Por qué los personajes malos de los cuentos gustan tanto a los niños

Lo que tus hijos pueden aprender de los villanos, brujas, ogros o monstruos

Laura Vélez
Laura Vélez Periodista

¿Nos atrae el lado oscuro? Esa atracción por el lado oscuro no es exclusiva de los adultos, a los niños también les fascina y por eso gustan tanto los personajes malos de los cuentos. Pero nos preguntamos por qué, por qué nuestros hijos piden disfraces de villanos un año y al siguiente de héroe. Nos preguntamos por qué no se quedan siempre con el bueno del cuento, con el héroe o con la heroína, con el príncipe o con la princesa.

Cómo son los malos de los cuentos

cómo son los malos de los cuentos

Seamos sinceros, ¿qué historia podríamos contar de Caperucita si no tuviéramos al lobo rondando por el bosque? No hay nada extraordinario en que una niña vaya a llevarle la cesta con comida a su abuelita enferma, ¿verdad? Es cuando aparece el malo del cuento cuando tenemos una historia que contar.

Los malos de los cuentos son necesarios. Son el contrapunto del protagonista bondadoso, son los que realmente permiten ver a los niños los valores en la historia que se está leyendo o contando. Desde el lobo de Caperucita hasta Cruela de Vil de 101 Dálmatas, pasando por la adorada y a la vez odiada Maléfica, los malos, los villanos pueden ser muy diferentes.

Los hay ogros, monstruos, personas villanas, brujas malvadas, animales con malas intenciones, seres de difícil clasificación. Son egoístas, avariciosos, crueles, feos o antipáticos y por eso extraña que gusten tanto a los niños. Pero los malos gustan, los malos atraen tal vez por pura empatía de quien se queda siempre en un inmerecido segundo plano. Al fin y al cabo, los verdaderos protagonistas son los buenos, ¿o no?

Qué función cumplen los malos de los cuentos

qué hacen los malos de los cuentos

Como ya hemos advertido, sin los malos no hay cuento. Por eso hablamos de un inmerecido papel secundario que juegan en los cuentos infantiles. Tal vez nuestros hijos se dan cuenta inconscientemente de esta injusticia, tal vez cualquier niño es capaz de intuir que sin el villano no podría disfrutar de un cuento fabuloso.

La función que cumplen los malos en los cuentos es clave para que la historia surja y se desarrolle. Que nos encantan los finales felices, a nosotros y a nuestros hijos también, pero para que exista un final feliz antes tiene que haber una larga historia de contrariedades, ¡como la vida misma!

Una historia, cualquier historia, tiene un protagonista y un antagonista. Porque sin antagonista, el personaje principal no tiene aventuras, no tiene conflicto, no tiene obstáculos por resolver. Todo eso se lo da el villano y nuestros hijos lo captan, por eso empatizan con él o al menos, le agradecen su presencia en este cuento.

¿Qué más puede hacer el malo además de ser el verdadero artífice del cuento? Pues precisamente por el contraste que implica, hacer que el bueno sea bueno. Nos explicamos. ¿Cómo sabrían los niños que el protagonista es bueno? Porque hay un malo que es el contrapunto, porque es en el camino que transita el malvado en donde ven los valores positivos o negativos.

Y sin entrar en consideraciones sobre flexibilidad moral, lo cierto es que los malos que aparecen en los cuentos son manifiestamente malos aunque solo sea porque se interponen en la felicidad del personaje protagonista. Los malos también son el mayor obstáculo que tiene el protagonista para cumplir sus sueños y a veces su conducta cruel es totalmente gratuita.

Nuestros niños se van a encontrar con muchos villanos a lo largo de su vida y en sus primeros cuentos pueden aprender a sortear sus consecuencias. ¿Preparándose para la vida adulta? Pero tampoco pasemos por alto que muchos de esos malos malísimos dan un giro según avanza el cuento y terminan posicionándose del lado del bueno. Porque todos nos equivocamos y todos tenemos derecho a rectificar.

