Las fuertes rabietas de los niños en Navidad - Gestionar los berrinches

Tips para prevenir y saber cómo actuar una vez que ha estallado la pataleta navideño de tu hijo

Sara Tarrés
Sara Tarrés Psicóloga Infantil

Las rabietas son una de esas cuestiones que mayor preocupación generan en los padres y madres de niños de entre 2 y 4 años. Y es así en cierta manera por el malestar que causan, no solo en los pequeños sino principalmente en nosotros, los adultos, quienes toleramos mal la expresión del enfado de nuestros hijos, así como tampoco entendemos muy bien el por qué de estas explosiones emocionales. En esta ocasión hablamos sobre las rabietas de los niños en Navidad y cómo gestionarlas.

Como bien sabes si tienes algún hijo en estas edades, en la época navideña los berrinches pueden aparecer con mayor frecuencia e intensidad debido a la suma de muchos factores de los que tratamos a continuación.

Por qué los niños tienen rabietas fuertes y frecuentes en Navidad

Los niños tienen más rabietas en Navidad

Una de las primeras cosas que debemos tener en cuenta los padres para poder gestionar las rabietas de nuestros hijos es saber por qué se producen.

Y es que las pataletas son el principal modo en el que nuestros hijos de entre 2 y 4 años expresan su yo naciente, pero también sus frustraciones, su enfado y malestar. Es cierto que se dan más allá de estas edades, pero lo normal es que a partir de los 6 u 8 años niños y niñas utilicen otras maneras de expresar su enojo o decepción, ya que a estas edades ya tienen adquiridas más habilidades lingüísticas que les permiten explicar verbalmente lo que les sucede. Esto no significa que no puedan recurrir nuevamente a las rabietas en un momento dado.

Pero volviendo a las causas de las rabietas sabemos bien que pueden tener diversos orígenes, los más habituales serían:

- Necesidades no cubiertas, tanto fisiológicas como emocionales. Por ejemplo, es muy frecuente que aparezcan cuando los niños tienen sueño o hambre, están cansados, tienen frío, demasiado calor, necesitan tener más atención o cuando deben esperar, están aburridos y no saben cómo gestionar ese malestar.

- No obtienen aquello que desean. Muchas de las rabietas aparecen ante las negativas de los padres a ofrecer a sus hijos algo que en esos momentos no es posible o conveniente. Por ejemplo cuando piden una chuchería, más dulces o un juguete. Esto dispara en ellos emociones displacenteras como el enojo y la frustración que manifiestan a través de su cuerpo en forma de pataletas.

- No quieren hacer algo que se les pide. De igual modo ocurre en el punto anterior, entre los 2 y 4 años nuestros hijos suelen mostrar su desacuerdo a través de las rabietas.

Sabiendo el origen de estas explosiones emocionales, que en algunos casos pueden llegar a ser muy llamativas, padres y madres podemos gestionar o reducir su intensidad y frecuencia si mantenemos la calma y regulamos los elementos externos que las causan. Sin embargo, esto no va a evitar del todo que acaben apareciendo puesto que son parte del desarrollo normal de cualquier niño.

[Leer : ¿Hay que relajar los límites en Navidad?]

Cómo gestionar los berrinches de los niños en Navidad

Gestionar las rabietas de los niños en Navidad

Durante la Navidad nuestros hijos suelen tener las emociones a flor de piel. Están ilusionados y nerviosos esperando saber qué regalos traerá Papá Noel o los Reyes Magos. Pero no solo eso. También es una época en la que la familia se reúne, hay más visitas y todas las rutinas que tanto nos sirven para mantener un orden y equilibro se suelen romper o relajar.

Sin duda, todo ello acaba siendo una amalgama de circunstancias que favorecen la aparición de los berrinches, tal y como hemos visto en el apartado anterior.

Teniendo en cuenta que en Navidad los niños están más excitados por toda la estimulación externa que reciben es normal que las rabietas se den con mayor frecuencia e incluso intensidad.

Cómo prevenir las pataletas de tus hijos en época navideña

Para gestionar las rabietas durante estas fechas navideñas debemos tener en cuenta que podemos prevenir su aparición siguiendo algunas de las siguientes recomendaciones:

- Es importante seguir con los hábitos y rutinas para procurar que nuestros hijos duerman y descansen lo suficiente. Procurar que sigan comiendo de forma saludable sin que se excedan con los dulces típicos de estas fechas.

- Buscar momentos de relajación diaria a través de la lectura de cuentos, práctica de mindfulness infantil, masajes...

