Termómetro del amor. Divertido experimento infantil para San Valentín

Aprende a hacer, paso a paso, esta divertida y romántica manualidad para niños

Silvia Leal
Silvia Leal Creativa

¿Cómo sería la vida sin amor? ¡Mucho más aburrida, eso seguro! En Guianfantil.com te proponemos un divertido experimento infantil de ciencia que podéis hacer en San Valentín. Nos referimos al termómetro del amor... sí, sí, has leído bien, ¡el termómetro del amor!

Se trata de una manualidad sencilla de preparar que os ayudará a 'medir' cuánto amor tenéis en vuestra familia. ¡El resultado será muy sorprendente! ¿Habéis planeado alguna vez un San Valentín científico? 

Cómo hacer el termómetro del amor para los niños

Materiales:

  • Una botella de plástico pequeña
  • Una pajita transparente
  • Plastilina
  • Alcohol sanitario 96º
  • Colorante alimenticio rojo

El amor se define como un sentimiento agradable y muy intenso hacia alguien o hacia algo, una emoción de color rosa que nos produce un brillo especial en la mirada, e incluso como un concepto universal, que a pesar de ser difícil de definir por su complejidad, dibuja una gran sonrisa en nuestro rostro acompañada de una sensación de plenitud en nuestro interior.

Existen muchos tipos de amor según la psicología, pero nosotros queremos centrarnos en el amor entre los componentes de una familia: por los padres, por los hijos, por los abuelos... ¡Comienza nuestra clase creativa de ciencia por San Valentín!

1. Para fabricar el termómetro del amor, uno de vosotros tiene que coger la botella y abrir el tapón para rellenarla con un poco de alcohol sanitario; con un par de dedos será suficiente.

2. A continuación, solo hay que añadir una gota de colorante rojo, ¡solo una! Removed un poco la botella para que el colorante se diluya por completo en el alcohol, así conseguiréis vuestro líquido científico del amor (C2H6O LOVE).

El divertido experimento para San Valentín para los niños

3. Para hacer este experimento es necesario usar una botella que tenga un agujero en el tapón. Nosotros hemos utilizado una botella de plástico transparente de viaje. Es ese tipo de botellas que puedes rellenar con jabón y cuyo tapón ya viene con un agujero hecho, pero podéis reciclar una botella pequeña de agua y hacer un agujero en el tapón con la ayuda de un punzón y unas tijeras. Si es vuestro caso, este paso debe realizarlo un adulto, o al menos supervisarlo para evitar accidentes.

4. ¡El siguiente paso es muy importante! A continuación, tenéis que introducir la pajita por el agujero del tapón, pero este ha de quedar muy bien sellado, así que es necesario que utilicéis la plastilina.

Antes de enroscar el tapón con la pajita ya introducida por el agujero, pegad un poco de plastilina en su interior y exterior, de esta forma la pajita no se moverá y evitaremos fugas de aire para que el experimento funcione correctamente.

Paso a paso de este experimento de San Valentín para los niños

Si el agujero del tapón es más pequeño que la pajita, podéis agrandarlo con la ayuda de unas tijeras, para ello, un adulto debe introducir una de las hojas de las tijeras por el agujero y realizar algunos giros. Y si no tenéis pajitas transparentes, podes reciclar un dosificador, pero son fáciles de encontrar.

5. ¡Ha llegado el gran momento! Cerrad bien la botella y observad, porque tenéis ante vosotros ¡el termómetro del amor! ¿A que ha sido fácil fabricarlo? Si os apetece podéis decorarlo como más os guste. Dibujos con rotulador, pegatinas... Nosotros hemos hecho unos corazones para celebrar que San Valentín es el día del amor. ¡Os quedará románticamente precioso!

¿Cómo funciona este experimento infantil?

Para comenzar con el experimento tan solo es necesario sostener el termómetro por la base, así que ¡frotaos bien las manos porque comienza el juego! Las instrucciones son sencillas:

- Para averiguar quien tiene más cantidad de amor en sangre, cada uno de los componentes de la familia deberá sostener el termómetro entre sus manos.

- Sorprendentemente, ¡el líquido científico del amor comenzará a subir por la pajita!

- El que consiga que suba más alto ganará la medalla al componente más amoroso de la familia.

Experimento de San Valentín para los niños

Pero, ¡atención mamás y papás! También podréis utilizarlo para saber si vuestros hijos están enamorados. En este caso, sin apenas dar explicaciones, tendréis que formularles la pregunta: ¿estás enamorada o enamorado? Hay muchas probabilidades de que lo nieguen, así que tendréis que pedirles que sostengan el termómetro del amor entre sus manos.

