Qué hacer cuando el bebé tiene muchos gases para no perder los nervios

Cuatro razones por las que se producen los temibles gases en recién nacidos y bebés

Meybol Lorena Ramírez

Si alguna vez has tenido gases, sabes lo mal que se siente padecerlos y no poder expulsarlos. Ahora imagínate un bebé, su única manera de expresar su incomodidad es a través de su llanto. Tú te preocupas y solo al final cuando escuchas el burrrrrrr (eructo) o un pedo es cuando exclamas: 'Era un gas, por eso estaba así de molesto'. El objetivo de este artículo es darte todas las herramientas que puedes aplicar cuando tu bebé tenga muchos gases y sepas qué hacer y cómo actuar sin perder los nervios.

¿Por qué se producen los temibles gases?

cuatro razones para las que se producen los gases en bebés

Los gases comúnmente se producen debido a que el sistema digestivo de los lactantes está inmaduro. No está con un desarrollo completo y al bebé le cuesta procesar tanto la leche materna como la fórmula artificial, aunque suele ser un fenómeno más común en los alimentados con biberón.

La leche materna, por su naturaleza, tiene características que la hacen ser más digerible y adaptada al desarrollo del bebé según la edad. De esta manera es fácilmente absorbible y apenas deja nada de residuos que obliguen al aparato digestivo del lactante a trabajar más para procesarla. En consecuencia, son muy pocos los bebés que padecen molestias de gases cuando se alimentan con leche materna.

Ahora bien, son varias las causas que desencadenan la presencia de gases en el lactante, entre ellas se pueden citar las siguientes y te explicaré muy someramente de qué se trata:

1. Deglución rápida de la leche
Suele suceder que muchos bebés comen demasiado rápido, se desesperan al comer cuando tienen mucha hambre y entonces tragan y tragan leche del biberón. También se puede dar cuando el flujo de leche materna es muy rápido (se da en la primera fase la salida de leche) o en casos de hiperproducción de leche materna. En estos casos mencionados los gases se producen porque el bebé no hace pausas y, en consecuencia, luego les cuesta expulsarlos y puede terminar devolviendo un poco.

2. Entrada de aire al succionar
Sucede muchas veces porque no hay un buen sello entre la boca del bebé y la tetina  o, entre la boca del bebé y el pecho, lo que provoca la entrada constante de aire y esto lleva a la producción de gases.

3. Llanto excesivo
Bien sea por presencia de dolor, enfermedad, algún brote de crecimiento u otras causas que hace que el llanto excesivo del lactante le generen gases porque traga aire.

4. Intolerancias (falsa intolerancia a la lactosa) o alergias alimentarias (específicamente alergia a la proteína de la leche de vaca, conocida por sus siglas: APLV)
Son dos entidades que suelen ser muy confundidas, pero cursan con síntomas y causas distintas, aunque ambas pueden producir presencia de gases. Como se explica en el informe, 'Diferencias y similitudes entre intolerancias y alergias alimentarias', realizado por el departamento de Tecnología de Alimentos de la Universitat Politècnica de València' en las intolerancias alimentarias no interviene la respuesta inmunitaria, mientras que en las alergias sí. 

Cómo ayudar al bebé a expulsar los gases

técnicas para ayudar al bebé a expulsar los gases

Generalmente el lactante alimentado con leche materna expulsa solito y de manera espontánea los gases; sin embargo cuando se vacíe un pecho y, antes de que se vaya a ofrecer el otro pecho, es necesario dar unos golpecitos suaves en la espalda del bebé para sacar los gases. En el caso del lactante alimentado con biberón, de igual manera lo ideal es dar unas cuantas onzas y proceder a sacar los gases para luego continuar con la alimentación.

Cuando un bebé tiene gases se mueve, se torna incómodo, flexiona y extiende las piernas, rechaza que le sigas dando alimento, llora, se calma, regurgita... Trata de buscar la manera de sentirse mejor. ¿Qué puedes hacer para ayudarle a expulsarlos o mejorar su malestar?

- Cámbialo de posición, sin moverlo demasiado. Hay muchas posiciones que favorecen la expulsión de gases: sobre tu regazo boca abajo, sobre tu pecho, en tus piernas... Lo importante es que siempre su cabecita esté más elevada que el resto del cuerpo.

- Verifica que el agarre al pecho esté correcto o que los labios sellen por completo el biberón.

- Tanto si das el biberón como pecho, ofrece y haz pausas para continuar alimentando. Durante esas pausas, saca los gases de tu retoño.

- Con las manos, da unos golpecitos suaves sobre su espalda, desde abajo hacia arriba. Más que golpecitos, serán como una especie de masajes.

- Evita acostarlo inmediatamente después de alimentarlo y hacerlo reír mucho justo después que coma.

Para finalizar, recuerda que no obligatoriamente un bebé debe eructar para decir que todo marcha bien. Habrá veces que escuches sus eructos; otras veces no oirás ningún ruido, pero eso no significará que se le estén acumulando o que le sea difícil expulsarlos. Si notas molestias como las anteriores descritas, entonces ahí sí puedes ayudarlo, pero intenta que no se convierta en un estrés para ti.

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