Lo que tus hijos pueden aprender de los malos de los cuentos

los malos de los cuentos

Cuando dicen que los malos no son tan malos ni los buenos tan buenos no se refieren precisamente a los cuentos infantiles donde los malos no es que no sean tan malos, es que son malísimos. Y a pesar de eso estos personajes que hacen la vida imposible al protagonista gustan. Nos gustan a nosotros y gustan a nuestros pequeños. Será por la fascinación que ejerce el lado oscuro o será porque la verdad es que nuestros hijos pueden aprender muchas cosas de los malos de los cuentos.

Los malos de los cuentos y las emociones

contar cuentos a los niños

Tan preocupados como estamos por la gestión de las emociones en nuestros hijos y no nos habíamos dado cuenta de lo que nos pueden ayudar en esta tarea los malos de los cuentos. Los personajes malvados, los villanos, los ogros y las brujas malas presentan comportamientos que están presente en todas las personas y que tanto a adultos como a niños nos cuesta aceptar.

Porque todos queremos ser buenas personas. No nos reconocemos cuando sentimos envidia, celos, ira, enfado o rencor o cualquier otra emoción de esas que consideramos negativas. Nos resistimos a creer que nuestro corazón en principio bondadoso pueda albergar semejantes sentimientos tóxicos y a veces malintencionados. Y ahí están los malos de los cuentos para decirles a nuestros hijos que todo eso existe.

No es que nuestros niños sean tan malos que puedan identificarse con el villano del cuento, pero sí es un buen momento que podemos aprovechar para ayudar a nuestros hijos a que reconozcan esas emociones negativas. Y no pasa nada por tenerlas, siempre y cuando las puedan identificar y puedan hacer algo con ellas; algo que no sea utilizarlas para hacer infeliz a otro protagonista.

Los niños pueden aprender muchas cosas de los malos de los cuentos, ya que a través de ellos se identifican valores positivos y negativos y se aprende a distinguir entre el bien y el mal. ¿Y qué me dices de lo buena persona que puede sentirse tu hijo cuando ve que él no actuaría como el malo del cuento? En cierta forma, el villano, el ogro o la bruja mala enseñan a nuestros hijos a ser mejores personas.

Puestos a utilizar la literatura infantil para educar en valores y, como dice un estudio del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes del gobierno de Chile, "los cuentos y las historias son fundamentales para el desarrollo de la vida", ahí tenemos a los malos de los cuentos como nuestros mejores aliados para que nuestros pequeños se den cuenta del daño que pueden causar algunos comportamientos. Los malos representan la falta de escrúpulos o los valores negativos y su presencia es tan importante en la historia que se cuenta que es imposible no fijarse en ellos.

¿Y si los malos de los cuentos no son tan malos?

los malos de los cuentos gustan a los niños

Por eso, ¿y si los malos de los cuentos no son tan malos? Los niños se fijan en todo y, si algo se les escapa, para eso estamos nosotros leyéndoles un cuento, para señalar todo aquello que creemos importante. Y puestos a fijarnos bien, en muchas ocasiones los malos llevan a cuestas una pesada carga de una infancia traumática, abusos o injusticias. Como si fueran malos porque el mundo les ha hecho así.

No es una excusa para justificar al malo del cuento, pero sí es una buena excusa para que los niños sean conscientes de que no somos perfectos, que cometemos errores, que nos equivocamos muchas veces y que a veces esos errores tienen consecuencias en los demás. No hay por qué seguir el hilo del cuento porque a veces los malos no tienen vuelta atrás pero, ¿cuántas veces un malo ha rectificado a lo largo de la aventura?

Al final tenemos que llegar a la conclusión de que, en efecto, los malos de los cuentos no son tan malos. Que es normal que los niños se fijen en ellos y se dejen fascinar por sus motivaciones. Porque al fin y al cabo, el malo es el que verdaderamente lleva el peso del cuento por más que nos empeñemos en señalar al bueno como protagonista.

Puedes leer más artículos similares a Por qué los personajes malos de los cuentos gustan tanto a los niños, en la categoría de Cuentos infantiles en Guiainfantil.com.