Guirigoy - Cuento corto para niños que sufren de ataques de ansiedad

Si tu hijo sufre de ataques de pánico por algo que vio en su tablet, este cuento te puede ser de mucha ayuda

Guirigoy es un cuento corto para niños que sufren de ataques de ansiedad, y está basado en un caso real de un niño que tenía este tipo de ataques de ansiedad porque vio por el móvil algo que lo asustó mucho. Hoy en día los niños pequeños tienen muy fácil el acceso a internet y nosotros como padres debemos estar atentos y vigilar lo que ven.

Regular el uso de la tablet o el móvil es imprescindible para que los niños tengan un buen desarrollo intelectual, estar al tanto de lo que los niños ven es el mejor principio para evitar que vean cosas que no son acordes a tu edad. Te daremos sugerencias de qué hacer para regular ese contenido y también para tratar los ataques de ansiedad en caso de que tu hijo los presente.

Cuento corto para niños que sufren ataques de ansiedad - Guirigoy

Guirigoy, cuento para niños con ataques de ansiedad

Todo ocurrió muy deprisa. Polluelo estaba en la escuela del gallinero y de repente empezó a dar vueltas, se puso muy nervioso. Pió, pió y pió, y a punto estuvo de desmayarse. El gallo Torcuato, su profesor, se acercó muy asustado.

- ¡Polluelo! ¡Polluelo! ¿Qué te ocurre Polluelo?

Observó que Polluelo miraba fijamente al tejado.

- ¡Guirigoy! ¡Guirigoy! ¡Guirigoy! - repitió varias veces señalando a ese lugar.

- ¿Guirigoy? Pero ahí no hay nadie, Polluelo. ¿Quién es Guirigoy? - le preguntó el gallo sin entender lo que decía.

Torcuato fue a hablar inmediatamente con don Pavo, el orientador de la escuela. Él sabría qué hacer para ayudar a Polluelo.

- A Polluelo le ha dado un ataque de ansiedad. Algo le sucede. No le quites ojo. Si le vuelve a suceder tranquilízalo, entretenlo hasta que se le pase - le dijo don Pavo.

Cuando llegó la mamá de Polluelo el gallo Torcuato le contó lo ocurrido.

- ¡Ay, que dolor! - dijo la gallina suspirando- Polluelo empezó a hablar de Guirigoy cuando visitamos el nuevo nido de mi amiga Pata. Por lo visto miró por el agujero que hay en una pared que da al bosque. Es un monstruo que ve en su imaginación. Le tengo dicho que no debe mirar por ahí cuando la visitemos.

Mamá gallina se excusó y se marchó rápidamente porque siempre andaba muy ocupada.

- ¡Guirigoy! ¡Guirigoy! ¡Guirigoy! - pió muerto de miedo Polluelo al otro día señalando de nuevo el tejado del gallinero.

Torcuato miró detenidamente al tejado y vio que había una antena con dos grandes brazos.

- Solo es una antena, Polluelo - le dijo a la vez que lo abrazaba entre sus alas.

Más calmado jugó con sus compañeros pollitos al corro de las patatas.

Se dio cuenta el gallo profesor que Polluelo llegaba con grandes ojeras de no haber dormido, y que temblaba con solo mirar al tejado del gallinero. Estaba claro que Polluelo había visto algo por ese agujero que le recordaba a la antena del tejado, y eso le estaba causando mucha ansiedad. El gallo Torcuato estaba muy preocupado.

- ¡Guirigoy! ¡Está ahí! ¡Guirigoy! - pió y pió Polluelo a la mañana siguiente.

Y otra vez comenzó a dar vueltas, muy nervioso, haciendo que los demás pollitos lo miraran asustados. Torcuato le susurró al oído, lo acarició con sus plumas, le contó un cuento y le cantó hasta que se olvidó del monstruo.

Torcuato habló de nuevo con la mamá de Polluelo.

- Ayer se quedó un rato con mi amiga Pata y sus tres hijos patitos. En algún descuido miraría otra vez por el agujero. Seguramente los patitos, que son mayores que él, harían algún comentario que asustó a Polluelo. Hablaré con Pata - le dijo a Torcuato.

