Un conejito como los demás. Cuento infantil sobre el poder del amor

Un cuento corto para niños que explica por qué es tan importante sentirse querido

Marisa Alonso Santamaría

El protagonista de este cuento infantil es Conejito, un conejo muy especial que se vuelve desconfiado cuando recibe las burlas y los desprecios del resto de animales del bosque. Sin embargo, cuando empieza a sentirse amado, la cosa cambia. Al leer esta historia con final feliz, podrás reflexionar con los niños sobre las consecuencias de nuestras burlas en el resto de las personas, pero también sobre la gran fuerza y poder que tiene el amor. ¡Sin amor no hay nada!

Tras la historia, encontrarás algunas preguntas de comprensión lectora para saber si los niños han comprendido de qué habla este cuento corto.

Un cuento infantil para hablar con los niños del amor

El cuento infantil del conejito sobre el poder del amor

Nació sin piel, con los ojos cerrados y color rosado, como todos los conejitos del mundo, pero desde el primer momento supo que su vida era diferente a la de los demás. No vivía en una madriguera, no tenía una familia como los otros conejos del bosque, pasaba hambre y se encontraba solo y desvalido, pero a pesar de su fragilidad, milagrosamente, iba sobreviviendo.

—¿Me dais algo de comer? Tengo hambre —dijo a unos ratones que comían por allí.

—Claro —dijeron.

Pero solo pudo acercarse a comer las migajas una vez que se alejaron.

—¿Puedo jugar con vosotros? —preguntó a otros conejos del bosque.

—Sí, claro —le contestaron— estamos jugando al escondite, ¡tú la quedas! Estuvo buscándolos más de una hora, pero los conejos no aparecieron. Acostumbrado a los engaños y las mentiras, Conejito se volvió un desconfiado y cada día que pasaba, Conejito solo soñaba con ser un conejito como los demás.

Por las noches, Conejito tenía pesadillas, y salieron varias voces en la oscuridad del bosque que le dijeron con desprecio:

—¡Cállate ya! ¡Deja de dar la lata conejo enano! ¡Déjanos dormir en paz!

Y llegó un momento en que Conejito no volvió a abrir la boca ni en sus sueños, y se quedó mudo. Además como lo asustaban los ruidos de la noche se hizo muy miedoso.

Y cada día que pasaba, Conejito solo soñaba con ser un conejito como los demás. Pasaba por el bosque un jabalí que todos los días le gritaba con fuerza al pasar a su lado:

—¡Apártate de mi camino! ¡No haces más que estorbar! ¡Largooooo de aquí!

Y tanto le gritaba que a Conejito se le fueron bajando las orejas, y poco a poco se quedó sordo.

Y cada día que pasaba, Conejito solo soñaba con ser un conejito como los demás.

Con el tiempo, como nadie parecía verlo si no era para gritarle, mentirle o maltratarle, Conejito también se volvió invisible y decidió marcharse de ese bosque donde nadie lo quería.

Y cada día que pasaba, Conejito solo soñaba con ser un conejito como los demás.

Tiritaba Conejito por la noche, asustado, en el otro bosque, cuando escuchó una dulce voz:

—¿Qué te pasa Conejito? ¿Qué tienes?

Pero Conejito no se movió.

—¿Te has perdido Conejito? —volvió a preguntar la voz.

Entonces vio que a su lado había una coneja blanca de largas orejas que lo miraba desconcertada.

Conejito, desconfiando, empezó a mover las orejas y a prestar un poco de atención.

¿Tienes frío? —le dijo. Y la coneja viéndolo tan desvalido, lo agarró de las orejas y tirando suavemente de él lo llevó hasta su madriguera.

Allí había otros dos conejitos que lo miraron curiosos cuando lo vieron entrar.

—¿Tienes hambre? —le dijeron los dos conejitos ofreciéndole unas semillas.

Y conejito, a la vez que asentía con la cabeza tímidamente, casi sin voz, dijo que sí, dejando de ser mudo. Como estaba hambriento comió con voracidad, y conoció por primera vez en su vida la sensación de bienestar que da tener el estómago lleno.

—No te vayas conejito —le dijeron los conejos— quédate a vivir con nosotros.

Desde ese día Conejito empezó a sentirse querido y, con el tiempo, dejó de ser desconfiado, mudo, sordo, y ya nunca más fue invisible.

Por fin se cumplió su sueño de ser un conejito como los demás; tenía una familia que lo quería y vivía en una bonita madriguera.

Actividades de comprensión lectora sobre el cuento

Tras leer el cuento, te proponemos algunas preguntas de verdadero o falso que te servirán para comprobar si tu hijo ha entendido el verdadero mensaje del cuento.

1. El conejito supo desde el principio que su vida no era como la del resto.

2. Todos los animales del bosque eran muy simpáticos y cariñosos con el protagonista de este cuento.

3. Una coneja blanca decidió llevarse a Conejito a su madriguera.

4. A pesar del amor de la coneja, Conejito no dejó nunca de ser mudo.