tortuga

En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa y vanidosa, que no cesaba de pregonar que ella era el animal más veloz del bosque, y que se pasaba el día burlándose de la lentitud de la tortuga.

- ¡Eh, tortuga, no corras tanto! Decía la liebre riéndose de la tortuga.

Un día, a la tortuga se le ocurrió hacerle una inusual apuesta a la liebre:

- Liebre, ¿vamos hacer una carrera? Estoy segura de poder ganarte.

- ¿A mí? Preguntó asombrada la liebre.

- Sí, sí, a ti, dijo la tortuga. Pongamos nuestras apuestas y veamos quién gana la carrera.

La liebre, muy engreída, aceptó la apuesta prontamente.

Así que todos los animales se reunieron para presenciar la carrera. El búho ha sido el responsable de señalizar los puntos de partida y de llegada. Y así empezó la carrera:

Astuta y muy confiada en sí misma, la liebre salió corriendo, y la tortuga se quedó atrás, tosiendo y envuelta en una nube de polvo. Cuando empezó a andar, la liebre ya se había perdido de vista. Sin importarle la ventaja que tenía la liebre sobre ella, la tortuga seguía su ritmo, sin parar.

La liebre, mientras tanto, confiando en que la tortuga tardaría mucho en alcanzarla, se detuvo a la mitad del camino ante un frondoso y verde árbol, y se puso a descansar antes de terminar la carrera. Allí se quedó dormida, mientras la tortuga seguía caminando, paso tras paso, lentamente, pero sin detenerse.

No se sabe cuánto tiempo la liebre se quedó dormida, pero cuando ella se despertó, vio con pavor que la tortuga se encontraba a tan solo tres pasos de la meta. En un sobresalto, salió corriendo con todas sus fuerzas, pero ya era muy tarde: ¡la tortuga había alcanzado la meta y ganado la carrera!

Ese día la liebre aprendió, en medio de una gran humillación, que no hay que burlarse jamás de los demás. También aprendió que el exceso de confianza y de vanidad, es un obstáculo para alcanzar nuestros objetivos. Y que nadie, absolutamente nadie, es mejor que nadie.

Esta fábula enseña a los niños que no hay que burlarse jamás de los demás y que el exceso de confianza puede ser un obstáculo para alcanzar nuestros objetivos.

Preguntas para practicar comprensión de texto con los niños:

1. Quién era la más veloz del bosque, ¿la tortuga o la liebre?

2. ¿Por qué la liebre se burlaba de la tortuga?

3. ¿Quién se ha quedado dormida debajo de un árbol?

4. ¿Cómo la tortuga ganó la carrera?

5. ¿Qué aprendió la liebre con la tortuga?

6. Y tú, ¿qué has aprendido con ese cuento o fábula?

Si conoces alguna otra fábula para niños y quieres compartirla con nosotros y los demás padres, estaremos encantados de recibirla.

Aquí tienes otras fábulas infantiles.

Fábulas con moraleja para niños

Fábulas de Esopo para niños

Fábulas de Esopo para niños

Fábulas cortas para niños

Fábulas cortas para niños

Fábulas para educar en valores

Fábulas para educar en valores

Fábulas en imágenes

Fábulas en imágenes

Fábulas sobre la amistad

Fábulas sobre la amistad

Fábulas de La Fontaine para niños

Fábulas de La Fontaine para niños