Por qué los bebés adoran subir y bajar las escaleras

Esta actividad fomenta la autonomía y el control del cuerpo a los bebés

Lidia Nieto
Lidia Nieto Editora Jefe

Siempre guardaré la imagen en mi mente de cuando mis hijas eran pequeñas y acababan de comenzar a gatear y a andar, ¡no fallaba: era ver una escalera y allí que se iban directas! Ahora son mayores y no tengo que preocuparme de este aspecto, pero observo a otros niños entre el año y medio y los dos años, y repiten sus mismos comportamientos. ¿Por qué los bebés adoran subir y bajar las escaleras? ¿Qué tiene esta actividad que les entretiene y les emociona, mientras que a los padres nos mantiene en un estado de alerta permanente?

La razón por la que los bebés adoran subir y bajar las escaleras

por qué los bebé adoran subir las escaleras

Cuando estaba embarazada, comencé a tener cuidado con cualquier cable o caja que pudiera estar por el suelo y que me pudiera provocar una caída. Recuerdo también que ponía especial atención cuando subía o bajaba escaleras, ¡no quería acabar rodando sobre ellas!

Esta "preocupación" se mantuvo, como no podía ser de otra manera, al nacer mi primera hija. Era una niña tan curiosa - al menos esa era la razón que yo esgrimía para entender su comportamiento "inconsciente y temerario" -que solo quería subir y bajar las escaleras (¡menos mal que en mi piso no había!).

Según he podido descubrir con el paso del tiempo, esta conducta es algo normal dentro de su desarrollo y, ¡hasta algo beneficioso para ellos! Empieza a producirse cuando los pequeños consiguen una coordinación entre mano y ojo y, por fin, pueden ponerse de pie. "Los bebés disfrutan subiendo escaleras porque les permite usar los músculos que poco a poco están descubriendo", dice Daniel Romper, pediatra del Centro de Salud de Providence Saint John en Santa Mónica, California, y añade: "Están aprendiendo cómo funciona su cuerpo y les gusta hacer movimientos que implique flexionar y/o extender los músculos".

Cómo enseñar a un niño a subir y bajar las escaleras

El niño está comenzando a descubrir mundo y, aunque ciertos movimientos nos puedan aterrar, no podemos frenarle. Al contrario, debemos ayudarles a desarrollarse y fomentar su autonomía. ¿Qué podemos hacer en este sentido?

- Sé tú mismo quien le anime a subir las escaleras
Bajo tu supervisión, coloca al pequeño al lado de una escalera y permítele que pase un tiempo pensando cómo llegar al final de este "camino", cómo escalar y subir las escaleras por su cuenta.

- Facilítale el camino
Asegúrate de que no haya objetos (muñecos, cuentos, pelotas) en ninguno de los escalones. Puede distraerse con ellos, perder el equilibrio y caerse.

- Extrema la seguridad
Antes de realizar esta actividad, comprueba el estado de los escalones y, sobre todo, la situación de los bordes. Puede que alguno, por el uso, esté afiliado y le provoque un corte en la piel.

Alrededor de los dos años, los niños, por normal general, ya son capaces de mantenerse por sí solos en pie y de tener control sobre el equilibrio de su propio cuerpo. Comienza entonces otra etapa, esa en la que tenemos que enseñarles a ir agarrados por la barandilla. ¿Cómo saber que están preparados para dar este paso? ¿Cómo saber si están "a la altura de las circunstancias"?

Te propongo que hagas un ejercicio con ellos: invítale a subir y bajar las escaleras, al menos, durante cuatro veces seguidas. Si notas que lo hace con agilidad, sin resbalarse, ni tambalearse hacia un lado u otro, entonces es que está preparado para ello. Eso sí, evita que no haya ningún objeto peligroso que pueda entorpecer su camino y causarle un accidente del tipo golpe en la cabeza.

Ahora tu nueva prueba es recordarle que debe agarrarse siempre a la barandilla para que, en caso de tropezar con algo, sepa reaccionar y evitar la caída.

Está claro que a los bebés y a los niños pequeños les encanta explorar y conocer el nuevo mundo que tienen a su alcance y, sobre todo, probar qué pueden hacer con su diminuto cuerpo. Así que, no te preocupes y disfruta de esta etapa en la que los niños adoran subir y bajar las escaleras porque termina pasando. ¡Solo hay que tener un poco de paciencia!