NO al afecto forzado - Enseñar a un niño a ser cariñoso sin obligarle

Lo ideal es que el cariño nazca por sí mismo y jamás obligar a un niño a hacer lo que no quiere

Carmiña Ruiz Medrano
Carmiña Ruiz Medrano Psicoterapeuta infantil

¿Cuántas veces hemos dicho a nuestros hijos que besen a alguien al llegar a un lugar y ellos no quieren? Obligarles no es sano, en Guiainfantil.com decimos NO al afecto forzado y sí a enseñar a un niño a ser cariñoso sin obligarle. Que sea mejor que el cariño nazca por sí mismo y no porque los padres queremos que así sea. ¡Son dos conceptos diametralmente opuestos!

Contaré un ejemplo: cuando los padres llegan a mi consulta al lado de su pequeño, le piden que me salude o que me diga algo, aunque se muestre tímido e incómodo, lo empujan mientras lo animan a saludar a 'la doctora', algo que claramente no desea hacer. Yo siempre le digo al pequeño: 'sé que no me conoces, no te preocupes, no tienes que saludarme', pero esas palabras en realidad las dirijo a los padres, ¿quieres saber por qué?.

¿Por qué los padres deben enseñar a un niño a ser cariñoso sin caer en un afecto forzado?

Enseñar a los hijos a ser cariñosos sin caer en afecto forzado

Cerrando la anécdota anterior, lo hice para hacerles ver que el deseo del niño se debe tomar siempre en cuenta. Para muchos padres, un niño es 'bien educado' si saluda, besa o se deja acariciar por un adulto. Sin embargo, es muy común que los padres presionen a su hijo a esto, propiciando que el pequeño acceda, aunque sea tan evidente que se siente incómodo.

Esta conducta se llama afecto forzado, que es cuando se obliga a los niños a mostrar cariño, cuando ellos se están negando a hacerlo, mientras los padres le insisten que lo haga. El mensaje que quiero compartir a los padres es que su hijo al mostrar su desacuerdo, timidez y hasta enojo por no desear ser forzado a mostrar afecto o saludar a cualquier adulto, está actuando correctamente.

Entiendo que los padres desean educar a sus hijos a ser amables, que saluden a las personas y a mostrar afecto sobre todo a los familiares, besando, abrazando o dejando que los acaricien; sin embargo, obligar a los niños a mostrarse afectuosos no es necesariamente enseñarlos a ser educados. Hay diferencias sustanciales que debemos dejar en claro sobre el afecto forzado.

6 razones por las que no se debe obligar a los niños a un afecto forzado

Razones para evitar el afecto forzado en los niños

Hay ciertos motivos por los cuales el afecto no debe forzarse jamás en un niño, aquí te diremos cuáles son:

1. Porque le enseñas que no es dueño de su cuerpo. No puede tomar decisiones sobre él, por lo que debe aceptar lo que los demás le digan, aunque se sienta incómodo o no lo desee. Esto lo puede hacer vulnerable para el abuso sexual, no sabrá respetar sus límites.

2. No detectará sus emociones. No sabrá identificar ni hacerle caso a lo que siente, pensando que no tiene relevancia, minimizando sus deseos.

3. Aprenderá que para ser aceptado o querido debe de complacer a los demás, especialmente a sus padres; por lo que puede inhibir su verdadera identidad. No tendrá un espacio para construir su autonomía.

4. Le mandas un mensaje muy fuerte: 'aunque tú no quieras, debes hacer lo que el adulto te dice'.

5. Siente que no vale. Si, puede parecerte exagerado, pero recuerda que los niños aprenden de la conducta de los mayores, más que de sus palabras. Al no respetar los límites y deseos de tu pequeño le estás diciendo que no es valioso, que primero debe colocar las necesidades de los demás sobre las suyas.

6. Siempre será catalogado de 'grosero'. La cuestión es que que si tu hijo expresa disgusto, no desea abrazar o besar a alguien, está siendo odioso o grosero, pero no, simplemente está manifestando que no quiere hacer algo con lo que no se siente bien.

No obligar a un niño a un afecto forzado

Hagamos un ejercicio de honestidad: ¿Valoras tanto el cómo los demás te ven a ti? ¿Que puedan pensar que eres una 'madre consentidora' o que 'malcría a su hijo'? Es comprensible que desees ser vista como una mamá que sí sabe criar a su hijo, pero al no darle un espacio de respeto a sus deseos, no le estás enseñando a ser sociable, al contrario, le estás dando el mensaje claro y contundente que tú también colocas por encima de su seguridad, de sus emociones, el 'quedar bien' con los demás.

Como ves esto es aún más importante de lo que a simple vista parece: si lo respetas, tu hijo construirá un apego seguro, ya que le brindas las herramientas para construir confianza en sí mismo, a respetarse, a no sentirse vulnerable frente a los demás y saber poner límites. Además, estarás respetando su autonomía y sus emociones al cien por ciento.

Consejos para enseñarle a tu hijo a mostrarse afectuoso cuando lo desee auténticamente

No enseñar a un niño el afecto forzado

Siguiendo el principio de no obligar a tu hijo a mostrar cariño si no lo siente, te dejamos estos útiles consejos para evitar el afecto forzado:

  • Los niños pequeños, entre los 2 y 4 años, aún no poseen esos filtros sociales, por lo que si algo les molesta o no les gusta lo demostrarán, ¡tenlo por seguro! Explícale que no tiene que besar o abrazar a nadie, si no lo desea, pero que podría saludar con su mano o decir un 'buenas tardes'; porque cuando se llega a un lugar, es algo lindo dar la bienvenida.
  • Escucha a tu hijo, el afecto forzado es una forma de manipularlo y como sabes, un niño desea ser amado por mamá y papá, por lo que hará lo que tú le pides. Pero esto no hará que confíe en ti. Si respetas lo que él desea, le enseñas a respetarse a sí mismo.
  • Puedes preguntarle, de forma privada: '¿por qué no quieres besar a tu tío?', cree en su respuesta, no lo presiones, ni lo avergüences.
  • Comienza en casa a ser congruente, si deseas que tu hijo sea respetuoso y empático, hazlo contigo mismo, luego hacia tu pequeño.
  • Respeta el cuerpo de tu hijo, no lo abraces o lo beses si esto lo incomoda o se muestra reacio a hacerlo. No implementes el afecto forzado.
  • Los niños también se pueden sentir tímidos, molestos, enojados, inseguros. Al respetar sus sentimientos, le darás la oportunidad de construir su autonomía.
  • Al poner como una 'ley' que debe saludar a los adultos o dejarse besar o acariciar, le estás abriendo la puerta para que no se respete y aprenda a ser manipulado. Evítalo siempre.

Por último, piensa porqué te conflictúa la conducta de tu hijo: ¿te recuerda a ti o a alguien en especial? ¿Quieres que sea diferente a ti? ¿Deseas complacer a los demás? ¿Te preocupa que los demás piensen que no estás educando a tu hijo? Tus respuestas te pueden ayudar a la reflexión sobre el afecto forzado y así podrás acompañar a tu hijo en su desarrollo emocional y social.

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