4 señales claras para identificar si un niño tiene celos de su hermano

Qué hacer ante los celos infantiles para ayudar a los niños a sentirse mejor

Laura Fuster
Laura Fuster Psicóloga clínica y sanitaria

Los celos son una emoción que todos hemos sentido en algún momento de nuestra vida. Como el resto de emociones básicas, los niños no tienen las herramientas para comprenderlas y gestionarlas hasta que, desde la educación emocional, se las entregamos. Sin embargo, son muchos los padres a los que les cuesta identificar las señales que indican que un niño tiene celos de su hermano, por lo que se sienten un poco perdidos.

Para ayudarles, en Guiainfantil.com le hemos pedido a la psicóloga clínica y sanitaria Laura Fuster que nos explique algunas claves y signos a los que debemos estar atentos para saber si uno de nuestros hijos siente celos o envidia de alguno de sus hermanos

Cuándo los niños pueden sentirse celosos

Niños celosos de sus hermanos

Debido a las buenas calificaciones de un compañero, hacia el padre o la madre, por los juguetes que tienen los niños del parque... Las causas por las que un niño puede sentir celos o envidia son muy variadas. Sin embargo, puede que el motivo de celos más común sean las relaciones entre hermanos:

- A menudo, ante el nacimiento de un bebé que llega a la familia, el niño empieza a sentir celos por toda la atención que antes recibía él solo y que ahora tiene que compartir. A menudo, se hablan del síndrome del príncipe destronado.

- Pero la envidia (que tiene un matiz algo diferente a los celos) también se puede dar por parte del hermano pequeño hacia el mayor. El de menor edad pueden sentirse envidioso porque no puede hacer todo lo que su hermano hace (porque no se lo permiten o porque sencillamente aún no ha logrado ese punto del desarrollo).

Sea cual sea la situación en la que se produzcan los celos, lo cierto es que es una emoción desagradable que el niño siente, al tener miedo de, por ejemplo, perder el amor y atención de sus padres. 

Señales de que un niño tiene celos de sus hermanos

Señales de un niño tiene celos

Los celos no pueden ser ignorados, ya que podrían derivar en otras emociones como la rabia o la frustración. Por eso, el primer paso de todos los padres es identificar cuando uno de sus hijos está celoso del otro.

1. Vuelta a fases anteriores que ya había superado
Un niño que ya dormía solo empieza de nuevo a irse a la cama de papá y mamá; un niño que ya controlaba la orina, empieza de nuevo a hacerse pis en la cama; vuelve a tener rabietas intensas como las que tenía cuando era más pequeño; el niño empieza a hablar de nuevo como si fuera un bebé...

Las regresiones son una de las señales más evidentes de que algo podría estar ocurriendo a nuestro hijo. Si estas coinciden con la llegada de un nuevo miembro de la familia, es probable que sean síntoma de celos. Por eso, los padres debemos estar atentos a posibles hábitos que habíamos conseguido instaurar y que se han perdido.

2. Cambios en la conducta que son evidentes
A veces, los cambios en el comportamiento infantil no están ligados con un retroceso en el desarrollo, sino en una alteración de la conducta habitual. Un ejemplo podría ser, por ejemplo, un niño que ya no quiere comer porque ha perdido el apetito o un niño al que ya no le apetece tanto jugar.

3. Está más apático o apagado que antes
Los niños que son felices son ruidosos, cantan y bailan sin motivo, son curiosos, juegan sin parar (y les molesta tener que dejar de hacerlo para lavarse los dientes o irse a la cama)... Por eso, que nuestro hijo, de repente, empiece a estar más apagado, introvertido o apático, debe encender nuestras alarmas.

4. Nos hace menos caso de lo normal
Una de las formas en la que algunos niños pueden mostrar que se sienten celosos es desafiando las normas de casa, comportándose de una manera más agresiva o siendo más 'desobedientes'. Aunque su actitud sea retadora, debemos mantener la calma y tratar de ponernos en su lugar para comprender qué puede estar motivando dicho comportamiento.

Qué podemos hacer los padres ante los celos infantiles

Cómo tratar los celos infantiles

Una vez que los padres hemos identificado que uno de nuestros hijos podría sentirse celoso del otro, ¿qué podemos hacer?

- Lo primero que los padres debemos tener muy claro es que los celos infantiles no se pueden ignorar. No podemos decir 'ya se pasarán' y dejar que el tiempo corra y que, con suerte, el niño deje de sentirlos. Debemos estar atentos y poner las medidas que sean necesarias para solucionarlos, ya que pueden incluso derivar en ansiedad o depresión infantil.

- Hablar con el niño que está celoso, desde el cariño, es muy importante para que sienta que, aunque tenga un hermano, no hemos dejado de quererle como siempre. Podemos preguntarle cómo se siente y qué necesita para dejar de sentirse así.

- Debemos dedicar tiempo a todos nuestros hijos (aunque los bebés sean muy demandantes y parezca imposible alejarse de ellos). Tal y como señala el informe 'Cómo ayudar a su niño a reconocer y comprender la envidia' del National Center for Pyramid Model Innovations de Estados Unidos, es esencial que este tiempo juntos sea de calidad: 15 minutos de tiempo solos sin televisión ni teléfono ayudarán a que tu hijo se sienta amado, confiado y seguro. Es tan sencillo como leer un cuento juntos, darse abrazos, cantar una canción, cocinar...

Los celos infantiles y las peleas entre hermanos

- Fomentar la relación entre los hermanos es una de las claves para que los celos desaparezcan. Cómo hacerlo dependerá de su edad: buscando planes familiares divertidos, proponiéndoles juegos compartidos, involucrando al mayor en el cuidado del pequeño...

- Ante la llegada de un bebé, no podemos crear expectativas que no van a cumplirse. Por ejemplo, no podemos decirle al niño que se va a divertir muchísimo y que no va a parar de jugar con su hermanito, porque esto no será cierto (al menos hasta dentro de unos meses en los que ya podamos dejarles jugar solos con seguridad). Estas exageraciones podrían hacer que el niño se lleve un chasco cuando vea que el que iba a ser su mejor amigo es, en realidad, un bebé que solo come y duerme.

- Por supuesto, nunca debemos comparar a los hermanos (ni al mayor con el pequeño ni al revés). Cada uno de tus hijos es diferente, cada uno sobresale en distintas áreas y ambos son estupendos.

- Si con el paso del tiempo los celos y la envidia no desaparecen, podemos llevar al niño a la consulta de un profesional. Este podrá hacer una evaluación de lo que está ocurriendo y comprobar que no haya nada más por detrás.

Cuentos infantiles como herramienta para tratar la envidia y los celos de los niños

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