Descubre a tiempo si estás educando a un niño machista

El ejemplo que los padres les damos a los niños es imprescindible para educar en la igualdad

Andrés París

La educación y el ejemplo que reciben en casa los niños es fundamental. Los pequeños son auténticas esponjas absorbentes de aprendizaje y de conocimiento. Tal cual, reproducen como un gramófono lo oído, escuchado, vivido y dicho en casa. Se fijan en todo, sin filtros, incluso en los gestos más sencillos que a nosotros se nos pasan desapercibidos. Es el caso, por ejemplo, de algunas expresiones machistas que decimos a diario sin ser conscientes de lo que suponen. Por eso, te propongo una reflexión: ¿y si estuvieras educando a un niño machista?

Educar en la igualdad y feminismo a los niños

Cómo saber si estás educando a un niño machista

Actualmente estamos viviendo tiempos muy convulsos en cuanto a igualdad de género se refiere. Debemos construir una sociedad que procure la igualdad y elimine la supremacía machista tan instaurada tanto social como culturalmente aún en la actualidad. Al final los niños son reflejo de la sociedad y de la cultura donde viven y debemos procurar que se eduquen en la igualdad y en el feminismo.

Para comenzar este artículo me gustaría hacer una importante aclaración: feminismo no es lo contrario del machismo. Feminismo es un movimiento social que pide para la mujer el reconocimiento de unas capacidades y unos derechos que tradicionalmente han estado reservados para los hombres.

Si los niños escuchan o ven actitudes sexistas con respecto a las mujeres, repetirán esos patrones el día de mañana. Por eso, a continuación te propongo algunas conductas sobre las que tendrías que reflexionar, ya que fomentan el machismo entre nuestros hijos.

¿Estás educando a un niño machista? ¡Reflexiona!

Toma nota sobre las siguientes actitudes y reflexiona con honestidad para saber si estas conductas están ocurriendo en tu hogar. A partir de ahí, es tan sencillo (o tan complicado) cómo ir acabando con ellas.

1. 'Eso es para chicas'
Algunas frases como estas pueden ser muy peligrosas, ya que muestran desprecio y animadversión por lo que suelen calificar con 'cosas de chicas'. 'Eso es de chicas', 'el color rosa es de chicas', 'no juegues a esto porque es de chicas'...

Muchas veces somos los padres los que les estamos enseñando hacer esta distinción entre las cosas de chicas y las cosas de chicos. Conviene reflexionar sobre ello y corregirlo desde casa.

2. Transmitimos creencias educativas equivocadas
Hay niños que reciben creencias educativas erróneas. Es decir, alguien les ha explicado que una mujer no es igual que un hombre, que no puede realizar ciertas funciones o trabajos... Ese aprendizaje lo ha hecho creencia.

Algunos de los ejemplos más repetidos en relación a esto son: 'una mujer no puede hacer trabajos de obra o no puede ir al ejército'; también están las de 'los hombres no lloran'; no podemos olvidarnos del clásico 'los chicos ayudamos a las chicas en las tareas de hogar'; 'ellas juegan peor a los deportes físicos' o 'este deporte es de chicos', 'me voy al médico con mi madre y al fútbol que me lleve mi padre'...

Estamos hablando de situaciones diarias que tenemos tan arraigadas que no somos conscientes de ellas, pero que sí determinan una desigualdad de género en lo cotidiano.

3. El lenguaje con el que hablamos de la mujer
El tercero es el lenguaje con el que solemos crear la atmósfera de la mujer. Debemos reflexionar sobre la manera en la que nos dirigimos a los hombres y a las mujeres. Recuerda que el lenguaje genera la historia que nos contamos (Mónica Galán).

Como casi siempre, la conclusión es que primero tenemos que vigilar nuestras palabras y acciones, permanecer atentos ante cualquier desviación de conducta que consideremos incorrecta y, a continuación, actuar en consecuencia.