Cuentos para dormir a los niños

¡Qué difícil me resulta despertar a los niños por la mañana para ir al colegio! Aunque la mayoría de los días suelen despertarse ellos sólos como si tuvieran un reloj dentro que les advirtiera que ya es la hora de despertarse, cuando tenemos bajas presiones en el tiempo atmosférico y hay muchas nubes en el cielo, se quedarían durmiendo dos horas más y, a veces, pienso que el cuento de ayer, quizás duró más de la cuenta.

Y es que hay días que por la noche no hay quien los acueste. Parece que se activan por la noche y no encuentran el momento de irse a la cama. Para combatir esta sensación de ansiedad en los niños, que produce la mezcla de cansancio y nerviosismo, que no les deja conciliar el sueño facilmente, no hay nada como los cuentos antes de dormir.

Fábulas y cuentos para contar a los niños

Madre contando un cuento a su hija 

Es fácil convencer a los niños para que se metan en la cama, si les dices que les vas a contar o a leer un cuento. Cuando están acostados en posición horizontal, con la cabecita en la almohada, la sensación de relajación comienza a hacer efecto en su organismo y el bienestar se eleva con la luz tenue de la lamparita y la voz cálida de su papá o su mamá relatando una historia nueva o uno de sus cuentos favoritos, que no se cansan de escuchar, aunque se lo hayas contado mil veces. 

Después de tantas noches contando cuentos, he descubierto que los que mejor funcionan son los cuentos cortos o las versiones cortas de los cuentos para ir a dormir. Fraccionar el cuento en varios días no me funciona con mis niños porque, al final, se quedan con las ganas de saber qué pasa después, si es nuevo, y quieren que les lea un poco más, y luego otro poquito más y así hasta que casi termino el cuento. 

En las fábulas también he encontrado otro filón. Me parecen especialmente interesantes las recopilaciones de fábulas y cuentos que se han transmitido por tradición oral durante siglos a través de diferentes generaciones y que hoy, gracias a su versión impresa, podemos recordar y disfrutar. Además, eso permite a los niños ser cada vez más ciudanos del mundo, al compartir costumbres y tradiciones de otros lugares, de otras culturas, que aunque lejanas en el espacio, se hacen cercanas en el tiempo, al ser entendidas y revividas por los niños.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com