Niños caprichosos con la comida - Cómo conseguir que coman de todo

Los padres somos ejemplo para nuestros hijos. Según cómo sea tu relación con la comida, así será la de tu hijo

Meybol Lorena Ramírez

Muchas veces los padres suelen tener expectativas muy altas de sus hijos con respeto a la comida y lo cierto es que cada niño, como todo en su desarrollo, tiene una realidad distinta. Aquí te hablaré un poco sobre el famoso niño 'picky eater', que no es más que aquel niño caprichoso con la comida porque es muy selectivo y rechaza alimentos específicos.

Características que definen a los niños caprichosos con la comida

niños caprichosos con la comida

No se puede hablar de picky eater sin antes estudiar de manera orgánica al niño, descartar presencia de alguna enfermedad que curse con inapetencia como, por ejemplo anemia, procesos gastrointestinales o enfermedades de otra índole. Pero sí que hay unas características que pueden ayudar a identificar a un niño caprichoso con la comida:

- Acepta una lista limitada de alimentos.

- Come alimentos diferentes a los colocados en la mesa familiar o solo algunos de ellos.

- No acepta texturas ni alimentos nuevos.

- Es muy lento para comer y se distrae fácilmente con todo.

- No come si no usa pantallas electrónicas como tabletas, celulares o televisión.

- Apenas con unos bocados se llena.

- Los padres suelen estar insistiéndole para que coma, terminando comúnmente en darle la comida en la boca.

- Solo quiere comer carbohidratos procesados y azúcares.

- Rechaza generalmente los vegetales y las proteínas.

- Suele preferir texturas líquidas.

- Pasa horas con el plato.

Es importante saber que el término de niño picky eater o selectivo o caprichoso con la comida se refiere al niño mayor de dos años, es decir, no se puede hablar de niños selectivos antes de esa edad, ya que estarían en la etapa de exploración propia de la alimentación complementaria, donde están conociendo los alimentos e integrando texturas, colores, sabores o temperaturas que deben explorar.

Al iniciar la alimentación complementaria y durante todo ese proceso, se recomienda ofrecer los cinco grupos de alimentos a tiempo y si es posible antes de los 9 meses de edad, ya que hay una ventana de oportunidad en la que ellos presentan mayor interés por los mismos. 

Después de los nueve meses de edad, el interés por los alimentos disminuye y pasado el año es más difícil que acepten alimentos que jamás fueron presentados. Mi consejo, por tanto, es que antes que llegue a los 12 meses de edad permite a tu hijo conocer e interactuar con todo tipo de alimentos, déjale que se ensucie con la comida, que la manipule con sus manos u ofrécele texturas distintas y con progresión adecuada según la edad, ya que todo ello contribuye a evitar un niño picky más adelante.

Estrategias que puedes aplicar si tienes un niño caprichoso con la comida en casa

niños caprichosos con la comida en casa

¿A qué padre no les gustaría ver a sus hijos comerse toda la comida y sin problema? Y es que en consulta no me canso de escuchar algunas frases 'emblemáticas' como 'lucho con él todos los días para que coma', ¡pasa horas frente al plato', 'no quiere verduras', 'siempre me pide los mismos alimentos' o 'llega la hora de la comida y no sé qué hacer', ¿te suenan verdad? 

Las siguientes recomendaciones que te voy a dar no son milagrosas, pero si te pueden ayudar a cambiar la conducta y el comportamiento de tu hijo frente a la comida.

1. Nunca lo pongas a comer solo, ya que ello no le incentiva. El mejor hábito es comer junto a la familia, compartiendo la mesa porque ellos imitan. Es conveniente que el resto de los que están en la mesa tengan buenas prácticas alimenticias, ya que pueden ser un reforzador negativo o positivo en la alimentación.

2. Preséntale los platos divertidos. Juego con los colores y haz figuras sencillas con los alimentos, pero siempre con la premisa de que lo que le pongas en el plato sea saludable o nutritivo.

3. No le llenes mucho el plato. Al ver el plato muy lleno, lo rechazará.

4. Si rechaza un alimento, preséntale el mismo en diversas preparaciones. Aquí va un ejemplo: si no le gusta la zanahoria, trata de hacer magdalenas, pancakes, o galletas de esta hortaliza para ir facilitando su aceptación. Para decir que a un niño no le gusta un alimento, al menos debió haberse ofrecido entre unas 10 o 15 veces.

5. Aplica terapia sensorial. A través del uso de todos los sentidos, permítele que explore diferentes texturas, sabores, colores o combinaciones. Este punto puede hacerlo un terapeuta ocupacional y guiarte con ese proceso.

6. Deja que se ensucie cuando coma. Ello le permitirá explorar los alimentos y tener una mejor relación con la comida.

7. No lo limpies a cada rato, ni recojas con la cuchara lo que reste de alimentos en sus labios. Déjale un poco  de libertad y autonomía.

8. Establecer horarios o rutinas. Que el niño sepa cuándo toca comer y se haga responsable de poner la mesa, lavarse las manos y acudir puntual.

9. No obligar, ni sobornar bajo ningún concepto. Utilizar la comida como premio o castigo es uno de los grandes errores que cometemos los padres.

10. Dejar la presión a un lado. No estarlo mirando a cada rato y/o preguntarle si tiene hambre. Por supuesto tampoco decirle frases del estilo de 'tienes el plato entero, no has comido nada'.

11. No usar pantallas electrónicas durante la comida. Este tipo de distractores que parece que a corto plazo ayudan pueden obstaculizar tu objetivo.

12. No usar la fuerza física (pegarle para que coma) ni forzar a abrirle la boca. Parece una evidencia, por desgracia algunos padres lo utilizan.

[Leer más: Cuándo sí hay que obligar al niño a comer]

13. Evitar alimentos superfluos. Galletas procesadas, bollería, dulces, yogures azucarados o bebidas gaseosas no aportan ningún tipo de nutrientes y pueden ser perjudiciales para la salud del niño.

14. Favorece la actividad física. Si el niño está todo el día en casa, es muy probable que su apetito se reduzca. Una salida al campo, ¡le abrirá el hambre!

15. Manejar mejor tus expectativas como padres. Como te he dicho, introducir y establecer nuevos hábitos no se consigue de un día para otro, incluso en el camino puede haber algún retroceso.

Para finalizar, pero no menos importante, es necesario el seguimiento por parte del pediatra para evaluar el estado nutricional del niño y su progreso pondoestatural.

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