- Explicarles con antelación qué vamos a hacer durante el día, dónde iremos, quién estará ahí...

- Procurar vestirles con ropa cómoda, que no les apriete, cause excesivo calor o pasen frío en las comidas, cenas o reuniones familiares que vayamos a tener.

- Tener a mano elementos para que se diviertan pintando o jugando sin que debamos recurrir a dispositivos móviles que limitan, e incluso paralizan, su desarrollo cognitivo a demás de causar mayor irritabilidad.

- Evitar sobresaturales con un exceso de regalos de Navidad que, como bien sabemos, acaban por provocar en los niños lo que se ha llamado el síndrome del niño hiperregalado. Esa actitud que tienen muchas criaturas cuando han dejado o no han aprendido a valorar nada de lo que reciben y que solo desean abrir un regalo tras otro, frustrándose y enfadándose cuando no obtienen todo lo que quieren.

¿Qué hacer cuando la rabieta ya se disparado?

Las rabietas y berrinches de los niños

Una vez la rabieta ha empezado nuestro modo de proceder va a ser clave para que esta se intensifique o se vaya diluyendo. De manera que lo más importante va a ser:

1. Mantener la calma
Quizás este sea el punto más difícil y también el más importante porque cuando los padres pierden la paciencia enfadándose con sus hijos ante una rabieta, esta no solo no cesa sino que se intensifica. Por tanto, lo primero que debemos hacer para gestionar las rabietas de nuestros hijos es gestionar las emociones que estas disparan en nosotros.

2. No responder con enfado
Un buen autocontrol por parte de los padres va a facilitar todo los pasos siguientes. Si vemos que no vamos a ser capaces lo mejor es que seamos nosotros quienes salgamos de la habitación donde se produce la rabieta y nos tomemos un minuto para respirar a nuestro hijo o hija en la emoción que siente.

Por otro lado, también es importante demostrar amor incondicional, lo que puede significa permitir que nuestros hijos se enfaden a nuestro lado. Acompañar una emoción es estar presente sin juzgar.

3. Permitir y validar su enfado
Debemos validar el enfado del niño, aunque no el modo como lo expresa si este causa daño a un tercero o a él mismo. En este punto podemos verbalizar algunas frases como 'veo que estás muy enfadado', 'Entiendo que te has enfadado porque...'

4. Evitar sermonear o dar demasiadas explicaciones mientras dura la rabieta
Cuanto más y más hablamos más probable es que la rabieta se intensifique, por lo que trataremos de decir lo mínimo posible. Sabemos que el cerebro infantil en estos momentos no puede atender a explicaciones y no lo hará hasta que recupere la calma.

5. Contener desde el amor
Se trata de ofrecer contención afectiva de la emoción mediante un abrazo en el momento en el que así lo permita la criatura. A veces debemos dejarles un espacio antes de poder realizar este tipo de abrazo que favorece que vuelvan a la calma.

6. Buscar un elemento distractor
Muchas veces, sobre todo con los niños más pequeños la rabieta acaba cuando el niño o la niña focaliza la atención en otra cosa. Por lo que podemos aplicar esta estrategia cuando la rabieta está empezando y todavía no es muy intensa.

El informe 'Lidiar con rabietas' del Children's Bureau de Estados Unidos nos anima a usar el humor para distraer a los pequeños, ya que además de parar la rabieta puede hacernos sentir a los padres más relajados.

7. Cambiar de escenario
De igual modo que sucede si distraemos al niño focalizando su atención hacia cualquier otro objeto, cambiar de escenario es parecido. Al salir del lugar donde se estaba produciendo la rabieta podemos encontrar un lugar más tranquilo donde recuperar la calma.

8. Evitar ceder ante los caprichos
Ya que instaura la rabieta como método para obtener un beneficio.

9. Mantenerse firme desde el amor
La firmeza no está reñida con el amor ni tiene que significar ser autoritario en las decisiones que tomamos. Podemos y debemos usar el 'no' sin lastimar ni sentirnos culpables por ello, ya que nuestros hijos deben aprender a tolerar las frustraciones y a entender que no es posible obtener todo aquello que desean ni en el momento que lo desean.

Resumiendo, las rabietas forman parte del desarrollo normal de nuestros hijos e hijas y aparecerán inevitablemente en algún momento u otro (incluidos los días de Navidad). Sin embargo, tal y como hemos visto tenemos en nuestras manos el modo de reducir su frecuencia y su intensidad.

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