Trabalenguas para niños con la Letra S

Juegos de palabras divertidos con la letra S

Patricia Fernández
Patricia Fernández Redactora en Guiainfantil.com

Los trabalenguas son divertidos juegos de palabras que pueden ayudar a los niños a mejorar su pronunciación, su lenguaje y su memoria.

Son una buena terapia de logopedia casera para que los niños con problemas en el habla puedan ejercitar la lengua y la mente, ya que no son nada fáciles de decir rapidamente.

Atrévete con los trabalenguas con la letra S

Trabalenguas para niños con la letra S

Trabalenguas para niños con la letra S 

 

 

La sucesión suesiva de sucesos

sucede sucesivamente con la sucesión del tiempo. 

 

 

Si Sansón no sazona su salsa con sal, le sale sosa;

le sale sosa su salsa a Sansón, si la sazona sin sal.

 

 

Tres tristes trapecistas con tres trapos troceados

hacen trampas truculentas

porque suben al trapecio por trapos y no por cuerdas.

 

 

Nadie silba como Silvia silba, 

porque si alguien silba como Silvia

es porque Silvia le enseñó a silbar.

 

 

Si la sierva no te sirve,

no te sirve como sierva,

¿de qué sirve que te sirvas

de una sierva que no sirve?

 

 

Cuándo pises pisos cuenta cuántos pisos pisas,

porque cuando pisas pisos no sabes cuántos pisos pisas. 

 

 

Sepa que estoy asombrada por su asombrosa forma de asombrar,

mi asombro que asombró a mi inconsciente,

que asombrado asombró a mi corazón,

que asombrosamente me asombró a mí.

 

 

A Salma le pasma el fantasma con asma.

 

 

La sucia Susana ensucia suficientemente el suéter de Sonia.

 

 

A ver sí sale el sol en Salamanca, 

sólo así suele salir sola Soledad.

 

 

El oso celoso está nervioso pues no encuentra la osa.

Nerviosa la osa celosa busca al oso.

Se encuentran los osos,

después de un buen pleito hay sosiego y reposo,

pues el oso ama la osa y la osa ama al oso.

 

 

La sardinera sacó para asar

sesenta sardinas secas;

sesenta sardinas secas,

secadas solas al sol.

 

 

¡Saca el saco de sal al sol que se seque!

 

 

Si cien sierras sierran cien cipreses

seiscientas sierras sierran seiscientos cipreses.

 

 

Sintiéndose solitario, Sergio, sentado sobre su suntuoso sofá, suspiró, sopló, salpicó saliva.

Saltó súbitamente. Sordos silbidos sonaban.

Susurro sigiloso: soy Silvia.

¡Salve!, silabeó Sergio, sonsacaré sus secretos.