Esta vez mamá gallina fue directa a casa de su amiga. Le contó todo lo que estaba sucediendo y le pidió que tapara el agujero asegurándose de que no se viera nada tras él.

- He mirado por el agujero antes de taparlo con pajas. Se veía un enebro con las ramas extendidas. A veces juegan por aquí cuando anochece. ¡Quizás eso lo asustó! - le dijo Pata al otro día.

Por su parte, Torcuato entretenía a Polluelo en la escuela para que estuviera tranquilo y no se acordara del monstruo.

- ¡Solo es una antena, Polluelo! - le repetía si el pollito señalaba al tejado.

Desde que Polluelo dejó de mirar por ese agujero se fue olvidando de Guirigoy, dejó de nombrarlo y, con el tiempo, cesaron los ataques de ansiedad.

Actividades de comprensión lectora sobre el cuento corto para niños

Actividades de comprensión lectora para niños

A continuación te traemos estas preguntas de comprensión lectora para que las leas con tu hijo:

  1. ¿Qué le ocurría a Polluelo cuando veía al tejado?
  2. ¿Cómo se llama el profesor de Polluelo?
  3. ¿A quién le pidió ayuda el profesor de Polluelo?
  4. ¿De qué se trataba en realidad Guirigoy en el tejado?
  5. ¿Por qué tenía miedo Polluelo?
  6. ¿En casa de quién había visto Polluelo a Guirigoy por primera vez?
  7. ¿Cómo logró Polluelo superar sus ataques de ansiedad?

También pide a tu hijo hacer estas actividades:

  • Pídele que dibuje algo a lo que tenga miedo.
  • Hablen de los juegos y páginas que visita en su tablet.
  • Pide que te explique con sus palabras qué se imaginó que era Guirigoy

¿Cómo tratar la ansiedad en los niños? Tips efectivos para lograrlo

Tips para tratar la ansiedad en los niños

Para detectar si un niño sufre de ansiedad te dejamos estas señales que pueden darte idea de lo que está pasando tu hijo:

  1. Es muy intenso en sus reacciones.
    Puede presentar nerviosismo extremo, problemas para respirar y hasta taquicardia. Algunos niños tienen sudoración excesiva, dolor de estómago o de cabeza frecuentes, y problemas para dormir. Pon atención si comienza a morder algo de manera compulsiva (un lápiz u otro objeto).
  2. Pasa mucho tiempo ansioso.
    Sobre todo de una situación específica, por ejemplo, un examen o la visita al dentista (si eso le genera temor). El problema radica en que sienta el mismo miedo aún cuando ya haya pasado tiempo.
  3. Tiene un disparador espontáneo.
    Cualquier cosa detona el temor, aunque suele estar relacionado con el miedo como tal, por ejemplo, si le teme a los perros, el puro sonido de un ladrido o hasta un dibujo lo pueden desencadenar.
  4. Hay estímulos que le causan respuestas de ansiedad.
    Siguiendo el ejemplo del perro, puede ser que si ve algún anuncio en la calle el niño se altere demasiado o la sola idea de ir a un lugar donde haya un animalito de estos lo inquieten tanto por el miedo, aún cuando sabe que nada malo le pasará.

Para tratar estos episodios de ansiedad te recomendamos las siguientes acciones:

  • Mantén la calma. Eso le hará sentirse tranquilo también. Contenerlo será la mejor estrategia para reducir su frustración y ansiedad. Coméntale que no es fácil tener el control pero lo puede lograr.
  • Ubica qué puede haber detonado la situación. Encontrar la raíz de su ansiedad te ayudará a manejar mejor los episodios de ansiedad y reducirlos lo más que se pueda.
  • Valida sus emociones. No lo reprimas, déjalo que piense y sienta, y ayúdalo a que verbalice lo que le sucede. Solo hablando podrás ayudarle a canalizar su estrés.
  • Distráiganse. Invítalo al cine o llévalo de repente al parque, el tema es cambiar el sitio en el que están para que no se dispare más su ansiedad.
  • Respiren. Las técnicas de respiración y relajación son las más indicadas en estos casos. Dile que inhale profundamente y exhale poco a poco, así su corazón se estabilizará y se relajará poco a poco.

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