Por qué educar a los hijos sin decir te lo dije - Qué provoca en los niños
Alternativas a esta frase poco constructiva y que no invita a tu hijo a aprender de sus errores
- 'Te lo dije' - Una frase que solo ataca y hiere la autoestima de los niños
- Así afecta un 'te lo dije' a la autoestima de los niños y cómo evitarlo
- La manera en que los padres también debemos aprender de los errores
- Frases y aprendizajes alternativos al 'te lo dije' para decir a los niños
Educar a los hijos sin recurrir al clásico 'te lo dije' puede parecer un detalle pequeño, pero en realidad marca gran diferencia en su desarrollo emocional. Aunque muchos padres la usan con intención de enseñar una lección después de un error, suele generar en los niños sentimientos de vergüenza, frustración y hasta humillación, ya que en ese momento no sienten apoyo, sino juicio. Hablemos de por qué educar a los hijos sin decir te lo dije y qué provoca en los niños, ya que esto significa acompañar desde la empatía y hacer que el niño comprenda que equivocarse lo hace más humano y capaz de crecer.
'Te lo dije' - Una frase que solo ataca y hiere la autoestima de los niños

En ocasiones los padres tenemos la necesidad de subrayar nuestro criterio y nuestra autoridad con la frase 'te lo dije' cuando el niño comete un error que nosotros ya habíamos anticipado y sobre el cual le habíamos advertido. Sin embargo, debemos ser conscientes de que los 'te lo dije' atacan y hieren la autoestima de los niños, además de que no les invita a aprender de sus errores.
Cuando un niño escucha constantemente esta frase puede sentir vergüenza, frustración, humillación o la sensación de que está decepcionando a sus padres. En vez de centrarse en reparar lo ocurrido, pone su energía en sentirse mal, lo que debilita su confianza y puede hacer que oculte futuros errores por miedo a ser juzgado de nuevo, haciendo un ciclo que parece no tener fin.
Decir a alguien 'te lo dije' es como remarcar 'no puedes', 'yo sé lo que hay que hacer y tú no', incidimos así en la asimetría de la relación, el que sabe y el que no. Es posible que repetir mucho este comentario genere inseguridad al niño, tanta que no sea capaz de tener su propia autonomía y espontaneidad para tomar la iniciativa y asumir el riesgo de equivocarse.
Además, algunos niños terminan creyendo que equivocarse es algo terrible, cuando en realidad cometer errores forma parte del aprendizaje, la madurez y la autonomía. Cometer errores solo nos hace más humanos y capaces de comprender a los demás cuando también se equivocan. Hay que ver el fracaso como lo que es: una manera de crecer y ser mejores cada día.
Así afecta un 'te lo dije' a la autoestima de los niños y cómo evitarlo

En la educación de los hijos todo cuenta, lo que se dice, cómo se dice, cuándo se dice... pero también cuenta lo que no se hace explícito, lo que no se dice. Podríamos pensar que decir un 'te lo dije' tan solo es una forma de hablar, casi una frase hecha que no implica nada más. Sin embargo como padres y madres debemos ser cuidadosos y estar atentos a la hora de educar.
Esta consciencia es para evitar comprometer el desarrollo de la autoconfianza, ya que es la 'piedra angular' sobre la que pivota todo el desarrollo del niño. Educar sin recurrir al reproche fortalece el vínculo familiar porque el niño siente que sus padres están siempre para guiarle, no para recordarle constantemente sus fallos, por lo que cuando se siente acompañado, colabora más y aprende mejor.
Es bueno que ante nuevos desafíos expliquemos al niño las posibles consecuencias de sus actos, lo que puede pasar si actúa de una u otra forma. Él podrá optar por la conducta que menos nos gusta, la que hubiéramos preferido que no hiciera y el resultado sea aquel que advertimos. Concluir con la frase 'te lo dije' solo incide en el error, dejándolo sumido en la sensación de fracaso.
En cambio, si transformamos ese momento en reflexión, enseñamos responsabilidad: '¿Qué podemos hacer ahora?', '¿Cómo lo solucionamos?', '¿Qué harás distinto la próxima vez?'. Se trata de darle la confianza de saber que si en algún momento falla, sus padres estarán ahí para guiarle, no para juzgarle o recordarle que ha hecho mal. De esta forma sabrán que equivocarse no es malo.
La manera en que los padres también debemos aprender de los errores

Los padres primero somos personas, con limitaciones y por supuesto imperfectos, nos puede gustar entre otras cosas tener razón, dejar claro que tenemos la autoridad y el conocimiento por encima de los pequeños. Conviene que observemos estas cosas para ofrecer lo mejor de nosotros. Uno educa con todo lo que es, ofrecemos lo que somos y lo que tenemos y esto está bien.
Pretender la perfección es un error que nos somete a un estrés vano y nocivo para todos, pero observar estas limitaciones es interesante para que no se conviertan en obstáculos que provoquen inseguridad en los pequeños. Por ello, te invito a que te pares un momento y reflexiones acerca de cómo te relacionas con tus hijos y tener presente que decir 'perdón' les enseña mucho más.
Este es un ejercicio que te ayudará a ser más consciente sobre si los 'te lo dije' (u otras formas similares) quieres que tengan cabida en la crianza que brindas a los niños. Lejos de caer en la culpa, se trata de saber qué queremos, qué podemos hacer para lograrlo y aprender de los errores que hayamos podido cometer hasta el momento. También los adultos podemos equivocarnos y repararlo.
Una vez que ya conocemos los 'efectos secundarios' que puede tener una frase como 'te lo dije' en los niños, nos planteamos algunas alternativas. Estaría bien formular simplemente una pregunta abierta como: ¿qué ha pasado? Con ella damos al niño la oportunidad de analizar y explicar lo que ha sucedido (evidentemente será más o menos elaborado en función de la edad del menor).
Frases y aprendizajes alternativos al 'te lo dije' para decir a los niños

Analizando 'el error' construimos experiencia y competencias para el próximo intento. Es un manejo de la experiencia donde el supuesto error se convierte en aprendizaje. Por contraposición al 'te lo dije', la mirada queda puesta en avanzar con lo que pasa, en capacitar y hacerse más competente y por supuesto no señala los roles de 'el que sabe y no se equivoca' y 'el que no sabe'.
En este caso el niño es aprendiz y el adulto acompaña ese aprendizaje desde una mirada horizontal. Por tanto:
- 'Te lo dije' versus ¿qué ha pasado?, ¿podrías haberlo hecho de otra forma?, ¿qué has aprendido?
- Error versus aprendizaje. 'Yo no sé' versus 'aprendo y crezco'.
- 'Papá sabe y yo no' versus 'aprendo y papá me acompaña'.
- Inhibición y falta de confianza versus proactividad, competencia y seguridad.
Por otro lado, hay más frases que hacen daño y no educan a los niños, porque los etiquetan, comparan o humillan. Es mejor corregir la conducta en concreto sin atacar su identidad. Evítalas:
- 'Eres un desastre'.
- 'Nunca haces nada bien'.
- 'Mira tu hermano, él sí puede'.
- 'Siempre me decepcionas'.
- 'Así no llegarás a nada'.
- 'Me tienes harto'.
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