Si el líquido comienza a subir, significará que está enamorada/enamorado, pero lo que realmente les delatará será el color rojo de sus mejillas, una expresión de vergüenza e incredulidad o algunas carcajadas.

La explicación científica de este experimento para San Valentín

Vale... Lo admitimos, aunque el amor es el motor que mueve el mundo, en el movimiento del líquido de este termómetro interviene algo más que el amor: ¡la ciencia! Pero, ¿cómo funciona?

A nivel científico, lo que sucede es lo siguiente:

El alcohol es un líquido muy volátil. Al sostener la botella por la base, entre nuestras manos, transmitimos calor y conseguimos que parte del líquido se evapore. Este vapor se acumula en la parte superior de la botella (¡por eso es tan importante sellar bien el agujero del tapón para evitar fugas!) y el vapor aumenta su presión, empujando al liquido de la parte inferior a subir por la pajita. ¿A que es fascinante?

Aunque la ciencia pueda parecer difícil, como ves se trata de una actividad sencilla que además fomentará el desarrollo de aspectos muy positivos en los niños:

  • La organización y el trabajo en equipo.
  • La curiosidad por lo desconocido.
  • El entusiasmo y la participación individual.
  • La rigurosidad en el trabajo ejecutado.
  • La reflexión y extracción de conclusiones tras finalizar el experimento.

La importancia de trabajar las emociones con los niños

Experimento infantil para San Valentín

Existen muchos estudios que demuestran la influencia de las emociones en la salud. Saber reconocerlas ayudará a tus hijos a gestionar todo lo que sientan y experimenten a lo largo de su vida de una forma muy beneficiosa, pero ¿qué es exactamente una emoción?

Las emociones son reacciones de nuestro cuerpo ante una sensación o sentimiento que normalmente se genera inmediatamente después de tener un pensamiento, ¡y las experimentamos a diario, a veces incluso de manera inconsciente, sin darnos cuenta! Parece ser que la clave de nuestro bienestar emocional reside en la calidad de lo que pensamos, pero inevitablemente nuestros pensamientos se pueden ver influidos por las circunstancias externas que se generan en nuestro entorno.

Por suerte para nosotros, aprender el concepto adecuado de la palabra amor, puede ayudarnos a crear situaciones y experiencias más positivas y menos dolorosas para todos porque nos convertimos en seres humanos más conscientes. Y, en el caso de los niños, no hay mejor forma de aprender que a través del juego o las actividades divertidas como este experimento... ¡perfecto para San Valentín!

Cómo enseñar a los niños a llenar su vida de amor

Fomentar el amor entre los niños

Sin duda alguna, el amor se compone de valores muy importantes, como por ejemplo, la aceptación, el respeto y la confianza, entre otros. Enseñar a los niños a construir relaciones desde el amor y la libertad, en vez de relacionarse desde el miedo o la necesidad, les ayudará a crecer y evitar las temidas relaciones tóxicas, que no solo pueden darse entre parejas, sino también en el terreno de la amistad.

Pero ¿cómo podemos transmitir esta información a un niño, si incluso para los adultos a veces nos resulta difícil de comprender? A continuación te proponemos algunas claves:

- Enseñar el amor a través del ejemplo
Todo comienza por uno mismo, es decir, por nosotros los padres. Debemos enseñar a los niños mediante el ejemplo qué es el amor. Y la mejor forma de conseguirlo es... ¡queriéndoles mucho!

Para ello, debemos empezar evitando proyectar expectativas nuestras sobre ellos. Cada niño es diferente, ni mejor ni peor, incluso tu hijo puede ser totalmente diferente a ti, pero eso no es algo negativo, más bien todo lo contrario.

- Reforzar la aceptación personal de los niños
Es necesario enseñar a nuestros hijos a que se acepten y respeten tal y como son, con sus fortalezas, que seguro que son muchas, pero también con sus límites.

Si les ayudamos a reconocer sus limites de forma correcta y positiva, podrán trabajar para mejorarlos desde la motivación y la alegría, y no desde la frustración o los sentimientos de rabia o inferioridad. Y para trabajar los límites de manera positiva, hay que olvidar las comparaciones y la competitividad exacerbada.

- Explicarles qué es el respeto
Respeto al entorno y a las personas que les rodean, a saber diferenciar lo que está bien de lo que está mal, lo que les gusta y lo que no... Todo ello les ayudará a forjar así su personalidad y mostrándose al mundo como personas con sus propios gustos y experiencias.

- Besos, abrazos, caricias...
Para enseñar a los niños qué es el amor, lo mejor es llenar nuestra vida de esta emoción, con muchos besos, abrazos, mensajes bonitos, muestras de cariño... Vuestro termómetro del amor no parará de subir.

¡Feliz día de San Valentín!