Desarrollar la inteligencia emocional de los niños de 7 años en casa

Claves para enseñar a tu hijo de 7 años a gestionar todas las emociones que siente

Sara Tarrés
Sara Tarrés Psicóloga Infantil

Cuando hablamos de desarrollo emocional infantil no podemos perder de vista que este está totalmente ligado a su desarrollo cognitivo y al grado de madurez que su cerebro, aún en construcción, va alcanzando. De manera que, la comprensión y expresión de las emociones va variando en función de las capacidades cognitivas que los niños van adquiriendo a lo largo de los años y las experiencias interpersonales acumuladas. En esta ocasión, nos centramos en ayudar a los niños de 7 años a gestionar sus emociones.

La educación emocional de las niñas y los niños de 7 años

Dar educación emocional a los niños de 7 años

Teniendo en cuenta lo anterior, debemos recordar que a los 7 años nuestros hijos entran en otro de esos periodos de cambios cognitivos importantes. En esta fase del desarrollo, su vocabulario se amplía a la vez que lo hace la comprensión de su mundo tanto exterior como interior.

En esta etapa es muy importante seguir con nuestra labor educativa enseñando a los niños de 7 años a gestionar sus emociones, cada vez más complejas, para que logren un óptimo nivel de inteligencia emocional, esa capacidad que nos permite sentir, reconocer, entender, controlar y modificar nuestro estado emocional y el de los demás.

Por otro lado, no podemos olvidar que, tal y como se explica en la guía 'Directrices para el desarrollo y el aprendizaje temprano' (de la oficina de instrucción pública del estado de Washington), a los 7 años ya se puede esperar en los niños que muestre compasión y respeto hacia los demás y que denuncie cuando alguien está expuesto a una injusticia. Todo ello, provoca distintas emociones en los niños que, poco a poco, deben aprender a manejar.

No está de más recordar que desarrollar esta inteligencia emocional en nuestros hijos les va a permitir sentirse mejor consigo mismos, más felices, confiados y motivados ante los aprendizajes. Aunque no es la solución a todos los problemas que como seres humanos les afectarán, sí podemos decir que un adecuado nivel de inteligencia emocional va a permitirles una mejor adaptación a las circunstancias que la vida nos les va a poner por delante. De ahí, la importancia de trabajarla también con los niños de 7 años.

Trabajar las emociones en casa por parte de la familia

Enseñar en casa a gestionar las emociones

La educación emocional de nuestros hijos es un proceso educativo que empieza incluso antes de que nazcan y debe llevarse a cabo a lo largo de toda su infancia y adolescencia tanto desde el ámbito familiar como desde el escolar.

Nadie duda de que la familia es el principal factor sociocultural en el desarrollo emocional y conductual en la infancia. Sabemos que nosotros, padres y madres, somos la principal fuente de referencia tanto de actitudes, de disciplina, de conducta y de comportamiento para nuestros hijos. De modo que, tal y como venimos señalando siempre, debemos intentar ser modelos adecuados en la gestión de nuestras emociones, evitando en la medida que nos sea posible que emociones poderosas como la rabia o frustración, nos invadan y desborden.

Madres y padres debemos tomarnos tiempo para descubrir el sentido de esas emociones concretas que aparecen en un momento determinado (propias o ajenas) porque este ejercicio nos facilita mayores posibilidades de acción. Es decir, a mayor conciencia (conocimiento o comprensión emocional) menos automática será nuestra respuesta.

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Desarrollar la inteligencia emocional de los niños de 7 años

Una vez que ya tenemos claro que es muy importante enseñar a los niños de 7 años a gestionar sus emociones, nos podemos preguntar cómo lo hacemos. Para ello, a continuación hemos reunido algunas ideas de educación emocional que podéis poner en marcha en casa.

1. Los padres debemos entrenar nuestras propias emociones y reacciones

Como bien puedes intuir tras lo expuesto, uno de los primeros tips a tener en cuenta para enseñar a los niños de 7 años, o de cualquier otra edad, a gestionar sus emociones es tomar conciencia de las nuestras y del modo en la que las expresamos.

Esto requiere de nosotros, como adultos, trabajar en nuestra propia inteligencia emocional y canalizar de un modo adecuado nuestras sensaciones, pensamientos y conductas que las emociones generan en nuestro cuerpo y mente (tanto agradables como desagradables). Tomarnos un tiempo a diario para nuestro propio autoconocimiento, autorregulación y automotivación nos permitirá ser los entrenadores emocionales y personales que nuestros hijos necesitan para ser más felices, más eficaces a nivel cognitivo y mucho más hábiles socialmente.

Recordemos nuevamente que los niños aprenden más por lo que nos ven hacer que por aquello que les decimos que hagan, de manera que cuidemos nuestra forma de actuar ante ellos.

2. Fomentar la verbalización y diferenciación de las distintas emociones

A los 7 años, los niños ya tienen un dominio del lenguaje bastante elevado. Pueden expresar con claridad lo que les ocurre y cómo se sienten. Otra cosa es que sepan distinguir las diferencias que existen entre emociones de la misma familia como por ejemplo enfado y frustración. Para que ello sea posible debemos dedicar tiempo a escucharles y acompañarles en estas y otras emociones, ayudándoles a identificar y etiquetar correctamente cada una de ellas. De nuevo, nuestra inteligencia emocional es crucial en este punto, cuanto más sepamos nosotros más podremos ayudar a nuestros pequeños.

Acepta sus emociones sin juzgarlas y ofrécele tiempo para sentirlas en su cuerpo. Pregunta cómo se siente (evitando frases que no les acompañen desde el respeto) y dónde lo siente.

3. Trabajar la empatía, ponerse en el lugar del otro

Otra de las competencias socioemocionales que debemos ayudar a desarrollar en nuestros hijos es la empatía. Esa capacidad para poder ponerse en el lugar del otro y entender qué le ocurre y sentir lo que siente.

Una de las mejores herramientas de las que disponemos son los cuentos infantiles, ya que a través de las historias que sus personajes viven los niños son capaces de ponerse en su piel y vivir diferentes experiencias emocionales. Leer con ellos y preguntarles sobre lo que creen que está sintiendo y pensando el protagonista permite el desarrollo de esta capacidad.

Otro modo es usar cualquier evento ocurrido en casa, el aula o el parque con sus amigos o hermanos y preguntarles cómo creen que lo han vivido los demás, cómo se habrán sentido y qué es lo que podrían mejorar la próxima vez.

4. Practicar técnicas de meditación o relajación

Gestionar las emociones infantiles

La práctica de yoga, mindfulness u otro tipo de técnicas de relajación o meditación es una buena forma de enseñar a nuestros hijos a gestionar sus emociones. Se trata de que pasen unos minutos prestando atención a sus pensamientos y emociones, a lo que pasa tanto dentro de ellos y como fuera.

Una buena idea es practicar juntos este tipo de ejercicios de meditación varias veces por semana, sin necesidad de esperar a estar estresados o enfadados. El objetivo principal es crear un espacio de bienestar y biensentir que nos permita entendernos mejor comprendiendo las señales de nuestro cuerpo, sintiendo nuestras emociones y escuchando nuestros pensamientos.

Aprender este tipo de técnicas es muy beneficioso porque cuando estamos muy alterados podemos apartarnos del resto y tomarnos un momento para realizar un ejercicio de respiración o meditación que nos permita manejar mejor esta situación. A veces algo tan sencillo cerrar los ojos, respirar profundo y apretar y desapretar los puños fuerte a lo largo de unos minutos permite disipar el enfado evitando conductas agresivas de las que más tarde podemos arrepentirnos.

5. Habilitar un rincón de la calma para los niños en casa

Podemos habilitar un rincón de la calma donde nuestro hijo pueda acudir cuando se ve sobrepasado por alguna emoción. En este lugar colocaremos cuentos, peluches, juegos o cualquier elemento que permita volver a un estado emocional menos intenso.

6. Escribir un diario emocional

Otro modo de enseñar a los niños a gestionar sus emociones a esta edad es mediante el uso de diarios emocionales en los que puedan escribir o dibujar cómo les ha ido el día. Lo mejor es empezar con las cosas más agradables dejando para el final lo que peor han vivido, explicando con quién estaban, qué ha pasado, qué han sentido y cómo han actuado. Esta práctica permite que tomen conciencia de las diferentes emociones que se sienten a lo largo de un día y que lo que en ocasiones nos afecta mucho otras no parece tener tanta importancia.

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